Análisis semanal: 12 de agosto

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Si bien el actual gobierno federal es uno que trabaja muy bien el manejo de imagen, con el fin de generar una percepción positiva de sus acciones, en ocasiones el buscar hacerlo de manera inmediata produce el efecto contrario al deseado.

Así sucedió respecto a la masacre en El Paso, Texas, en donde en una tienda un personaje que se identificó con el supremacismo blanco, abrió fuego contra los asistentes, especialmente en contra de los mexicanos, matando a 8 e hiriendo a una treintena más, lo que motivó una enérgica condena del gobierno mexicano y la afirmación de que se trataba de terrorismo y que se pediría, en coordinación con la Fiscalía General de la República, la extradición del atacante.

Sólo que las autoridades de Estados Unidos tienen otros datos, pues han acusado al autor de la masacre de homicidio múltiple y han pedido la pena de muerte en su contra, además de la FGR no tiene jurisdicción en el vecino del norte y el gobierno estadounidense podría, simplemente, ignorar la petición.

Pero lo dicho por el canciller mexicano suena bien para el oído de los seguidores el lopezobradorismo, pero en la realidad no es más que una salida para evadir que no se ha trabajado para, exigir respeto al presidente Trump para que no siga difundiendo su discurso de odio en contra de los mexicanos y para hablar del tema de la venta de armas en la Unión Americana, en donde la poderosa Asociación del Rifle sigue cabildeando para que no se restrinja la adquisición, casi sin condiciones, de armas de alto poder como la usada en El Paso.

Quizá detrás de esta maniobra de la cancillería mexicana está el temor a no despertar la ira del magnate estadounidense y sus arranques para imponer nuevos aranceles a nuestro país, pues si alguien puede desestabilizar a la 4T es alguien llamado Donald Trump.

La imagen de la semana

Luego del tiroteo en El Paso, Texas, comenzaron a circular estas camisetas que aseguran que nadie es ilegal en una tierra robada.

El meme de la semana

Simplismo

Cuesta trabajo entender la lógica del presidente, en especial cuando los mismo habla mal de académicos, investigadores, opositores, periodistas, integrantes de ONG o sus mismos secretarios de Estado.

Ahora tocó el turno a investigadores y académicos, de quienes se refirió como unos sabelotodos, todológos que no conocen la realidad del país.

Y es que el presidente siempre actúa como alguien que sabe lo que sucede, que puede manejar cualquier tema y para quien gobernar no tiene gran ciencia, además de hacer lo mismo el Plan Nacional de Desarrollo –haciendo a un lado el elaborado por su secretario de Hacienda–, que declarar que no tiene la culpa de iniciativas tan polémicas como la ley Bonilla en Baja California o la Ley Garrote en Tabasco.

Tener una visión en blanco y negro de todo y reducir las protestas a un compló de sus adversarios políticos, es una característica de nuestro mandatario, a pesar de la realidad que siempre trata de imponerse.

@CronicadePoder