El Jefe Martí

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El mañanero de esta semana tuvo muchos elementos que aportar. Uno, la maniobra de Ricardo Monreal -según nuestra contabilidad llega a 387 acciones truculentas de esta naturaleza- que cristalizó con senadores prestados e impostores, para obtener una votación enclenque que derrumbó a Martí Batres en su encargo como presidente de la Cámara de Senadores. El asunto resultó sucio y desaseado y ha generado opiniones interminables, la mayoría en contra de su proceder,

Los votos en las fracciones parlamentarias se dan según el número de elementos que tiene cada una: ellos son los que votan y eso no implica ninguna discusión. En esta ocasión, metieron senadores cachirules del PES, con lo que lograron una diferencia muy pequeña en contra de Martí Batres. Es una jugada absurdamente ilegal. Cada fracción parlamentaria debe tomar sus propias decisiones, sin injerencia de las demás. De su número de legisladores, depende el número de carros que se les asignan, sus espacios físicos, su personal de apoyo y las intervenciones en tribuna. Resulta ilógico que intervengan legisladores de otros partidos, en decisiones que no les competen de facto. Con 33 votos a favor, Mónica Fernández Balboa fue elegida para presidir la Mesa Directiva del Senado. Martí Batres de inmediato declaró sobre Monreal: ¿Qué logró? Exhibirse como un político faccioso incapaz de encabezar un amplio movimiento. El riesgo es que regresemos a las épocas del cacicazgo”

Este albazo, muy del tipo de los que acostumbra Ricardo Monreal, lo ha aplicado decenas de veces sin éxito generalmente, porque en los partidos resulta muy difícil tolerar este tipo de cochinadas.

Este evento pone al descubierto la moral y las actitudes críticas de los diputados de Morena: al parecer todos son iguales desde que eran PPS, PARM y tejían sus redes con otras añejas historias. A la fecha, el tema tiene un gran costo y será mayor. Sólo por un huesito que no puede medir 2 milímetros más, porque la presidencia del Senado no es más valiosa que la fracción parlamentaria del mayor de los partidos.

Ricardo Monreal anda buscando que lo corran. En su puesto es un general sin pelotones. Quiere conflicto para emprender su próximo proyecto, que no es este, y camina hacia sus muy particulares metas. Martí Batres por su parte, es un político responsable, calado en todas las instancias: hace campañas con el dinero y lo mismo irrumpe en el EdoMex que en cualquier otra entidad y con cualquiera de ellos lleva al éxito sus encomiendas.

Incluso el presidente de la República ha tenido que pronunciarse sobre el tema, lo que lo convierte en parte de esta trifulca poco clara y nada aseada.

Lo que sigue no es bueno para Morena, porque les esperan los tiempos complejos del cambio de dirigencia, un tema que ya viene manchado de origen, por esta pugna entre dos de sus principales cabezas visibles.

Por el bien de todos, primero los niños.

@jaimenriquez