¿Censura en los medios en el sexenio López Obrador?

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La salida de un comunicador mañanero de su espacio en medios del Grupo Televisa se tilda desde opositores a López Obrador, como un acto de censura, tal y como han hecho en algún otro caso, como el de comunicadores del Grupo Radio Centro.

En esta ocasión como en la antes referida, no aportan ni una sola prueba, sino acaso y si bien nos va, sus conjeturas y supuestos. Eso ya se sabe que sirve de poco, pero está bien tratándose de la animadversión que nutre su pensar y obnubilada razón. Lo malo es que esas apreciaciones además de aportar poco, solo contaminan el ambiente. Y máxime que en el caso de los comunicadores de Grupo Radiocentro ahora acogidos en otra estación, no han variado ni el tomo ni el contenido de su programa. Así que censurados, se antoja difícil. En el caso del comunicador de Televisa ahora hace spots en redes que quién sabe si calen igual que hacerlo en un medio masivo, porque la tele sigue teniendo un encanto del que carece Internet. ¿Qué ahora es más rijoso? Lo importante es saber si recupero su credibilidad, causa de su salida ante todo lo demás.

Y es que nuevamente ha sucedido. Un comunicador termina su faceta en televisión y se desata la ola de especulaciones estériles en torno  a su salida. Ni que viviéramos la era priista donde sí que se censuraba. No importa qué tanto el sujeto como la empresa en la cual laboraba, dejen clarísima la situación en sendos comunicados. La gente señalará y las más de las veces, sin pruebas.

No es que no se atrevan a alardear censura, pero bien que podrían si es que la hay, demostrarla y significarla y no sucede. Empezando proe l protagonista, que se la ha callado.  Ergo, es ocioso presumirla cuando no hay pruebas contundentes. Puede haber un río de suposiciones y un torrente de maledicencias, pero pruebas… Si se trata de decir, va. Sin embargo, se impone ser responsable y aportar pruebas.

Los cambios de comunicadores a lo largo del último año, ya se ha expresado anteriormente en este espacio, bien que obedecen a la capacidad de rating que resientan y denodadamente, a un desprestigio causados por sí mismos, en dado caso.

No nos vamos a contar historias: se prestaron a ser opositores viscerales, no informadores, desde sus medios, por sí o por los intereses de sus empresas, faltaba más, y el público lo supo. Lo supo al ver al edulcorado tratamiento al gobierno Peña Nieto, solo atacado cuando ya era insostenible decir que era estupendo. Medios y comunicadores que se prestaron a elogiar y a defender lo indefendible, contribuyendo a crear una candidatura como la de Peña Nieto, ante a un PAN agotado y el miedo irredento a un triunfo Lópezobradorista. Cuando el gobierno del PRI hizo agua –porque el PRI no tiene remedio– azuzar conciencias contra López Obrador fue su base y pues no pudieron con el agotamiento PRI-PAN y no leyeron la ola que fue construyéndose en torno a López.

Una ola de votantes que para disgusto de sus oponentes, se compuso de simpatizantes y también de simples ciudadanos que se sumaron. Muchos así, que los comunicadores referidos no quieren ver que era su derecho.

Lo que es más dudoso como derecho comunicacional es su prerrogativa a falsear información, a inventarla y a pretender darle la vuelta para no reconocer las carencias de los oponentes a López. Si encima se recibe epítetos como el de “rey de las Fake News”, es complicado clamar censura o siquiera suponerla. Será más sencillo reconocer los errores de desempeño, cuyo peso pesa y se han hecho tan evidentes…

Desde un atolondrado Vicente Fox lanzó un mensaje sembrando la duda de la censura, lo que  a otros suena como poco profesionalismo, frente a la parcialidad grosera e insultante a la inteligencia de grandes sectores, chabacanería e improvisación periodística, la chulería de la buena, a mentecatez informativa, a delirio de persecución y desde luego, a carencia de ética, una y otra vez mostrada por lustros a cuadro y al aire.

No debe de ser fácil haber recibido la oportunidad de un santón que ya no labora en Televisa que lo cobijó hasta colocarlo en el horario estelar clave matutino y ahora salir por cuerdas, sea porque los dueños de la empresa negociaran su cabeza para no perder dinero publico, o se sumara a tal decisión la caída en la credibilidad del personaje de marras. Pero de nuevo enfoquemos hacia los televidentes. Pensemos en ellos. Merecen ya un mejor trato. Televisa siempre se ha desecho de sus santones. Esta vez sin siquiera ese rango lo hubo. Y no lo hubo esta vez tal rango porque el público abandonó el ruedo hace mucho.

@marcosmarindice