El 68 es patrimonio histórico de todos los mexicanos

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Para tratar de entender hoy el movimiento del 68 en el contexto nacional e internacional, hemos de comprender cómo era la sociedad en ese momento, recordemos que en los años sesentas se genera en todo el mundo una serie de movimientos que reflejan las inconformidades de la juventud respecto de los adultos, se vive el surgimiento de los rebeldes sin causa y música como el Rock and Roll y de grupos musicales como los Beatles. En Europa comienza el replanteamiento de libertades de los jóvenes, es la época de los rebeldes sin causa.

Es del 68 donde se pasa de la etapa de la 2ª Guerra Mundial a la guerra fría, una de sus manifestaciones más crudas es la construcción del muro de Berlín en el que se divide el mundo entre los países de la ex Unión Soviética y los países occidentales. Es en el 68, donde la mayoría de los gobernantes de todo el mundo son mayores de cuarenta años y una juventud que alcanzaría la mayoría de edad hasta los veinticuatro años, lo que condiciona su participación en política de acuerdo a la legislación en todo el mundo, implica que para poder participar en política tengan que ser mayores de treinta años. Todo esto genera una inconformidad con los jóvenes y las mujeres, que son tratados aún ya hasta los veinticinco y treinta años como menores de edad, ello, aunado al contexto internacional económico en el mundo.

En Francia, destacan pensadores que luchan por el reconocimiento a la mujer, Jean Paul Sartre, Raymond Aron, Simone de Beauvoir, Michel Leiris, Maurice Merleau-Ponty, Boris Vian y otros intelectuales franceses.

Francia logra un superávit económico en sus reservas monetarias aunque arrastra el problema de la independencia de Argelia. A nivel económico internacional, el patrón oro rigen toda la estructura económica mundial, Francia exige a Estados Unidos respaldar con oro sus reservas en dólares, a lo que se niega Washington, curiosamente, entonces, se gesta un movimiento estudiantil en Francia, al que se suman los sindicatos, lo que provoca una huelga generalizada que frena a la economía francesa, se sospecha que Estados Unidos infiltró personas de la CIA, para provocar, desencadenar y estimular la legitima inquietud de los jóvenes, que finalmente salen a las calles a manifestarse, es así, que se utiliza como pretexto, que durante todo un año en el 68 ese movimiento de jóvenes logra una huelga general en Francia, detiene la producción de la industria y desde luego las reservas económicas de Francia se desploman, imposibilitando así, mantener la exigencia al gobierno de Washington.

Estados Unidos mantiene la guerra de Vietnam con las vidas de sus jóvenes, alistados en el servicio militar, lo que genera deserciones y muchas protestas, persiste el racismo, en esa década asesinan al Presidente John F. Kennedy, también es asesinado el líder de color, Martín Luther King y esto hace que haya todo un movimiento de reclamo generacional en el mundo, de gente que escribe y reclama igualdad y libertad.

En México, los gobernantes, principalmente adultos, el presidente Gustavo Díaz Ordaz y la mayoría de los gobernantes del mundo tienen un concepto de autoridad incuestionable, respecto a los jóvenes.
México viene de un periodo de descontento social, desde los años cincuentas; en el 57 un movimiento ferrocarrilero encabezado por Demetrio Vallejo, Valentín Campa y Rafael de Loera, líderes de alguna manera exigen prestaciones para los ferrocarrileros, coincide también con el movimiento cañero que encabeza el líder zapatista Rubén Jaramillo, a quien acribillan junto con su familia en Morelos.

En 59 hay otro movimiento magisterial, encabezado por Othón Salazar Ramírez normalista de Ayotzinapa, que lideró las exigencias de los maestros. Los tres movimientos, el ferrocarrilero, cañero y magisterial provocan la represión de parte del Gobierno, de López Mateos y posteriormente de Díaz Ordaz, porque los jóvenes, seguían inconformes por el trato como menores de edad para su participación en política y demanda de democracia, lo que abona al problema generacional. La inminente celebración de las olimpiadas propicia la atención mundial sobre México, circunstancia que es aprovechada por movimientos incluso socialistas, sumado a la cerrazón desde el gobierno, surgido del Partido hegemónico el PRI en cuyo escenario político solamente aparece el PAN, PPS, PARM y partidos clandestinos como el Partido Comunista al que no le dan registro ni forma de participar legalmente en política y elecciones.

Además de esto, Francia se vincula con México, recordemos que se construye el Metro en México previo a los juegos olímpicos, y no lo construirán los Estados Unidos, a pesar de su cercanía. La decisión favorece a la empresa Bombardier de Francia, condición que seguramente no fue bien vista en la casa Blanca, así, México entra en otra dinámica económica internacional.

Todo ello hace que el escenario social mundial y nacional presente un caldo de cultivo propicio para la represión y violencia. Es aprovechado el pretexto de un mal manejo por parte de la autoridad que utiliza al cuerpo de granaderos para sofocar un pleito estudiantil en la vocacional cuatro, de la ciudadela en el centro de la ciudad de México, lo que desencadena manifestaciones, inconformidades que entran en una escalada de violencia, incluyendo actos de daño irreversible en el sentir de la comunidad Universitaria y de educación superior, como es la irrupción del Estado en instalaciones educativas, hasta la toma de la UNAM, por el Ejército.

Esas inconformidades desembocan primero en manifestaciones, anteriores al 2 de octubre, que a la luz del mundo actual serían exigencias de fácil solución, pero que en ese tiempo no se veían así:

1. Libertad de todos los presos políticos. Es decir, de los estudiantes y activistas detenidos por manifestarse.

2. Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal, el cual regulaba los delitos de disolución social, que se entendían como la difusión de ideas que perturben el orden público o afecten la soberanía nacional.

3. Desaparición del cuerpo de granaderos, grupo policial que participó en varios actos de represión estudiantil, previos al 2 de octubre.

4. Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto y Raúl Mendiolea, quienes fungían como el jefe y el subjefe de la policía capitalina respectivamente y habían tenido roces con los estudiantes en varias ocasiones.

5. Indemnización a las víctimas de los actos represivos, pues antes de la masacre de Tlatelolco, ocurrieron varios enfrentamientos que dejaron estudiantes muertos.

6. Deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en actos de violencia contra los estudiantes y establecer un diálogo público entre autoridades y el Comité Nacional de Huelga, CNH para negociar las peticiones.

Ante esto, el Gobierno de Díaz Ordaz mantiene una actitud severa frente a los jóvenes y las manifestaciones, pues se teme que haya infiltración del pensamiento socialista, debido a que estos movimientos permanecían en la clandestinidad, en este escenario, el Presidente Díaz Ordaz, considera delicado llegar con el movimiento en la cercanía del mes de octubre, particularmente el doce, fecha programada para inició de las olimpiadas, cuando estarían los ojos del mundo puestos en México, así que el Gobierno de Díaz Ordaz endurece su postura frente a las manifestaciones y es en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco durante una manifestación cuando el Comité de Huelga, decide terminar y suspender la manifestación, porque se corre el rumor de que puede haber una represión muy fuerte, pero no da tiempo de suspenderla y es demasiado tarde. Alrededor de las 16:00 se convoca para comenzar, a las 17:00 hora en que el Ejército, con tanquetas entra a la plaza de las Tres Culturas, pero los edificios aledaños están ocupados – se ha dicho siempre – por agentes de la Secretaría de Gobernación, armados y con guantes blancos, se sabe también, que habría gente infiltrada de origen desconocido para desestabilizar al Estado Mexicano, cuando el Ejército entra, sin orden de disparar, de pronto, se desencadenan una serie de disparos desde el edificio Chihuahua y edificios aledaños, se sabe que los disparos se inician con una señal de bengala, lanzada por un helicóptero que sobre vuela, jamás se ha sabido, quien tripulaba el helicóptero – se especula – que quien viajaba en él, era el secretario de gobernación Luis Echeverría, quien acostumbrado a enfrentar los temas de su incumbencia de manera directa, había tomado la decisión de hablar en el mitin directamente con los jóvenes, pero nunca se confirmó ni tampoco, de donde era el helicóptero, o quienes eran los pasajeros. Ello no debe perderse de vista en la sucesión presidencial de Díaz Ordaz.

Es comprensible que al momento de disparar contra el Ejército, éste reacciona repeliendo la agresión, más cuando el primero en caer es el comandante del ejercito en ese día, como lo marca el protocolo de cualquier unidad de cualquier ejército del mundo, lo que provocó disparos, pero en medio, están los jóvenes y civiles, la realidad es que hay acuerdo ni forma de comprobar, cuantos muertos hubo en esa noche de Tlatelolco en 1968, la cifra más elevada de inteligencia Norteamericana señala 500, la menor 26 del Capitán Fernando Gutiérrez Barrios. El presidente Díaz Ordaz fue contundente, al sostener que fueron entre treinta y cuarenta, entre curiosos, soldados y estudiantes.

La investigadora Susana Zavala señala que en el periodo de julio a diciembre del 68 hubo 78 muertos y 31 desaparecidos, en ellos quedan incluidos los muertos o desaparecidos del 2 de octubre, lo que parece coincidir con la cifra de GDO.

Mención especial merece la participación del ejército, el comandante que asistió al evento del 2 de octubre y que lo encabezaba llevaba, un altavoz, en lugar de una arma, testigos del 2 de octubre lo confirmaron, el iba haciendo un llamando a la concordia, para apoyarlos y brindarles garantías a todos, cuando recibió tres balazos provenientes del edificio Chihuahua, con trayectoria vertical, quien comandaba entonces fue el primero que cayó herido por las balas, y no al revés, que primero el ejército hubiese agredido, el dato no hay que perderlo de vista y resulta relevante, por las acusaciones que ha recibido el ejército. Es de suponerse que los primeros tiros fueron de algunos estudiantes que portaron armas sospechando algún ataque en esa tarde, y que dada su inexperiencia dispararon discrecionalmente, hiriendo a sus propios compañeros y a militares y estos en consecuencia tuvieron que abrir fuego contra los agresores, pero en su origen los primeros tiros no fueron del ejército y acertaron en personas inocentes, dejando en medio a civiles. Existen evidencias de que el Estado Mayor Presidencial bajo las ordenes de su jefe de Estado Mayor, apostó personal previo al dos de octubre, con armas de grueso calibre para disparar sobre los manifestantes y contra el ejercito. Hay también testimonios, de personas civiles que manifestaron que en medio de la balacera, hubo militares que les protegieron y les indicaran el camino a lugares mas seguros, eso tampoco se ha dicho ni se señala, con la clara intensión de culpar al Ejército Mexicano.

Díaz Ordaz resaltó un argumento contundente, retó a que si hay datos, deben incluir nombres, de personas reales, no se pueden desaparecer personas dijo, pero los huecos no se pueden cubrir, la ausencia deja un hueco, hay una novia sin su novio, un hijo sin su padre, una hermana sin su hermano una banca sin el alumno, no es fácil asesinar sin dejar huellas y espacios en las familias, el Presidente Gustavo Díaz Ordaz retó en la conferencia de prensa de su nombramiento como embajador ante España (1977), a formar una lista de desaparecidos, el presidente aseguró que defendió al país, porque había riesgos de un golpe de Estado y que incluso por eso se le reconoce al secretario de la Defensa Nacional.

El General Marcelino García Barragán, después de la tarde de Tlatelolco, llama por la red al presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz, le pide una audiencia para que lo reciba a él y a todo el Estado Mayor del Ejército y a los generales representantes de las zonas militares en todo el país, cuando recibe la noticia el presidente vía telefónica, debe considerar, que la distancia que hay desde la Secretaría de la Defensa Nacional a los Pinos donde despachaba el presidente, no es más allá de cinco kilómetros, demasiado cerca y el jefe del Estado Mayor Presidencial del Presidente de la República, General Luis Gutiérrez Oropeza – si así fue, el general estaba en su papel de proteger al Presidente, porque si no hubiese sido así, habría estado en falta a su responsabilidad – cree que van a ir todos los generales a darle golpe de Estado al presidente de la República, incluso sugiere que lo reciba en el salón Carranza y que estarían preparados ahí para acribillarlos, si fuera el caso, tan grave estuvo la situación en ese momento, que el Presidente ordenó, no hacer eso, voy a recibir al secretario y a todos los generales – dijo – como fue. Los recibió en el salón Carranza, llegaron poco más de 80 generales, entre el Estado Mayor y los representantes y todas las regiones del país cerca de 100 militares de primer nivel y de primer rango. El presidente decide recibirlos vistiendo la banda presidencial, previendo que pudieran asesinarlo y darle golpe de Estado, sale a recibirlos. El presidente Díaz Ordaz, que era un hombre muy sereno, y más centrado, los recibió, con la banda presidencial puesta, sabiendo el respeto que le tienen a los símbolos patrios, particularmente al escudo nacional y desde luego, el presidente investido con la banda presidencial, los saluda y los escucha, el general Marcelino García Barragán le reafirma su lealtad a la institución presidencial, algo muy distinto a lo que pensaba que pudiera suceder, distinta a lo que pensaba que había sucedido en Latinoamérica, porque recordemos que en Latinoamérica – no en México – era común que los ejércitos le dieran golpe de Estado a sus presidentes.

A raíz de esa tarde de Tlatelolco se calman las cosas, y se arriba a la celebración de las olimpiadas. Históricamente, sin apasionamientos, cada quien hizo lo que le correspondía hacer, sin aplicar un juicio de valores, si bueno o malo o justo o injusto, cada quien cumplió con su responsabilidad, de acuerdo a su tiempo y circunstancia, en el papel y roll que le correspondía hacer.

Las consecuencias de la noche de Tlatelolco. Al término del gobierno del Presidente Díaz Ordaz, quien llega a la presidencia es quien ocupaba la Secretaría de Gobernación, el Licenciado Luis Echeverría Álvarez, para cuando llega, se comienzan a sentir las consecuencias del movimiento de 68, se disminuye la mayoría de edad que era a los 21 años, se baja a 18 años, la edad mínima para ser diputado se instaura a los 21 años, se disminuye también la edad para ser Secretario de Despacho, arriban una gran cantidad de jóvenes a la Administración Pública, entre ellos Mario Moya Palencia como Secretario de Gobernación que no alcanzaba a llegar a los 30 años de edad y algunos otros funcionarios muy jóvenes, se rompió la barrera generacional, se puso atención a la necesidad de instaurar procesos democráticos y reconocimientos democráticos mayores, durante del gobierno de López Portillo se abre la participación política y se acepta el registro del Partido Comunista Mexicano, sacándolo de la clandestinidad, se crea la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales, Leu LOPPE, reconociendo a los partidos minoritarios y a los diputados de Partido.

En el 68 se dio un parte-aguas en la historia de México, que más que lamentarnos debe fortalecer la identidad nacional, no es buscando culpables, castigando o pidiendo venganza, como avanza un pueblo, es tomando conciencia de la responsabilidad de todos en la construcción de un México mejor. El 68 es de todos los mexicanos que participaron, estudiantes, pueblo y ejército, todos tuvieron muertos, enseñanzas y experiencias, errores o aciertos que conforman la realidad de una época, de un tiempo, de un pueblo, que es antecedente de lo que es el México de hoy.

sadot16@hotmail.com

@Eduardo Sadot