Análisis semanal: 16 de septiembre

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El festejo del 16 de septiembre fue la oportunidad de reafirmar que la propaganda es un elemento fundamental para el actual gobierno federal. Conocedor de los resortes que mueven a una gran parte del pueblo, López Obrador buscó aprovechar la ocasión para lanzar 20 vivas, de la misma manera en que anteriores presidentes incorporaron a un héroe de la independencia olvidado o dieron un grito para una causa que creían válida.

Asimismo, los medios gubernamentales unieron esfuerzos para transmitir durante más de 6 horas diversos programas para apuntalar los esfuerzos propagandísticos de la administración actual.

Y en esto, pese a los corajes del inquilino de Palacio Nacional, se muestra que recurren a la misma línea que sus antecesores, es decir, ofrecer una imagen que ayude a una percepción lo más positiva posible. Así, al igual que otros gobiernos del pasado, la manera en que ofrecen fotografías lo más cuidadas posible, con tomas en las que aparezcan sonrientes, desde su mejor ángulo, es la constante de un presidente que juró que sería diferente.

En este sentido, con motivo de su primer informe de gobierno, Claudia Sheimbaum también juega en este terreno como antes lo hiciera Mancera o Ebard o el propio López, con anuncios que inundan el transporte público con una fotografía en la que sonríe, y las sospechas de retoque.

De esta forma, la reflexión que queremos dejar es que estamos ante un gobierno que abusa de la propaganda y que repite las mismas tácticas de sus antecesores, no sólo con el costo que esto conlleva, sino con el mismo interés de alcanzar los mismos objetivos.

La imagen de la semana

Imagen que circula en redes sociales, difundida por miembros de las fuerzas armadas.

El meme de la semana

Sigue la guerra Morena

Luego de que Excélsior diera a conocer una supuesta nómina en el Senado cortesía de  Mertí Batres, poco tiempo pasó para que conociéramos que Ricardo Monreal contrato a un familiar sin experiencia o formación para el puesto.

Pero se trata de otra batalla que protagonizan los ahora enemigos en la cámara alta, quienes no escatimaran en recursos para desacreditar y acabar con su adversario. Quizá esto no suene más que a otro capítulo de la política mexicana a la que estamos acostumbrados, pero con un detalle que no hace pensar que esto pudiera tener otro tipo de consecuencias: ambos son parte de la cúpula de Morena y se comportan como los integrantes de los demás partidos políticos.

Hay que recordar la guerra civil que se tuvo en el PAN cuando Ricardo Anaya le cerró la puerta a una candidatura a Margarita Zavala, o lo que originó el pleito entre Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo en el PRI.

Y aunque digan que esto es diferente, por la fobia que tienen a que se les compare con los demás partidos y políticos, lo cierto es que se reedita una nueva pugna por posiciones y presupuesto, igual que otras peleas que conocimos en el pasado.

@CronicadePoder