Análisis semanal: 7 de octubre

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Si bien el gobierno de López Obrador se lleva todas las menciones atención, hay un evidente ausente en la conversación pública: la oposición.

Desarticulada, sin líderes que puedan competir en el escenario político, sin una agenda que sirva de contrapeso y atraiga a un electorado que comienza a desencantarse con la 4T, la oposición política en nuestro país sigue en shock luego de la derrota electoral en 2018 y no atina a encontrar el camino de regreso.

La posibilidad de una alianza entre todos los partidos para los comicios intermedios de 2021 no sólo luce lejana, sino muy complicada, pues no sólo estamos hablando de conjugar intereses diversos y las propias oposiciones internas, sino la desesperación por ver reducidas sus posiciones electorales, algo que se ha reflejado en las deserciones que han engrosado las filas de Morena.

Si bien un acuerdo entre el PAN, Movimiento Ciudadano y lo que queda del PRD, o Futuro 21, parece que se reeditará en 2021, el factor PRI podría añadirse a la ecuación, aunque las recientes acusaciones en contra de su presidente nacional serían algo que evitaría esta posibilidad.

Pero aunque electoralmente se pueda construir una alianza entre todos los partidos de oposición, el gran tema es la oferta que puedan presentar a los ciudadanos, pues si ésta sigue en términos de que López Obrador es un peligro para México, lo único que se hará es reforzar la campaña del Movimiento que lo llevó a la presidencia.

Lo anterior sin considerar que la oposición no cuenta con un líder que le permita representar una verdadera opción ante los ciudadanos.

Y urge que surja un líder ante el escenario electoral del año entrante, aunque también urge que haya inteligencia en la oposición para saber cómo enfrentar al lopezobradorismo.

 

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Mientras tanto en Morena

Y en tanto la oposición se debate entre la falta de acuerdos y de rumbo, en Morena se enfrentan a sí mismos en el marco de la próxima renovación de su dirigencia nacional, sin descartar los enfrentamientos que han tenido algunas de sus principales figuras.

Pero también hay que tomar en cuenta que la manera en que se ha conformado el movimiento, sólo augura más problemas en el corto plazo. Los recientes episodios que se dieron por las marchas de protesta de la última quincena de octubre, demostraron que una parte de la izquierda se siente desplazada por el trato que han recibido.

Así, el escenario se puede presentar al interior de Morena como uno en el que las diferencias ideológicas podrían representar el verdadero freno al movimiento, pues los izquierdistas y ultraizquierdistas podrían buscar mayores posiciones frente a expanistas, expriístas y personajes vinculados al empresariado.

El futuro no está escrito en cuando a lo que sucederá en Morena.

@CronicadePoder