Ebrard y la paradoja Trump

0
206

La nueva fase de la política migratoria restrictiva del gobierno del presidente Trump dejó al canciller mexicano Marcelo Ebrard Casaubón colgado de la brocha: no habrá puertas abiertas y México tendrá que operar en alguna versión de tercer país seguro.

El problema ha radicado en la incomprensión de la política migratoria de los EE. UU. durante el gobierno de Trump. Es decir, pese a los errores estratégicos de los demócratas obsesionados con tumbar a Trump, se trata de una política de Estado.

Y ahí es donde podemos señalar la paradoja Trump o una especie de contrasentido que tiene más sentido que nunca: todo el supremacismo, racismo, exclusión, persecución de migrantes y puertas cerradas beneficia más a los demócratas que a los republicanos.

La política de confort de las clases medias y altas de los demócratas de la sociedad estadunidense se basa en la exclusión racial, aunque la disfrazan con un liberalismo de derechos y no obligaciones. El cómodo nivel de vida de los estadunidenses medios y la tranquilidad en zonas urbanas administradas por niveles de riqueza depende de la contención o cuando menos de la distancia que se pongan de zonas urbanas aglomeradas de estadunidenses pobres, de afroamericanos sin ambiciones y de migrantes sin permanencia legal.

La propuesta demócrata de política migratoria de puertas abiertas para confrontar a la estrategia de puertas cerradas de Trump en realidad ha apanicado a ciudadanos ajenos a los juegos de poder más cercanos a los demócratas que a los republicanos. La falta de asunción del american way of life de los migrantes y su resistencia cultural no gusta a las mayorías que saben de la correlación entre exclusión migratoria y valores basados en la explotación. A ello se agrega el hecho de que el alrededor de 1.5 millones de emigrantes que podrían entrar a los EE. UU. reventaría el sistema de salud, exigiría empleos y debería tener zonas habitacionales.

Al final de cuentas, el nivel de vida alto de los estadunidenses se basa en un sistema económico determinado por la competencia feroz, la capacidad, la codicia, la explotación del otro y la exclusión.

En este sentido, la paradoja migratoria de Trump estaría en la aceptación silenciosa demócrata de las reglas legales de Trump para frenar la política migratoria de puertas abiertas, frente a la estridencia de precandidatos presidenciales demócratas que quieren el libre tránsito de migrantes en la frontera.

Entre analistas demócratas, por lo demás, hay mucha resistencia a apoyar las puertas abiertas porque recuerdan la crisis de migrantes de Mariel en 1980 durante el gobierno de Jimmy Carter, cuando casi 150 mil cubanos fueron recibidos sin pasar por los filtros de seguridad y sólo porque huían de la dictadura de Castro. Con habilidad, Fidel llenó los barcos de delincuentes, disidentes, enfermos de sida, narcotraficantes y presos comunes.

En la actual crisis migratoria existen cifras no muy precisas, pero hay una coincidencia de que un millón de migrantes quiere tener asilo urgente y sin cumplir con los requisitos legales. Pero el problema con Trump no es su racismo o su supremacismo blanco, sino razones de seguridad nacional para abrir las fronteras. Los demócratas quieren ignorar que la estadunidense es sociedad de seguridad nacional supremacista.

La paradoja Trump ha hecho fracasar la estrategia de Ebrard y podría darle votos al presidente para la reelección.

http://indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh