Perfil económico 2020

0
129

Finalmente la Economía estará en manos de López Obrador, con un proyecto que emana de sus oficinas de gobierno y con la visión que le da un año de observarlo todo desde el poder. Después de un completo periodo de gestación, las ideas de la 4T toman forma y se plasman en un legajo que ha sido entregado a los legisladores para su discusión (que será, seguramente, con mucho ruido y pocas nueces, pues los diputados y senadores de oposición gritan fuerte pero no es gran cosa lo que pueden lograr, dada su escasez en el número de votos)

Algunos puntos de lo presentado para el análisis, llaman la atención. El primero tiene que ver con el tipo de cambio, que se ha comportado de manera tan errática en los últimos días y que, sin embargo, queda pronosticado en 20 pesos por dólar en el mediano plazo. La apuesta es riesgosa, de entrada, porque de facto parte de un piso un poco superior a ese monto y porque en el entorno internacional de guerra comercial de Estados Unidos con China, de negociaciones finales del Brexit y de amenaza de recesión mundial, nuestro peso puede verse sumamente presionado en lo porvenir. Una valuación errada en esta variable, puede dar al traste con lo pronosticado para el resto del presupuesto federal.

Como contrapeso, está el precio proyectado de $49 USD por barril de petróleo. La cifra se antoja conservadora y de ella podría echarse mano para tener tela de donde cortar, si otros de los indicadores incluidos en el proyecto, no cumplen con las expectativas.

Por lo que respecta al crecimiento estimado, fijado entre 1.5 y 2.5 por ciento, el tema dará seguramente mucho de qué hablar, porque para ello deberá incrementarse en gasto -que ha estado tan constreñido este 2019- y será necesario que se soporten proyectos de infraestructura (Dos Bocas y Santa Lucía no son ESOS proyectos) y que se trabaje en convencer a los inversionistas de que México es una opción estable y conveniente para trabajar en una época recesiva. No será tarea fácil. Hay que revisar con cuidado la idea del gobierno de retirarse de la inversión física: 5.5 por ciento menos para el año venidero. Esta cifra contrasta profundamente con las metas de crecimiento del PIB.

Debe aplaudirse la intención de lograr un superávit primario de 0.7 por ciento del PIB en las finanzas públicas. Seguramente seguiremos viendo un gobierno austero y muy preocupado por mantenerse esbelto, con algo que empieza a resultar una obsesión y que puede terminar en anorexia si se lleva al extremo. El gobierno debe ser pequeño, pero no ser jibarizado a tal punto que le resulte realizar sus tareas fundamentales.

El SAT deberá afilar sus garras y colmillos, no sólo para trabajar contra la evasión fiscal, sino para cobrar a las plataformas digitales de servicios: Netflix, Amazon, Uber… implicará un cambio en el proceso de operación de sus fiscalizadores y seguramente mucho descontento entre quienes las han implementado en nuestro país. Esto llegará hasta a los más rudimentarios microempresarios, como las vendedoras de AVON casa por casa, que ahora serán sujetas del pago de contribuciones.

El interés del gobierno federal sigue estando puesto en el clientelismo social: el incremento solicitado de 3.4 por ciento en el gasto social, habla por sí mismo. Habrá que cuidar la direccionalidad de esta intención y ver que este dinero se use para mejorar los ingresos reales de quienes están en los más bajos deciles de ingresos, y no para buscar niveles presidenciales de popularidad creciente.

La disciplina financiera será imprescindible, sobre todo porque el aumento proyectado de la deuda es francamente pequeño y porque se da por sentada la ratificación del T-Mec, el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

Algunos temas han pasado relativamente desapercibidos en este primer vistazo que los analistas han echado sobre los número con los que el gobierno trabajará el próximo año: serán afectados los ahorradores, pues se incluye un incremento en los impuestos por ahorrar y se trabajará agresivamente en contra de los arrendadores que no estén declarando a Hacienda correctamente respecto de sus rentas: incluso será necesario que en los juicios de desalojo se presenten los recibos declarados, como prueba básica de cualquier reclamación.

Habrá que ver lo que los legisladores tengan que decir y, sobre todo, habrá que ver la forma en que el gobierno trabajará para demostrar en los hechos, que se compromete con el crecimiento y con la estabilidad.

Compartir