DESDE RUSIA PARA PEÑA II

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REFLEXIONES LIBERTARIAS

Mientras una profunda recesión sepulta el mundo entero como una ola que destruye monedas, valores, activos, con la fuerza de una plaga. Mientras los soldados se preparan para la batalla, diplomáticos para las negociaciones. Mientras los economistas no encuentran la fórmula mágica para «estimular» la malherida economía mundial; En un distante país con niveles impositivos de los más bajos del mundo y tasas de crecimiento de las más altas, día a día se conforma algo que podríamos calificar como un milagro: La economía de Rusia.

Hace doce años publicamos un escrito que titulamos; «Consejos de Putin para Fox.» En él hacíamos una revisión de las políticas que se proponía implementar el Presidente Vladimir Putin, para rescatar a ese gran país de la grave crisis que lo abrazaba después de su devaluación y moratoria de su deuda en 1998. Cada una de las políticas que enlistamos en nuestro escrito, las enumeramos como «consejos a seguir» por el también recién estrenado Presidente mexicano Vicente Fox.

Aparentemente esa grave crisis para Rusia, más que una desgracia se convirtió en una bendición puesto que, después de tocar fondo, no tenía otro camino a seguir que hacia la cumbre y es hacia donde se ha dirigido para asombro del mundo entero. A doce años de distancia las cuentas que presentan Putin y las de nuestro país son muy diferentes, y creo yo deben ser motivos de profunda reflexión para nuestro nuevo mandatario.

Con un crecimiento superior al 5%, Rusia será este año una de las economías más vibrantes del planeta. A pesar de los graves problemas que el mundo entero enfrenta, este país, opinan los expertos, contempla un brillante a futuro. Rusia está inclusive pagando su deuda al FMI con anticipación sentando de esa forma un gran precedente. Su deuda con el Fondo permanece ahora ya a menos de una tercera parte de su saldo más alto al inicio de la crisis.

Putin, con la mano de hierro aprendida en la KGB, ha liderado una reforma estableciendo un estilo de gobierno que con gran eficacia ha logrado las metas que se propuso. Durante toda la década de los 90s, Rusia se había convertido en un barril sin fondo en el cual la comunidad financiera mundial vertía capital, con la esperanza de ver la tan ansiada reforma y cerraban los ojos ante la triste realidad. Esta gala de caridad finalmente terminó en 1998 con una explosión económico—financiera, que ni siquiera los 50 Billones del FMI pudieron evitar.

Rusia se había convertido en tierra sin ley. El PIB del país se redujo en un 40% entre 1988 y 1998; la inflación se disparó a niveles incontrolables. Putin entendió que la única forma de resolver esos graves problemas no era coqueteando con las burocracias financieras internacionales, sino estableciendo las políticas adecuadas. Eso es precisamente lo que ha logrado. Le tomó un par de años, pero finalmente había estabilizado el Rublo; las reservas internacionales en estos momentos llegan a los 500 Billones de dólares. El Kremlin finalmente también ha controlado la hemorragia del presupuesto y en estos momentos produce superávit.

Rusia ha descubierto el Suply-Side. Al inicio del primer año el gobierno de Putin, recortó los impuestos sobre ingresos personales bajo una sola tasa del 13%, derogando el 30% que se manejaba. ¿Qué sucedió? Los ingresos del Estado por ese concepto aumentaron en un 50%. El Presidente había rechazado el consejo del FMI cuando le exigía el sanear sus finanzas vía aumento de impuestos. Más recortes de los impuestos corporativos están programados para el inicio del año entrante. También se habla de reducir el IVA a niveles más tolerables. Finalmente el gobierno de Putin implementó un programa de privatización en el agro del país, el cual finalmente permitirá la operación de un mercado sumamente fornido.

El ingreso per cápita de los rusos ha llegado a $21,000 dólares y con un PIB de casi $3.5 trillones de dólares, es ya la sexta economía del mundo. Su deuda representa el 8% de su PIB.

Tal vez en la reunión del Presidente Obama con Putin hace unos meses, debería de haberlo contratado como asesor del Congreso Americano en su compulsivo deseo de estimular la economía, pues Putin se ha convertido en Suply-Sider y entiende muy claramente que la forma de estimular las economías es «fiscalmente», y no con gastos estilo keynesiano como pretenden los demócratas, que ya suman 6 trillones en los primeros 4 años.

Sin embargo en EU y a nivel mundial se desarrolla una campaña anti Putin bien orquestada y, en especial, bien financiada. Pero ¿Quiénes son los que odian a Putin?

Los socialistas puesto que el presidente promueve el libre mercado. Putin: «Durante el siglo 20 la Unión Soviética construyó un estado absoluto. Pero en el largo plazo esto provocó una economía totalmente desarmada para competir. Esta lección nos provocó un costo incalculable. Estoy seguro que nadie quiere el evento se repita.»

Los keynesianos falsificadores de monedas porque se opone al endeudamiento público y a la irresponsable impresión de dinero. Putin: «La injustificada hinchazón de un déficit y la acumulación de deuda pública, son más destructivos que las guerras. Observen la balanza de pagos, la duda y los insanos presupuestos de América. Pero ellos simplemente ponen la imprenta a trabajar para inundar el mundo con bonos gubernamentales. Nosotros jamás haremos lo mismo. Nosotros no podemos darnos el lujo de arruinar la vida de las generaciones del futuro».

Los comunistas odian a Putin no solo por sus políticas pro mercado, sino también porque ha mandado destruir todas las estatuas de Lenin, personaje que ya no es bienvenido en la Rusia de Putin y constantemente habla de los daños causados por el comunismo a la madre Rusia.

Los ateos odian a Putin porque es cristiano y abre la puerta a la libertad religiosa. Putin: «Esta festividad (semana santa) nos muestra la los importante que son para nuestra gente estas tradiciones regionales y valores espirituales. El cristianismo ortodoxo siempre había jugado un papel especial en nuestra convivencia, nuestra cultura y nuestra moral. La iglesia debe estar separada del estado, pero en el alma y la historia de la gente, todo se conjuga. Es lo que siempre ha sido y siempre será».

Los movimientos izquierdistas anti familia odian a Putin porque no es pro aborto y ha prohibido manifestaciones homosexuales en Moscú por los siguientes 100 años. Putin: «Para que Rusia se convierta en un país fuerte y soberano, debemos promover el crecimiento de la población y se sume a una sociedad con verdadera moralidad en nuestros deberes, nuestro trabajo y nuestra creatividad.»

Los globalistas odian a Putin porque se opone a un gobierno mundial. Putin: «Hay quienes insisten en la necesidad de dividir nuestro país y promueven esa teoría. Hay también quienes les gustaría construir un mundo unipolar con un gobierno universal para luego controlar la humanidad, Rusia no lo permitirá.»

Entonces ¿A quién le gusta Putin? Pues nada menos que al 70% de los rusos que lo han reelegido.

Twetter@elchero>

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