La ética

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¿Será cierto que en México nunca pasa nada ni cuándo pasa?

Últimamente leo en la prensa que empiezan a abundar los robos y no es que haga de menos los más de 30 millones de delitos que se cometen anualmente.

Me refiero a otro tipo de robo, el que se comete colectivamente y bajo el manto protector de Fuente Ovejuna. ¿Quién mató al comendador? Fuente ovejuna. ¿Quién se robo la gasolina? La pobreza.

Encontramos hurtos masivos. Trátese de huachicol y la gente que corrió con baldes para robar la gasolina que escapaba de un pinchazo al ducto; la gente que se apresura a robar la mercancía de un camión volcado en la carretera; hay pueblos en Puebla que frenan al ferrocarril para saquear la mercancía que transporta; las personas en Guerrero que se presentan a una bodega y roban el fertilizante que el gobierno planeaba regalarles. Y no pasa nada pero pasa. El gobierno indemnizó a los ladrones de gasolina en Hidalgo que sufrieron pérdidas en sus vidas y salud; no hace nada con los hurtos en camiones accidentados en las carreteras, muchos salieron ganones; y para el fertlizanticidio en Guerrero hubo una especie de censura moral, o sea que no pasó nada.

¿Acaso estamos frente al robo social, tal vez derivado del hambre extrema? Si es así, ¿es tolerable que por hambre se violenten las normas sociales y jurídicas? Me parece que la respuesta debe ser que no, no solamente porque las cosas tienen dueño que no las debe perder por un accidente o porque haya premeditación, como con los trenes robados; de paso también es posible ver la mano oculta de los criminales que azuzan a la sociedad a delinquir en masa para enmascarar sus actos, parece ser el caso del huachicol.

¿Acaso el hurto en masa es justificable? Dicen algunos que la sociedad sigue el ejemplo que pone la cabeza. Durante décadas nos enseñaron que los políticos desde el presidente de la república hasta los regidores se hacen de todo lo que pueden, esto es parte del patrimonialismo, o sea el concepto dónde los políticos piensan que el gobierno y los bienes de la hacienda pública son su patrimonio.

El cinismo alcanza niveles impresionantes. Había quién toleraba la corrupción nacionalista: Miguel Alemán robó pero desarrolló Acapulco. ¡Bravo! Lo mismo habrá que decir de Echeverría que desarrolló Cancún, o de López Portillo cuya Colina del Perro se convirtió en un desarrollo inmobiliario de alto valor. Miguel Alemán me dijo sin que yo preguntara: – “Dicen que era corrupto, cómo, si todo el presupuesto de Veracruz era de 400 millones de pesos”. Esos millones eran muchos, más los que tuvo a su disposición como presidente, pero era nacionalista.

En contraposición se censura el robo que saquea al país doblemente, primero se llevan indebidamente el dinero y luego lo fugan del país, ahí está como ejemplo el gobernador del EDOMEX Alfredo del Mazo que se lo llevó a Andorra, y descubierto el acto no sucede nada.

Recientemente vi de nuevo la película de Estrada La dictadura perfecta, continuación de La Ley de Herodes, donde destaca la oda al abuso de poder y el escamoteo de los fondos públicos para saciar la sed de riqueza de los miembros de las élites, a los que AMLO llama la mafia del poder. En la justificación de los políticos cabe todo con tal de llevarse lo que encuentran a su paso. Lo verdaderamente grave de las películas de Estrada es su brutal cercanía con la realidad.

En México pasa mucho, pero queremos cerrar ojos y oídos por diversas razones: Para aislarnos de una realidad brutal que nos asola y atemoriza. Porque preferimos callar para tener nuestra oportunidad de abuso, además quién en su sano juicio quiere ser la excepción y caer en las manos de un policía que necesita demostrar su eficacia simulando ser honesto y luego entran los jueces a amparar a los delincuentes. La película de Umansky (8 de cada 10) muestra al policía bueno que es un criminal corrupto que planea una justicia convirtiendo en asesino a la víctima). Porque callamos por miedo. O porque estamos frente a un sistema muy inteligente que está planeado para no funcionar y que opera con eficiencia selectiva. Ya lo he dicho en otra ocasión, en un país de corruptos y ladrones los detenidos son perseguidos políticos y se les aplica todo el rigor de la ley. Mientras tanto, aunque regresen las clases de ética a las escuelas, seguiremos luchando contra la concepción de que la moral es un árbol de moras.

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