Yeidckol, la incompetencia; AMLO, “la inacción”

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Al menos en la conducción de Morena, Yeidckol Polevnsky hace mucho que rebasó el Principio de Peter. Diría Don Julio Scherer: “cuestión de neuronas”.

Yo no sé que sea lo que hay detrás de su actuación, pero los resultados en su gestión como suplente de Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de Morena, están a la vista y sólo pueden ser considerados como un absoluto desastre.

Desde que AMLO la designó al mando para irse él por la Presidencia de la República, Yeidckol, ni abrió la inscripción a millones querían hacerlo y que votaron por sus candidatos, incluido ya sabe usted quién; ni transformó el exitoso Movimiento de Reconstrucción Nacional en Partido, ni transparentó sus multimillonarias prerrogativas entregadas por el INE, ni encabezó ningún  programa de capacitación política dentro de la 4ta Transformación, ni se preparó para entregar a otro el poder de la fuerza política dominante.

Arrogante, como si de ella hubiera sido el éxito de este Movimiento, durante 2 años se la vivió en pleitos internos, en dicharachos patéticos que ella creía humorísticos o ingeniosos -como aquello de que a Morena la «han infiltrado muchas sabandijas»- y, en la misma ruta de Ricardo Anaya dentro del PAN, viajó por el país a cargo de Morena para construir su candidatura a la reelección en este partido.

Bueno, incluso dentro de la filosofía de la esposa de Javier Duarte, de doña Karime Macías, del «yo sí lo merezco…”, en junio pasado fue exhibida por Reforma al rentar un jet por 23 mil dólares -unos 460 mil pesos a precios del cambio en ese momento-, para trasladarse de Ciudad Victoria a Tampico y de ahí a Matamoros, todo dentro de Tamulipas.

Eso y mucho más con Polevnsky al frente de Morena se le ha resbalado a Andrés Manuel López Obrador, quien lo más que ha llegado a decir, es que si quienes están en ese partido “se pierden”, él se va como antes dejó al PRI y al PRD.

Hay quienes comienzan a ver un fondo más complejo y más profundo en el desinterés de López Obrador sobre el destino de Morena.

Todo parte de que él ya llegó a dónde quería llegar: a la Presidencia de México. Y que como no piensa transferir el poder, pues ya no le hace falta ningún partido para operar esa sucesión.

Es más, le estorba.

No sea que algunos como Marcelo Ebrard o Ricardo Monreal, o la misma preferida suya Claudia Sheinbaum… o esa naciente estrella que cada vez cobra más popularidad como lo es Arturo Herrera, desde la secretaría de Hacienda crean que pueden escalar hacia dónde él está a través de Morena.

Sin un partido organizado, con padrón confiable de millones y millones de militantes y con estructura en todo el país eso no sería posible.

Bienvenida entonces la desastrosa administración de Yeidckol, que sólo ha creado confrontación, desunión y desaseo interno.

Mientras él se lava las manos al señalar que “yo ya no me pertenezco… le pertenezco al pueblo”. E hace que ignora lo que pasa con Morena.

Él no necesita de ningún partido, toda la fuerza que ha creado bulle y se arremolina a su alrededor, en la plaza pública, a través del impacto de las mañaneras, todo emana y se concentra en él.

No en Morena.

Si esto tiene algo de cierto, la sucesión en la dirigencia de Morena prevista para fines del próximo mes no tendrá futuro. Y muy posiblemente terminará en impugnaciones ante el Tribunal Electoral, luego de actos de violencia interna.  

Ya ayer en las asambleas de Morena en varios estados, hubo golpes y hasta balazos.

En este contexto, con la ineptitud de Yeidckol al frente del proceso de sucesión, y con Yeidckol como contendiente, sus contendientes (a saber: Mario DelgadoBertha Luján y Alejandro Rojas Díaz Durán), van a tener que desarrollar estrategias o sólo muy ingeniosas sino con un gran apoyo logístico, financiero y político para lograr hacerla a un lado y comenzar a operar a Morena como partido político.

Cuenta a favor que Mario Delgado, lo sabemos todos quienes andamos en esto, es no sólo cercanísimo a Marcelo Ebrard sino su muy posible carta para construir la candidatura presidencial del Canciller Ebrard en 2024. No se entendería para qué otra cosa quisiera participar Delgado en este proceso de sucesión de Polevnsky.

Bertha Luján al parecer juega la carta bajo la manga de AMLO, para mantener el control y la baja opción de Morena como partido.    

Alejandro Rojas Díaz Durán, político de larga historia, con estudios en ciencia política, filosofía y periodismo, y quien inició desde principios de abril la búsqueda de la presidencia de Morena, no ha ocultado nunca que lo hace para construir la opción para que Ricardo Monreal sea el candidato presidencial de Morena en el 2014.

De todos estos aspirantes, quien ha mostrado estrategia y táctica, pero sobre todo gran capacidad de respuesta es Rojas.

El cercano a Monreal, muy posiblemente asesorado por éste, Rojas ha aprovechado mediática y políticamente los muy bajos y por demás obvios golpes de Yeidckol.

Como dictar su expulsión de Morena, lo cual fue aprovechado por Rojas no sólo para que el Tribunal Federal Electoral ordenara su reinstalación, sino para demostrarles a todos los morenos que su dirigente era sucia e inepta.

O cuando por instrucciones de Polenvsky, el presidente de la pomposa e inútil Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena encabezada por Héctor Díaz Polanco “lo rasuró” del padrón partidario.

Eso sirvió para que Rojas Díaz Durán, vía de nuevo el Tribunal Electoral, mostrara que la dirigencia partidaria actuaba facciosamente y que el padrón de militantes no era confiable.

Durante su recorrido por el país en los últimos 8 meses, Rojas Díaz Durán se ha convertido en un contendiente real por la dirigencia de Morena, y una opción que hoy, a toro pasado, muestra la aguda y experimentada perspectiva política de Ricardo Monreal.

Si la sucesión de Yeidckol fuese por un proceso limpio de votación o encuesta, los contendientes reales serían Delgado y Rojas Díaz Durán. Es decir, entre Ebrard y Monreal.

Pero está documentado que, en esta pelea, y desde las muy poderosas sombras políticas y financieras que ocupa como el personaje más cercano a López Obrador, el senador con licencia Gabriel García, coordinador de los super-delegados de AMLO en el país, mete la mano en favor de Luján.

Con miles y miles de millones de pesos en su apoyo, dinero para obras, programas y acciones de beneficio social, y desde su posición de gran repartidor de cargos electorales, García ha ordenado a los suyos a impulsar a doña Bertha.

Ni que decir entonces que la candidata de AMLO –quien afirma no tener nada que ver con Morena porque él es el presidente de todos los mexicanos-, es su extesorera en el gobierno capitalino.

Tan es así que esto ha sido denunciado por la misma Polevnsky, quien quizá por ello sufra el doble, ya que ella se creía la preferida de AMLO.

CONCLUSIÓN:

Yeidckol ya perdió. Quizá como premio de consolación AMLO le de la titularidad de alguna oscura paraestatal. A lo mejor la embajada de México en Venezuela.

Luján ganará, y ratificará la idea de que AMLO extenderá su mandato.     

A pesar de todo Delgado o Rojas podrían colarse. Y cualquiera de ellos trabajaría para una opción por demás interesante para el 2024.

Haga su apuesta…    

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