García Harfuch, entre algodones

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Más que una comparecencia oficial, la asistencia de Omar García Harfuch ante diputados capitalinos pareció una sesión de firma de autógrafos de un rockstar ante sus fans, pues en Donceles las diputadas se formaron para sacarse fotos con él.

No sólo se trató de una comparecencia absolutamente planchada, en la que solamente PAN y PRD hicieron cuestionamientos a la política de seguridad del gobierno capitalino, sino también fue un día de campo para el jefe de la Policía de Ciudad de México.

El joven funcionario inició visiblemente nervioso, leyendo en forma apresurada, sin ritmo y con un tono dormilón, por lo que el discurso que traía preparado no fue tomado en cuenta por la mayoría de los diputados, que platicaban en sus curules.

Tan luego tomó asiento, le llovieron solicitudes de fotografías, lo cual, incluso, le impidió seguir el discurso de los diputados encargados de posicionar el mensaje de sus partidos políticos.

Todo era pachanga hasta que tocó el turno al panista Héctor Barrera, que si bien no mordió la yugular del jefe policiaco, sí hizo una dura crítica a la política de Seguridad Pública del actual gobierno, fijando un discurso de oposición responsable.

Otro que le tiró una leve dentellada fue el perredista Jorge Gaviño, quien criticó el uso de los llamados “cinturones de paz” en marchas; le preguntó qué opinaba de ello y si dejaría que a sus policías los golpearan, como ya es costumbre en los gobiernos de la 4T.

Ya sin leer su acordeón, García Harfuch se soltó el pelo, pues habló de lo importante que es para él y su equipo el haberse forjado como policías; estar orgullosos de serlo y no perseguir ningún cargo político, sino la construcción de la mejor policía del país.

Para ello, dijo, trabajará en una mejor capacitación de sus elementos y en fortalecer las tareas de inteligencia, pues, en la actualidad, la investigación sobre grupos criminales está fragmentada y eso impide dar resultados satisfactorios.

Dijo que en adelante todo lo que pase con la Policía —bueno o malo— es su responsabilidad y no culpará a ninguno de sus antecesores o subalternos, pues será un policía de tiempo completo al servicio de la ciudadanía.

El funcionario dejó buen sabor de boca entre los legisladores, aunque en realidad lo trataron entre algodones por ser su primera vez, pero advirtieron que la próxima visita no será igual; le exigirán que cumpla al menos la mitad de lo ofrecido.

CENTAVITOS

El tema de la futura “fiscal carnala” de la CDXM se le complicó ayer a Morena y a Claudia Sheinbaum, pues la terrible división pejista en Donceles, aunada a la metida de pata —o de pie, según se quiera leer— de Martí Batres al “renunciar” a la procuradora Ernestina Godoy, puso todo patas para arriba. De por sí la ausencia de cuatro morenos el martes en las comisiones que modificarían la Constitución de la CDMX impidió quitar los obstáculos a Godoy para buscar la fiscalía, y ayer Martí Batres —que no sólo es torpe en el Senado—, subió un tuit de que la funcionaria había renunciado. Si el senador quiso ayudar o meterle una zancadilla a Ernestina, es lo que se analiza en el Zócalo, pero del martes a la fecha, la procuradora quedó más abollada que un auto de escuela de manejo.