¿A qué se debe la crisis en Chile?

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  • La violencia en Chile comenzó el pasado viernes, con un saldo de 10 muertos y casi mil 500 detenidos, de acuerdo con la prensa
  • Seis ciudades se encuentran bajo estado de emergencia, tras las protestas estudiantiles provocadas por el alza en las tarifas del Metro, aunque la medida fue eliminada un día después

Chile tiene el ingreso per cápita más alto de América Latina, un crecimiento estimado para este año de 2.5 por ciento del PIB y una inflación de 2%. Sin embargo, el malestar en la sociedad chilena creció a la par de sucesivas alzas en los costos de la salud y la electricidad, y una elevada desigualdad social.

“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso que está dispuesto a utilizar la violencia sin ningún límite”, declaró en cadena nacional el presidente de Chile, Sebastián Piñera, la noche de este domingo, luego de una nueva jornada en la que la población protestó contra el estado de emergencia decretado en seis de las principales ciudades del país, donde hubo nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas militares, y continuaron ataques a estaciones del Metro de Santiago y saqueos a decenas de comercios.

Ante los hechos, Piñera llamó a la población a la calma y detalló que los autores de los disturbios tienen un alto grado de organización criminal y agregó: “entiendo a los que protestan por las carencias, porque no les hemos dado lo que se merecen”, y se comprometió a que se aumente el monto de las pensiones en ese país, pues este tema fue el que desató las manifestaciones.

La violencia en Chile comenzó el pasado viernes, con un saldo de 10 muertos y casi mil 500 detenidos, de acuerdo con la prensa, aunque el gobierno señala que son siete los fallecidos y 152 arrestados.

Se trata de los peores disturbios desde el retorno a la democracia en 1990 y en ellos se tiene paralizado al país pues no hay transporte público disponible. Mientras que los taxistas y los conductores de Uber cobran cantidades groseras de dinero por trabajar. También los negocios permanecen cerrados y diferentes vuelos han sido cancelados.

Seis ciudades se encuentran bajo estado de emergencia, tras las protestas estudiantiles  provocadas por el alza en las tarifas del Metro, aunque la medida fue eliminada un día después, por el estallido social y los actos vandálicos que provocaron.

El reclamo del alza de la tarifa del Metro se amplió contra el modelo económico neoliberal heredado de la dictadura de Augusto Pinochet, en el que el acceso a la salud y la educación es prácticamente privado, contra la desigualdad social, las bajas pensiones y el alza de los servicios básicos, entre otras demandas.

La Cámara de Diputados suspendió oficialmente ayer el alza de 30 pesos chilenos en las tarifas del Metro, que se mantiene en 800 pesos (1.12 dólares).

Encapuchados se enfrentaron ayer nuevamente con efectivos policiales en la céntrica Plaza Italia, fuertemente resguardada, en una nueva jornada de rabia callejera que desde el viernes dejó a Santiago sumida en el caos por los saqueos, incendios y actos vandálicos a estaciones del Metro.

Además unas 5 mil personas se manifestaron pacíficamente en Ñuñoa y rompieron el toque de queda, mientras que el Ejército volvió a las calles después de casi 30 años para reinstalar el orden. Sin embargo, continuaron los saqueos e incendios en Santiago y varias ciudades más.

Incluso, cinco personas murieron en un incendio de una bodega saqueada en Renca, al norte de la capital, informó el segundo comandante de bomberos de Santiago, Diego Velásquez. Otras cuatro perecieron calcinadas en saqueos a supermercados de la cadena Walmart en Santiago.

Un joven de 21 años falleció en la ciudad de La Serena, a causa de un disparo, aunque el gobierno no ha corroborado el incidente, mientras dos personas resultaron gravemente heridas en un altercado con una patrulla militar de madrugada.

Los disturbios se extendieron a las ciudades de Valparaíso, Concepción y Rancagua, en la zona central, Antofagasta, La Serena y Coquimbo, por el norte, y Valdivia, al sur, que también están bajo toque de queda. Mientras que en Santiago un par de aerolíneas locales suspendieron o reprogramaron cientos de vuelos, lo cual afectó a miles de personas.

El Metro de Santiago permaneció cerrado luego de que entre el viernes y el sábado 78 de las 136 estaciones fueron vandalizadas. Incluso con el estado de excepción, entre la noche del sábado al domingo otras ocho estaciones fueron atacadas.

El presidente de la empresa del subterráneo, Louis de Grange, informó que hoy tratarán de hacer funcionar tramos de una línea, que otras cuatro tardarán semanas en recuperarse y que la última es probable que esté meses paralizada. Algunos vecinos ayudaron a trabajadores municipales a limpiar los escombros y a quitar las barricadas.

Mientras que unos pocos comercios y gasolineras reanudaron actividades ante el temor de que se genere desabasto y el caos sea mayor, pero universidades y colegios suspendieron clases. Los estudiantes convocaron a una nueva jornada de manifestaciones.

La masiva protesta tomó por sorpresa al gobierno de Piñera, que sólo días antes había afirmado que Chile era una especie de oasis en la región, y que se prepara para ser sede de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en noviembre, y a la cual asistirán los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Xi Jiping, así como la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en diciembre.