Se muda Toledo a Morelos

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En un desesperado intento por sobrevivir políticamente, Mauricio Toledo Gutiérrez tomó la decisión de mudar su capital hacia el vecino estado de Morelos, donde cuenta con la amistad del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, quien gobierna esa entidad.

Ante la nula posibilidad de seguir existiendo en la vida pública de la Ciudad de México, donde no ha dejado de ser un blanco para la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, el exdelegado en Coyoacán ya calienta para poner pies en polvorosa apenas termine la actual legislatura federal.

Quien le empieza a abrir camino en tierras tlahuicas es Ulises Blanco, medio hermano de Cuauhtémoc, pues Toledo le dio refugio —y dinero— durante la administración del hoy diputado local coyoacanense, Valentín Maldonado.

Al gobernador de Morelos y al diputado federal los une el gusto por el futbol y la pasión por las Águilas del América, tanto que el mismo Toledo promovió que al deportivo de la colonia Espartaco le llamaran Cuauhtémoc Blanco.

Los vecinos se opusieron y lo más que logró fue la colocación de una placa metálica en honor al exseleccionado nacional. A pesar del fallido nombramiento del deportivo, el Cuau quedó más que agradecido, sobre todo por el cobijo que le dieron a su medio hermano.

La semana pasada, el periódico Excélsior dio a conocer unos audios donde se oye a Ulises dar instrucciones a un grupo de diputados de Morelos para mover a una magistrada local e iniciar otras acciones en contra de los legisladores que están en contra del gobernador, que son muchos.

En el ambiente político de aquella entidad ya se dejó escuchar la posible llegada de Toledo, teniendo como uno de sus operadores —de muy bajo nivel— al medio hermano del góber.

En la grilla morelense se comenta que si se concreta la llegada de Toledo de Coyoacán ya habría dos “tomates” en el estado, pues quien se dice dueño de la franquicia del MC en la entidad, Jaime Álvarez Cisneros, también le dicen El Tomate, y aseguran que tiene exactamente las mismas mañas.

O sea, se juntarían dos tomates —eso sí, ambos bastantes podridos— en un huerto en que ya están hartos de que políticos chilangos vayan a saquear las arcas de un estado de por sí saqueado (¿verdad, Graco?).

Si Toledo cree que con el apoyo de su amigo exfutbolista, en la vecina entidad puede extender su vida política, no conoce a las cofradías que forma la fuerza tlahuica, que difícilmente lo dejarán pasar.

Aunque de cualquier forma en la CDMX no tiene la menor posibilidad de sobrevivencia.

CENTAVITOS

En Donceles continuó, ayer, el reparto de culpas por la pésima organización del Informe de Sheinbaum, deslucido porque nadie operó con la oposición y, algo básico, nadie se hizo cargo ¡de la logística! Los pocos invitados de nivel que llegaron al evento ni lugar tenían, aunque lo más grave fue la descortesía de dejar varios minutos de pie en una de las laterales del recinto a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que llevaba nada menos que la representación presidencial. Los morenos estaban más preocupados porque los viera Claudia; lo dicho: muy pequeñitos.