Análisis semanal: 5 de agosto

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La semana pasada, el presidente López Obrador y su gobierno sufrieron críticas por el presupuesto de presidencia, algunas respuestas que dio en la mañanera, los periodistas asesinatos que se suman a los 14 que van en lo que llevamos en el sexenio, los festejos por el pobre crecimiento en la economía en el último trimestre, entre otras.

Para muchos de sus seguidores esto es parte de los embates de los sectores afectados por la 4T, pero si lo vemos en perspectiva tenemos que recordar que igual sucedía en gobiernos anteriores.

¿O acaso, Calderón o Peña Nieto no recibían críticas en cada ocasión que aparecía un periodista asesinado o se daba a conocer la cifra del crecimiento del PIB?

Es algo que parece no entender el mandatario actual y sus seguidores, en el sentido de que el gobierno en turno será culpable de prácticamente todo lo negativo que ocurra en el país, algo que –por cierto– hacia López Obrador en su papel de líder opositor.

Pero como dice conocido refrán, no es lo mismo ser borracho que cantinero y esa sutil diferencia aún no entra en la mente de los defensores de la 4T.

La imagen de la semana

El exgobernador de Veracruz regresa a la escena política.

El meme de la semana

El tiroteo en Texas refleja los efectos del discurso de odio y racismo.

Nepotismo en la 4T

Se han dado a conocer los familiares que han sido contratados en el actual gobierno federal, algo que para muchos es sorprendente pues el presidente mando un oficio a sus colaboradores pidiendo que no se recurriera a dicha práctica.

Pero las revisiones hechas a los organigramas de la administración pública federal, muestran que hay varias familias incrustadas en la nómina.

Quizá para muchos esto no es ilícito y, como aseguró la titular de la Función Pública, llegaron por méritos propios, pero si esto está reprobable en sexenios pasados, la pregunta es por qué ahora es distinto.

Cabe recordar que la 4T prometió ser diferente y desterrar todos los vicios de administraciones pasadas.

@CronicadePoder