Del toallagate de Marthita y Fox, al despensagate de AMLO y doña Beatriz

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Todo está en este link.

emitido por la Oficina de la Presidencia de la República; coordinación general de administración; Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales, dentro del informe: Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del sector Público 2019.

Ahí, en 6 hojas que van de las páginas 47 a 67 del documento, se detalla parte de la despensa que consume ya en sus aposentos de Palacio Nacional el presidente Andrés Manuel López  Obrador junto a su esposa e hijo menor, y que en una primera observación da como resultado que se van a pagar, mire Usted:

Por 1 KG de Jamón de Pavo: $3,013.56; 1 KG de longaniza: $16,789.10; 1 Caja de Cerillos con 200: $1,296.51; 1 Lata de refresco de $336.30; 1 Paquete de 500 servilletas: $295.66; 1 Caja de endulzante para café de $6,578.90; 1 KG de polvo para gelatina: $3,763.15; 1 Clavo para madera de 2″: de $1,002.46 y 1 Clavo para madera de 3″: de $1,002.46.

La lista de la despensa familiar es larga e incluye el pago de $59,764 pesos por Dulces Mexicanos Tarugos; $38,450 por dulces de leche con nuez; otros $38,450 más para Alegrías con chocolate y otra cantidad igual para Alegrías con miel y otros $38,450 para cocadas.

Y como en una familia mexicana no deben faltar los frijoles, pues está previsto erogar $41 mil pesos para frijol negro, $27,250 para frijol bayo y $45,500 pesos para leche condensada.

Apenas un viaje al súper.

En fin, la alegría plena de la vida dentro de Palacio Nacional, dijera ysq: ”no lo tiene ni Obama”.

Y la austeridad ‘apá. Eso es discurso para plaza pública.

Apenas una muestra de vicios privados y virtudes públicas.

 

LA ‘TRIBU’ DOLORES-MARTÍ, AL AGANDALLE

La tesis de la tribu de Morena encabezada en el Senado por Martí Batres y en San Lázaro por Dolores Padierna es simple: si somos mayoría y tan eficientes, entonces para qué compartir los órganos de dirección del Congreso con la oposición si esta es tan pequeña.

Todo surge porque en San Lázaro el coordinador de la mayoría de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, el Itamista Mario Delgado ya negoció que el segundo año de la presente legislatura lo presida un panista y el tercero un priista.

No hay sorpresas. Así lo hicieron todos en las legislaturas anteriores independientemente del tamaño de sus bancadas.

En aquellos años no existía todavía Morena, por eso no se puede alegar que antes no les daban espacio en las direcciones del Congreso. Los que están hoy en Morena pertenecían al PRD, y estos sí ocuparon presidencias en el Senado y en la Cámara de Diputados a pesar de que por su tamaño, número, porcentaje, no les correspondía.

Un caso fue el de Jesús Zambrano en San Lázaro y otro el de Miguel Barbosa en el Senado, quien desde esa posición se sumó a cuanto viaje internacional que hizo Enrique Peña Nieto y hasta durmió en el Palacio de Buckingham.

El principio del reparto de las presidencias tanto de las cámaras como de las comisiones era el de fortalecer la pluralidad política, y así fortalecer la democracia a través de darles voz a los grupos minoritarios, que por pequeños que sean son expresiones de la sociedad.

Bueno, hoy, como decía mi abuela, al cuarto para las 12, Padierna y Batres quieren mandar todo eso al diablo y agandallarse las presidencias del Senado y la Cámara de Diputados.

Y es al cuarto para las 12 porque a fines de este mes los grupos parlamentarios, todos, no sólo Morena, deberán decidir quiénes son sus presidentes en una y otra cámara.

Dolores Padierna, en obvia complicidad con Martí Batres, va a presentar mañana en la sesión semanal de la Comisión Permanente, una iniciativa que pretende modificar la Reforma de 2006 a la Ley Orgánica del Congreso para que los próximos 3 años la presidencia de Diputados y Senadores recaiga en un legislador de Morena.

La reforma de 2006 estableció que la presidencia de las cámaras debe ser rotativa entre los grupos parlamentarios de acuerdo a su número descendente.

Según la lógica de Padierna su iniciativa garantizaría la gobernabilidad de la Cámara de Diputados y garantizaría que cuando un partido político cuente con la mayoría absoluta, pues presidiría la mesa directiva durante toda la legislatura.

Fácil.

Lo que olvida convenientemente Padierna es que Morena no obtuvo la mayoría absoluta en San Lázaro a través del voto, sino de la compra de diputados y vía las negociaciones debajo de la mesa, viejas artes mediante las cuales sumaron diputados del PES, PT y otras fuerzas.

Martí Batres sostiene más o menos la misma tesis. En un texto publicado bajo su firma en El Financiero en el que analiza “la responsabilidad de Morena en el Senado”, el presidente saliente del Senado indica:

“Los grupos parlamentarios de Morena tienen una enorme responsabilidad en el Poder Legislativo federal. Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República le dan cuerpo a mayorías parlamentarias que no se habían tenido en más de 20 años”.

Al igual que PadiernaBatres miente.  Tan sólo hay que recordar que en la legislatura anterior el PRI tuvo 207 diputados y Morena llegó a la actual legislatura con 193 diputados.

Junto con los de Morena, el PT llegó con 61 diputados y el PES con 58 diputados, parte de los cuales luego se reacomodaron en la bancada de Morena.

Pero el voto ciudadano sólo le dio a Morena 193 diputados. Entonces ni Batres ni Padierna pueden afirmar que son mayoría absoluta por el voto ciudadano. Lo que tienen es una mayoría ficticia creada en acuerdos y traspaso de maletines con lana.

En su alegato Batres coloca la aprobación de reformas constitucionales o no en su haber como presidente del Senado.

“A decir por las resultados legislativos puede decirse que las cosas han funcionado bastante bien en lo general. La agenda de 12 puntos que presentó el Presidente de la República electo, Andrés Manuel López Obrador, casi ha sido resuelta: Ley de Remuneraciones de los servidores públicos, Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos, creación de la Secretaría de Seguridad Pública, Reforma Educativa, derecho de los jóvenes a la educación superior, nuevos delitos graves como corrupción, robo de combustible y fraude electoral, desaparición del Estado Mayor Presidencial y franja fronteriza con facilidades fiscales han sido debidamente aprobados.

“Sólo faltan la revocación de mandato y la reversión de los procesos de privatización del agua, así como completar los procesos legislativos de austeridad republicana y reforma del fuero presidencial”,

Lo que no dice Batres es que toda esa agenda de reformas salió gracias al poder de negociación de Ricardo Monreal no de Batres.

Y que Monreal, el político más completo de Morena en toda la estructura del Poder, el único del tamaño de López Obrador y quizá Marcelo Ebrard, tiene que negociar en su calidad de presidente de la Junta de Coordinación Política la nueva presidencia del Senado con las otras fuerzas políticas.

Y que en esa negociación no van a entrar las consideraciones de Martí, quien cierra su artículo con esta reflexión-afirmación:

“… en mi opinión, deben mantenerse el conjunto de responsabilidades actualmente asignadas. Especialmente, en lo que corresponde a Morena, el grupo mayoritario, considero que deben continuar en sus actuales encargos quienes pertenecen a la Mesa Directiva, la Junta de Coordinación Política y las Comisiones. (O sea, él en la presidencia del Senado)

“Sí las cosas le han funcionado bien, la mayoría morenista no tiene motivo alguno para realizar ajustes internos y si tiene sobradas razones para continuar con el actual esquema de responsabilidades. El deber de Morena es cuidar su unidad, equilibrios y estabilidad. Los tiempos que vienen lo reclaman”.

Lo de cuidar la unidad suena a amenaza, ¿o no?

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