UNAM, se avecinan tiempos borrascosos…

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El proceso de la sucesión en la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que siempre ha sido un ejercicio de las libertades, enfrentará una de las  etapas más difíciles en su historia reciente, pues para nadie es un misterio que el gobierno de la 4T pretende colgarse esta medalla.

La UNAM es un organismo viviente de la cultura, el conocimiento e identidad de los mexicanos y su estructura es tan plural que es difícil pensar en que termine reducida a un ente de propaganda gobiernista, que es lo último que los universitarios admitiríamos.

Más allá de las teorías de la conspiración, el hecho es que la UNAM está en la mira pues se trata de una institución con una matrícula de 356 mil estudiantes, a la que lejos de recortarle recursos debería fortalecerse para ampliar su capacidad de atención a la demanda educativa de la población.

Aunque existe la posibilidad de que Enrique Graue Wiechers se reelija, las posibilidades de que eso ocurra son bajas pues ha debido sortear al menos dos conflictos que pareciera fueron dirigidos a minar su fortaleza. El proceso interno que inicia en septiembre con la emisión de la convocatoria por parte del Consejo Universitario, será el banderazo de arranque. A cuatro semanas de que esto ocurra los prospectos están cautelosos ni se mueven.

Con el arranque del sexenio la 4T le dio un primer golpe bajo a la UNAM con un intento fallido de recortarle el presupuesto como parte de la estrategia de austeridad.  Hoy sabemos que intentaron recortarle 2 mil 500 millones de pesos del gasto proyectado para 2019. 

Las presiones de la comunidad universitaria empujaron a una rectificación del gobierno federal, a cambio Graue ofreció devolver parte de su salario para cumplir con el discurso de que nadie debía ganar más que el Presidente, y hasta la fecha, cada quincena devuelve religiosamente lo comprometido.

De lado de Morena, hay que decirlo, se ve una caballada muy pero muy flaca. Pero cualquiera que lleve la representación contará con todo el respaldo del Estado para acabar con sus adversarios. ¿O no?

Para el registro. Unas semanas antes del cambio de estafeta en la presidencia de la República, la UNAM estuvo expuesta a un conflicto que de alguna manera sirvió para “medirle el agua a los camotes” al proceso que tenemos en puerta. Esa crisis que se convirtió en un movimiento contra los porros, derivó en consignas que reclamaban la salida de Graue.

La mano pachona

Un primer factor a tomar en cuenta es el de los actores políticos que podrían influir en esta contienda y que son cabeza de grupo: 

Juan Ramón de la Fuente, siquiatra que fungió por dos periodos como rector, hoy es representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas y fuerte prospecto a convertirse en titular del lugar que pronto podría tener México en la Comisión de Seguridad de la ONU. Pero no lo descartan como la mano pachona en el juego de fuerzas en que se convertirá la sucesión en la Rectoría.

José Ramón Narro Robles, fue el sucesor de De la Fuente y luego secretario de Salud en el gobierno de @EPN. Intentó participar en la contienda por la dirigencia nacional del PRI, partido al que renunció después de denunciar una competencia inequitativa. Su expectativa es la de participar en una organización de izquierda, de lo que queda del PRD, para hacer frente a Morena. Lo que nadie tiene duda es que seguirá aportando al influyente grupo de los médicos de la UNAM.

Enrique Graue Wiechers –bandera del gremio de los médicos- se le ve poco en público, podría reelegirse pero no se sabe si lo intentará. 

Hace cuatro años participaron 16 aspirantes y fueron seleccionados 10 candidatos. La votación ocurrió en noviembre de 2015. Graue ha navegado en aguas de relativa calma, pero no hay nada que le de lustre para que brille en sociedad. La inseguridad sigue siendo el coco de los universitarios y seguirá, como diría don Teofilito. 

Carlos Slim Helú es una figura clave pues es egresado distinguido de la Facultad de Ingeniería. Nadie puede negar que su opinión es importante. 

Los datos de la UNAM 

La UNAM tiene una estructura de gobierno interesante. Además del Rector, está el Consejo Universitario –integrado por 15 académicos y que también se encarga de los planes de estudio, la extensión y de la difusión; el Patronato de la UNAM es la entidad que regula los recursos presupuestales de la institución. Por tanto, el gobierno de la UNAM es plural pues no reside en una sola persona.

El gasto autorizado para 2019 es de 44 mil 942.5 millones de pesos (de los cuales 5 mil millones son autogenerados); en 2015 el gasto era de 37 mil 755 millones de pesos.

En 2019 el gasto se distribuye de la siguiente manera: 61.2 por ciento van a la docencia; 26.2 por ciento a la investigación; 8.1 a la extensión universitaria y 4.5 por ciento a la gestión institucional.

Cuenta con una matrícula de 356 mil estudiantes; 213 mil a nivel licenciatura; 112 mil en bachillerato y 30 mil en posgrado.

En el año 2001 la matrícula era de 240 mil alumnos, en 2015 de 342 mil 542 y en 2019 de 356 mil alumnos.

La UNAM dispone de una infraestructura de 3 millones de metros cuadrados construidos en todo el país.

La UNAM cuenta con 128 carreras… en 2015 eran 115 carreras.

Además de contar con sedes en las 32 entidades del país la UNAM tiene instalaciones en Alemania, Canadá, China, Costa Rica, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Sudáfrica.

La rendición de cuentas es factor clave en el desempeño de la máxima casa de estudios. La UNAM fue la primera entidad en incorporarse al sistema de Transparencia.

Sus prioridades la administración eficiente y sin derroche.

Y para que nadie le busque tres pies al gato, la UNAM está al margen, totalmente, del escándalo calificado como La Estafa Maestra. 

La autonomia significa autogobierno en planes de estudio, así como proteger la libertad de cátedra y la investigación, dijo el Secretario de Administración, Leopoldo Silva, en un reciente programa de TV-UNAM, Diálogos con la democracia.

Los tiradores de Morena

Descontado John Ackerman porque es naturalizado mexicano y no lo permiten las reglas internas de la contienda, quedan dos prospectos a la vista, más los que se acumulen.

Rosaura Ruiz Gutiérrez, bióloga, ex directora de la Facultad de Ciencias que participó como adversaria de Graue. Le cuestionaron que se fusiló textos para integrar su plan de trabajo. Hoy es la Secretaria de Educación en el gobierno de la Ciudad de México con Claudia Sheinbaum. 

Los ingenieros. A quien se le ve con intenciones de jugar es a Carlos Agustín Escalante Sandoval, director de la Facultad de Ingeniería a quien se le considerado cercano a Javier Jiménez Espriú y cercano a Carlos Slim. De haber sido un contexto diferente a Jiménez Espriú lo verían como prospecto pero no puede dejar tirado el nuevo Aeropuerto en Santa Lucia.

De los prospectos que jugaron en la interna de 2015 destaca el bioquímico Francisco Bolivar Zapata. Tampoco están descartados Angélica Cuéllar, directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y Raúl Contreras Bustamante, de la Facultad de Derecho.

90 años de autonomía

El 22 de julio la UNAM cumplió 90 años de autonomia universitaria expedida en su ley orgánica en el año de 1929, aunque la ley orgánica vigente es del 6 de enero de 1945.

A propósito de la autonomía universitaria así la definió recientemente un grupo de académicos.

La autonomía académica y la libertad de pensamiento significan pluralidad y función crítica; se manifiestan en todos los órdenes de la vida universitaria y van en paralelo con la búsqueda abierta y diversificada del conocimiento… La autonomía es tan actual y cambiante como la propia Universidad; no es un valor estático, sino en constante metamorfosis”.

Y precisamente es la autonomía de la UNAM uno de los bienes más preciados de los mexicanos, que debe preservarse y defenderse.