Destierro a los expertos

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El gobierno de un número creciente de países es regido hoy por extravagantes exhibicionistas que atentan contra la democracia al intentar concentrar el poder en sus manos, mientras expulsan a tecnócratas y curtidos expertos en el análisis y ejecución de políticas públicas.

Este fenómeno es ya una plaga casi universal: EU y Trump; el Reino Unido con Boris Johnson; Filipinas con Duterte; Turquía con Erdogan; Brasil con Bolsonaro; Orbán en Hungría; Bolivia, Nicaragua, Venezuela, y con el inminente regreso de los peronistas en Argentina; y el actual líder de México.

¿Qué explica la expulsión de políticos tradicionales y sus tecnócratas para ser remplazados por caprichosos demagogos y amateurs ignorantes? En cada país hay explicaciones propias, pero además hay que buscar en denominadores comunes las pistas que ayuden a explicar mejor este fenómeno.

Las redes sociales, que empoderan el absurdo y dan acceso a cualquier quimera, por incoherente que sea, han sido el medio que ha permitido que las “ideas” de incalculable número de fanáticos y postulantes de las más absurdas falacias, puedan acceder a un auditorio enorme.

Pero como solía proponer el gran Sherlock Holmes, hay que identificar quién se beneficia de la llegada de estos pintorescos fantoches al poder. ¿Por qué las élites económicas, que hasta hace poco procuraban que los gobiernos de sus países quedaran a cargo de gerentes medios, incoloros, pero en general aptos, hoy se acomodan y hasta patrocinan a estos líderes carismáticos?

Leí una hipótesis que no me acaba de convencer pero que parece sugerente y que presento a mis lectores para recabar su opinión: Entre 1990 y 2010 las élites querían liderazgos capaces de asegurar un estado seguro, que protegiera sus fortunas de perturbaciones populares drásticas.[1]

Las políticas que al parecer alentaban los intereses de los mayores empresarios, llevaron a una espiral desbocada de acopio de enorme riqueza en cada vez menos manos, como resultado de monopolios y otras actividades ávidas de subsidios, protección y privilegios, en una autentica economía de compadrazgo.

Estos nuevos gobiernos patrioteros, intervencionistas y de un discurso populista decantado, no sólo evitaron afectar los intereses de los “plutócratas” que ellos mismos habían denunciado -la mafia del poder-, sino que eligieron entre los ricos a los más dóciles a sus amagos para convertirlos en sus devotos cómplices.

¿De qué otra manera se explica que uno de los empresarios más acaudalados del orbe coincidiera con el dirigente de su país en que la tasa de crecimiento económico ya no era importante, cuando 1,600 proyectos de inversión ofrecidos por el nuevo gobierno estaban listos para ejecutarse?

En las palabras del ex-ideólogo de Trump, Steve Bannon, “los plutócratas buscan la ‘deconstrucción del Estado administrativo’ pues el caos es el mejor multiplicador de las utilidades en el ‘capitalismo del desastre’ que engendra, que es el caldo de cultivo óptimo para enriquecerse como nunca.”

¿Será cierto?

[1] George Monbiot, From Trump to Johnson, Nationalists Are on the Rise – Backed by Billionaire Oligarchs, The Guardian, 26 de julio, 2019.