El régimen político de la Cuarta Transformación X

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Cipriano Flores Cruz

La Cuarta Transformación, condicionada por un sentido de la historia, de la necesidad de la revolución de las conciencias y de las mentalidades de gobernados y gobernantes, de la reconstitución del Estado, de una concepción específica de la política y de las virtudes necesarias del gobernante, esto es, del Presidente Andrés Manuel López Obrador, requiere de una especificidad concreta de las acciones de gobierno y de la administración pública, no es posible lograr sus grandes propósitos sin la debida definición de las acciones políticas y administrativas.

Se ha dicho con exactitud que la política son los planes generales y la administración los medios específicos. Veamos los planes generales si son congruentes con el proyecto de Regeneración Nacional.

El gobierno de la Cuarta Transformación interpreta que la voluntad del 53% los ciudadanos mexicanos expresada en las urnas es el inicio de la regeneración y reconstrucción de México, a partir del logro de la justicia para todos, en paz y reconciliado consigo mismo, con una   Nación y un Estado pacífico, sobre todo libre tanto en lo interior como en lo exterior, que la solidaridad sea uno de sus valores constantes, Estado y sociedad se deben de distinguirse por ser democráticos, su población tiene que estar llena de prosperidad y sobre todo llena de felicidad.

Lograr la justicia porque México es un país muy injusto, la concentración de la riqueza en unas cuantas manos es inaceptable, por eso el gobierno debe de hacer crecer la economía para poder redistribuirla mejor, mientras tanto, se dispone a la asignación de mayor presupuesto público para la población más pobre, marginada. Pobreza y marginación concentrada en las naciones originarias, por tanto, tienen prioridad.

La política de crecimiento y su acción de redistribución tienen que estar sujetas a un plan que implica mantener los equilibrios económicos, ser responsables en el manejo de la conducción económica del país a partir de los ejes de no espantar a los capitalistas nacionales y extranjeros, esto le ha valido sendas críticas de los radicales al Presidente, no expropiando, no subiendo impuestos, separando la economía de la política que genera corrupción, no aumentar la deuda pública y un gobierno más orientado a la inversión que al gasto corriente, un gobierno austero al fin de cuentas.

Esta prudencia en el manejo de la economía le ha valido al gobierno ser tachado de neoliberal. Sin embargo, los capitales son muy sensibles a cualquier modificación de la política económica, su capacidad para destruir, en unos cuantos días, la estructura y funcionamiento de la economía de un país es verdadero, para mi gusto, hace bien el gobierno de andar con tiento en la materia.

En lugar de mover los principios y valores de la política macroeconómica el gobierno busca tener recursos a través del combate a la corrupción y de la austeridad llamada republicana. Estas dos acciones básicas, también le han valido críticas y oposiciones de sectores de la población que les había beneficiado en demasía.

El combate a la corrupción no es un fin en sí mismo, como se ha querido interpretar, es un medio, para obtener recursos, no es un recurso moral, es una necesidad económica. Los capitalistas que antes hacían negocios con los políticos o se veían ser obligados a ellos, apoyan la política anticorrupción del gobierno porque hace funcionar la economía con sus propias reglas y no con las reglas de la política. El capitalismo funciona mejor con reglas apegadas a los principios económicos, al Estado de derecho y a la racionalidad del gobierno.

El acuerdo con los capitalistas de ceñirse a las leyes de la economía bajo sus propios medios, de no requerir de apoyos injustos del Estado y del gobierno, como lo son la exención y devolución de grandes sumas de impuestos, de evitar una relación amañada con las compras y contratos con el gobierno, el caso de compras de medicinas y del huachicol petrolero son emblemáticos.

El gobierno, como todo gobierno en un sistema capitalista, tiene que hacer posible el crecimiento económico pero con una política de distribución a favor de la población más pobre, es en esto la especificidad de la Cuarta Transformación.

Se ha demostrado, hasta el cansancio, que uno de los problemas básicos de la pobreza es el ingreso, no es un problema de Dios, de las malas leyes, de burocráticas dependencias u organismos, del partido gobernante, de mala fe o de un problema moral, el problema es económico.

El gobierno de la Cuarta Transformación piensa que dentro de los términos capitalistas se puede reducir considerablemente la pobreza, estamos de acuerdo en ello, pero pensamos que para su extinción necesitamos otro tipo de sistema, pues al fin y al cabo, el capitalismo es una máquina de producción de pobres.