Mete el pecho el gobernador por Evaristo

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En la inauguración de los trabajos de reconstrucción del primer puente retorno de Tabasco 2000, una obra que corría el riesgo de colapsarse por falta de mantenimiento, el gobernador Adán Augusto López Hernández salió en defensa del alcalde capitalino Evaristo Hernández Cruz, quien enfrenta una exagerada campaña de desprestigio que puede medirse con el hecho de que lo critican más que al propio titular del Ejecutivo local y al presidente Andrés Manuel López Obrador.

La metralla contra el político tiene como origen diversas causas, pero entre los factores que la motivan se encuentra el ‘futurismo’ de algunos actores de la llamada ‘Cuarta transformación’, como es el caso particular de Jorge Bracamontes, coordinador de Morena en Centro, quien ha arrancado su ‘precampaña’ para presidente municipal montándose en la figura de Evaristo.

El domingo, al reabrirse la circulación vial del primer puente de retorno en el corazón económico del estado, el mandatario estatal saco el pecho por el edil capitalino.

“Yo creo que a pesar del lodo que a veces intentan tirarle, pues Evaristo es una gente de primera, es un presidente municipal excepcional, trabajador, profesional, honesto… es un hombre polémico, pero si los políticos no generan polémica, con qué nos entretenemos”, subrayó Adán Augusto con esa mueca que tiene como sonrisa.

El tema se circunscribe en el ‘futurismo’ en que han caído ciertos exponentes de la 4T, que a pesar de los problemas que enfrentan el estado y el país, y en vez de cerrar filas con el gobernador y el presidente, se han aprovechado de la situación para ‘adelantarse’.

Así, Jorge Bracamontes, a pesar de ser señalado como presunto prestanombres de Amet Ramos Troconis, tesorero del exgobernador Arturo Núñez Jiménez, está recorriendo el municipio como “dirigente” –su cargo formal es el de “coordinador”– y desde ahí busca posicionarse en la opinión pública.

A Bracamontes se le olvida que agitar en Centro le pega al gobernador, pues la capital es su principal bastión.

Sobre los motivos del “ahijado político” de Amet Ramos para enderezarle una guerra mediática a Hernández Cruz hay dos versiones: 1.- Lo hace para “crecer” como “precandidato” a la presidencia municipal al asumir el papel de “opositor”, y 2.- Trae acuerdos con poderes fácticos para “arrebatarle” la capital a la 4T.

Bracamontes ha iniciado su campaña muy temprano: al mismo tiempo que inició el nuevo gobierno.

Ha trascendido que sus nuevos padrinos en Morena le prometieron la candidatura a la presidencia municipal, pero para ello tiene que ganarle la ‘carrera parejera’ al diputado federal Manuel Rodríguez, a quien la tribuna legislativa le ha dado la mejor puntuación de los que aspiran a competir por la capital.

El experredista también tiene que “deshacerse” del secretario de Bienestar, Sustentabilidad y Cambio Climático, Mario Llergo Latournerie, otro de los otros encartados.

La cruzada de Bracamontes contra Evaristo es abrumadora, con sesgos de carácter personal. Esto porque en el sexenio anterior, el ahora coordinador de Morena enfrentó a Hernández Cruz cuando este desafió a Núñez Jiménez.

El experredista, que ha sido golpeador desde que fue dirigente universitario, atacaba a Evaristo en apoyo de Núñez, según la versión que corre sobre el porqué de sus ataques al alcalde de Centro.

Se espera que al salir en defensa de Hernández Cruz, el gobernador por fin meta orden en su partido para detener a los desbocados como Bracamontes que lo hacen quedar como un jefe político sin el timón interno bien asido.

¿El supuesto prestanombres del tesorero de Núñez también va contra Manuel Rodríguez y Mario Llergo?