Núñez, el dilema de la 4T

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En el lenguaje codificado de la política mexicana, la declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador de que, debido a que su fuerte no es la venganza, no se van a presentar demandas penales en contra del exgobernador Arturo Núñez Jiménez, se interpretó como “dar línea” a la administración de Adán Augusto López Hernández para abortar cualquier intento por acorralar a las autoridades del sexenio pasado.

En el quehacer público la postura de AMLO, en su conferencia mañanera del pasado viernes, se conoce como «espaldarazo«, y se trata del mayor respaldo que actor alguno pueda recibir por parte de un gobernante o de un político encumbrado.

Aunque López Obrador representa al poder Ejecutivo, y es el poder Judicial el que debe encargarse de inculpar o exonerar a Núñez, desde el fin de semana pasado ya no hay duda en Tabasco de que Arturo Núñez y su cónyuge Martha Lilia López Aguilera terminarán sus días fuera de Tabasco, pero sin la molestia de ser importunados ni siquiera con un citatorio judicial.

Y es que después de afirmar que la federación no hará una cacería contra el exmandatario, el presidente aseveró que van a seguir su curso las denuncias que ya se interpusieron en contra de aquel, si bien nadie cree que se vayan a continuar las averiguaciones.

Para atenuar su respaldo al perredista, el de Macuspana matizó que si el pueblo pedía castigo para Núñez, se procedería.

Pero ese «si el pueblo quiere» es un axioma que nació muerto: así se ha sacudido el Ejecutivo federal la demanda de que el expresidente Enrique Peña Nieto sea encarcelado.

El tabasqueño que despacha en Palacio Nacional dejó un resquicio para enjuiciar a Núñez, pero esto solo podría suceder en la medida que la sociedad se arme de valor y salga a las calles a pedir castigo para quien es considerado ya como “el peor” titular del Ejecutivo que ha tenido el Edén.

Por lo pronto, algunos dirigentes de partidos le han tomado la palabra al Presidente y pronto sacarán a propios a recabar firmas para exigir cárcel en su contra.

El plan consiste en que activistas de institutos políticos vayan a las plazas públicas e instalen módulos en los que se invite a los tabasqueños a participar en una suerte de referéndum para conocer si sus paisanos están de acuerdo en que, como la venganza no es el fuerte del presidente, Núñez no sea interrumpido por las autoridades en su descanso en España.

La actitud de AMLO de darle la vuelta a la página en lo que hace a juzgar a la gestión del esposo de Martha Lilia puede terminar con las pesquisas que han iniciado las nuevas autoridades, aunque le abre un frente de batalla al régimen tabasqueño, habida cuenta de que hay actores que están reclamando castigo para el perredista que radica desde hace un par de meses en la Madre Patria.

Antes de la gira del 23 de agosto por Tabasco del mandatario del país, ya el presidente del PRI, Pedro Gutiérrez, y el senador perredista Juan José Peralta Fócil se habían aventurado a decir que existía un pacto entre el partido del oriundo de Tepetitán y el exgobernador que reside en el país ibérico.

El “espaldarazo” presidencial les vino a dar la razón, y será motivo de que ganen muchos adeptos cuando empiecen a machacar la versión de que hay un gran acuerdo entre las nuevas autoridades y el que se fue a Madrid.

Declarado “inocente” por su presidente, Núñez se prepara para dar clases en la Universidad de Salamanca.

@RodulfoReyes