El régimen político de la Cuarta Transformación XI

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Cipriano Flores Cruz

Lograr la justicia social y económica en un marco de democracia política permea toda la Cuarta Transformación. El gran reto del gobierno es crecer para poder distribuir, el gobierno lo sabe bien, también lo saben bien los opositores. Lo malo es que no depende sustancialmente del gobierno sino del capitalismo mundial. La apuesta del gobierno es peligrosa para sus fines.

La estrategia de crecimiento está sustentada en tres ejes fundamentales: la inversión privada, la extranjera y la inversión pública. Las dos primeras implican que el gobierno gane su confianza. Como la mayor parte de los capitales son especulativos, un estornudo del gobierno lo vuelven una epidemia de gripe, son demasiado sensibles, el gobierno los trata con prudencia.

La inversión pública radica en la recuperación de las dos empresas más importantes del Estado mexicano: Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de la Electricidad. De igual manera los opositores han cargado sus baterías sobre esta decisión. Se propone la creación de las empresas de internet, de fertilizantes, de siembra de árboles maderables y frutales así como de la integración de un sistema aeroportuario para la ciudad de México.

Además de lo anterior, se propone una fuerte inversión en infraestructura como la terminación del tren de la ciudad de México a Toluca, de la terminación de las líneas del metro de Guadalajara y monterrey, de la construcción del Tren Maya, de la conexión económica del istmo de Tehuantepec, de la terminación de las dos carreteras de Oaxaca al Istmo y a la costa. La idea es iniciar la integración de un desarrollo del territorio nacional, entre el México norteño pujante y moderno, y el México subdesarrollado del sur.

Como ejemplo de desigualdad nacional, de acuerdo al nuevo Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, para que los oaxaqueño alcancen el ingreso per cápita de los neoloneses se necesita 180 años si se sigue la mis política económica. Sin esta homogeneidad es imposible cualquier intento de desarrollo y de crecimiento económico.

Esta es una parte de la pinza, la otra consiste en ir preparando la fuerza de trabajo calificada para contribuir a este crecimiento y desarrollo mediante apoyos a la población estudiantil, con becas desde la primaria hasta el nivel superior a los estudiantes de las familias con escasos recursos.

Coadyuvando con esta estrategia económica se establece una política social de grandes dimensiones como el aumento al doble del apoyo a los adultos mayores, el apoyo a los pequeños productores del campo y el establecimiento de precios de garantía para algunos productos agrícolas, la asistencia a las personas discapacitadas, el apoyo a los jóvenes sin empleo mediante el aprendizaje de algún oficio cuyo objetivo es atender a más de dos millones de ellos.

El esquema no puede estar completo sin la fuerte inversión en salud y en educación. Para este mes de julio el Presidente informa que en apoyo social y económico a las clases más desfavorecidas es de más de 18 millones de personas.

Desde el punto de vista de objetivos, propósitos y deseos del nuevo régimen, parece que todo está perfecto, los planes generales están bien, sin embargo, los medios específicos son los que adolecen de ciertos problemas, que desde luego, son salvables.

En primer lugar, se debe de lograr la plena vigencia del Estado de Derecho, entendido no sólo como Estado de leyes sino que también un Estado de Justicia y de democracia popular.
El mayor reto para el establecimiento del Estado de Derecho es la corrupción del aparato público y en los poderes judicial y legislativo. Sin erradicar la corrupción es imposible el establecimiento del Estado de Derecho y de todo desarrollo económico.

Tampoco lo anterior es un propósito que se puede lograr en tan solo un sexenio. La vigencia de la ley por encima de los hombres debe ser para toda la población, empezando por el propio Presidente de la República y de su equipo de colaboradores. Debe de haber coherencia entre los propósitos y las acciones del gobierno. Cualquier falla del gobierno en el actuar con pleno apego a la ley será y es magnificada por los opositores al nuevo régimen, tal como está sucediendo.

Los primeros meses de gobierno el Presidente de la República ha empujado mucho para el establecimiento del Estado de Derecho, existen muchos ejemplos de ello, sin embargo, la inercia de las cosas no es fácil de esquivar, la corrupción del sistema es profunda, amplia, compleja, mueve demasiados recursos de toda índole, los corruptos son poderosos y peligrosos. Cuidado con ellos, son omnipresentes y omnipotentes, estaban en el ADN de los gobiernos anteriores, son de mil colores, son camaleones.

Vale recordar que en toda transformación profunda, los afectados reaccionan rápido, son activos y agresivos, en cambio, los beneficiarios no se dan cuenta en lo inmediato de sus beneficios y tardan de expresar su apoyo al régimen. Si no se apuran, el peligro del triunfo de los corruptos es viable.

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