PND 2019-24 de AMLO, enunciados políticos muy generales (parte II)

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Brújula del cambio

  • Sin qués ni cómo
  • No hay tiempos claros ni mucho menos presupuestos asignados
  • No tiene la estructura de un Plan

Es claro que el llamado Plan Nacional de Desarrollo 2019-24 (PND) no cumple con lo establecido en la Constitución en sus artículos 25 y 26, así como lo marca la Ley de Planeación, como lo analizamos y desarrollamos en la entrega anterior (parte I), por lo que ahora vamos a profundizar en algunos aspectos relevantes de su contenido y sus principales contradicciones.

Por la falta de estructura Constitucional y legal de Plan Nacional de Desarrollo 2019-24 que presentó el Ejecutivo Federal nunca debió ser aceptado en la Cámara de diputados y mucho menos ser aprobado, sólo se explica este fenómeno por la mayoría de Morena y apoyar indiscriminadamente el autoritarismo que impone el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Es importante destacar que el PND tiene dos partes, la primera es una recolección de enunciados generales que realizó AMLO durante su campaña proselitista y que ha venido repitiendo durante sus comparecencias a los medios masivos de comunicación, conocidas como las “mañaneras” que están llenas de verdades a medias, planteamientos sin fundamentos con base a la realidad y proyectos de infraestructura, que son más bien ocurrencias, que carecen de planes, estudios >ambientales, de factibilidad, sin viabilidad financiera-económica-social, etcétera; la segunda (como Anexo) es el pobre ejercicio de planeación realizado por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que contiene algunos indicadores y metas, muy genéricas.

Por lo que estas dos partes del PND son abismalmente diferentes y contradictorias, tanto conceptualmente como en su forma, así como diferencias en las pocas cifras que plantean; difícilmente se puede considerar como un proyecto nacional ni que sectores participan, quienes contribuyen a cumplir las metas; carece de una visión de futuro y no contiene algún mecanismo o proceso de evaluación de su cumplimiento, en sus diversas fases.

No contiene ni menciona los Planes Operativos Anuales (POAs) ni los Planes de Mediano Plazo, que deben integrarse por dependencia, organismos, estados, entre los más importantes, donde se muestra como hay concurrencia de estrategias, objetivos y metas que concurren al PND, dándole viabilidad, orden y congruencia con la distribución presupuestal. Este problema estructural del PND parte de que no arrancó de una consulta democrática, sino de la ocurrencia e improvisación que ha venido caracterizándose el quehacer público y gubernamental del presidente López Obrador.

Quisiera hacer énfasis del carácter político, ideológico y doctrinal del índice que tiene el PND, que tienen que ver con la intensión de “refritear” lo muchas veces planteado por AMLO en las plazas públicas y tratar de impulsar la llamada Cuarta Transformación, mediante doce Principios:

  1. Honradez y honestidad
  2. No al gobierno rico con pueblo pobre
  3. Nada al margen de la ley, por encima de la ley nadie
  4. Economía para el bienestar
  5. El mercado no sustituye al Estado
  6. Por el bien de todos, primero los pobres
  7. No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera
  8. No hay paz sin justicia
  9. El respeto al derecho ajeno es la paz
  10. No más migración por hambre y violencia
  11. Democracia significa el poder del pueblo
  12. Ética, libertad y confianza.

Como lógicamente se desprende de estos enunciados políticos muy generales, sin conexión con objetivos, proyectos, metas y sin los recursos correspondientes, queda el PND con un documento político ideológico.

La otra parte del PND de AMLO se estructura de la siguiente manera, mediante tres Ejes Generales:

  1. Justicia y Estado de Derecho
  2. Bienestar
  • Desarrollo económico

Así como tres Ejes Transversales:

  1. Igualdad de género, no discriminación e inclusión
  2. Combate a la corrupción y mejora de la gestión pública
  • Territorio y desarrollo sostenible

También esta parte de los Ejes Generales y los Ejes Trasversales, no tienen que ver con objetivos que aterricen en proyectos, programas y metas (corto, mediano y largo plazos), así como que sectores o dependencias concurren para lograr los propósitos planteados y los recursos presupuestales destinados para estos fines.

Este llamado PND no tiene en su contenido ni un cuadro, esquema o gráfico, que contribuya a facilitar su comprensión o darle orden lógico a los Principios y Ejes que proponen; el resultado final es que este documento es típico y característico de lo planteado por el presidente López Obrador, por el desprecio a lo técnico, a los expertos, las instituciones y las leyes, así como la propia Constitución; sin importarle la enorme relevancia que debe tener un PND para la población, la sociedad, las instituciones y los tres poderes de la Unión.

AMLO no consulto al “pueblo sabio” sobre sus aspiraciones, anhelos, necesidades y proyectos que consideran necesarios y útiles para sus comunidades, pueblos y ciudades; que sólo los toma en cuenta a nivel discursivo, pero no en los hechos ni mucho menos en sus acciones de gobierno, lo único que realmente le importa al presidente López Obrador, a cualquier costo y por encima de lo que sea, es como llegar a ocupar un espacio en el olimpo de la historia, sin estar a la altura de los independentistas, Benito Juárez con la Reforma y los que impulsaron y consumaron la Revolución Mexicana. Le quedan muy grandes….

Metas desmesuradas y sin sustento

La principal meta que AMLO plantea en el PND 2019-24 en cuanto a crecimiento económico, es desmesurada, sin sustento en la realidad y los indicadores que disponemos, ya que plantea alcanzar un crecimiento económico de hasta 6% en 2024, donde el promedio durante el sexenio, según lo plantea el documento, sería de cuatro por ciento; para principios de julio del año en curso, tanto el Banco de México como organismos multilaterales e internacionales, proyecta que México para este año alcanzará solo el 1% y hay quienes apuntan a que será sólo entre 0.8% a 0.5%.

El promedio de crecimiento del PIB en la última década ha oscilado alrededor del dos por ciento; llevarlo al 4% requiere un importante esfuerzo en términos de políticas públicas, especialmente en torno a generar inversión. Con los elementos adecuados de coordinación, la inversión productiva debería convertirse en un importante catalizador de sinergias con el sector industrial, más allá de las exportaciones de maquila. Es necesario ampliar la visión sobre la inversión pública y garantizar una renovada política industrial; sin ella, alcanzar el tan deseado 4% es prácticamente imposible.

Ante este panorama, los líderes de la iniciativa privada en México han dicho que, entre los ejes de acción para alcanzar la meta, están el respeto a los órganos autónomos, impulsar una inyección de capital público y privado cercana al 30% del PIB, mantener la paz laboral y garantizar la aplicación del Estado de derecho.

En otra parte del PND afirma que pretende incrementar los salarios en un 20% y con ello acabar con la pobreza de 20 millones de mexicanos; así de sencillo y sin mayor explicación o la concurrencia de otros programas sociales o económicos.

Otro ejemplo, es que, en materia de seguridad pública, se compromete a que la actividad delictiva habrá disminuido en un 50% al final de su administración, dando como factor determinante al funcionamiento de la Guardia Nacional, sin considerar otros factores o estrategias, para desarrollar inteligencia, etcétera.

En el PND López Obrador considera que el sector energético y especialmente Pemex será el principal motor de la economía mexicana, pero los directivos de la para estatal y la SHCP han sido incapaces de presentar un programa de acción y financiero aceptable a nivel nacional e internacional; por ello, le han bajado la calidad de la deuda de Pemex por las tres principales calificadoras e inclusive recientemente, vinculado a este fenómeno, bajaron la perspectiva de crecimiento económico de México.

La producción de Pemex ha estado bajando con respecto a las metas del nuevo gobierno y aunque la SHCP le ha inyectado recursos económicos, no se tiene la percepción de una dirección capaz y moderna, manteniendo la incapacidad de impulsar un Plan Financiero con base a los diagnósticos de las calificadoras para cambiar su percepción sobre el manejo de su deuda y garantizar su pago.

Si fracasa el manejo de Pemex y sus políticas, pretendiendo gastar una cantidad inmensa de recursos, por ejemplo, la construcción de la refinería de Dos Bocas en Tabasco, podría traer una calificación negativa de la paraestatal, que podría arrastrar la pérdida de confianza y aumento de riesgo a nivel país.

El nuevo gobierno no ha mostrado capacidad de ejecución y si en cambio, una gran capacidad de improvisación, así como trasmitir desprecio por las instituciones, las organizaciones, los contrapesos y la división de poderes; con discursos negativos, con demasiados calificativos, que fomentan la incertidumbre y la desunión entre los mexicanos.

No hay en la políticas públicas y acciones de gobierno de AMLO la percepción de orden y congruencia, sino una personalidad autoritaria, cambiante día a día, donde todos los males provienen de los gobiernos anteriores y el neoliberalismo, que han generado una corrupción inmensa; hasta donde va a llegar la repartición de culpas.

Desafortunadamente, López Obrador tiró la oportunidad histórica de hacer un PND útil para los mexicanos, su desarrollo económico, político y social, con una visión de futuro realista y fundamentada; en lugar de ello realizo un panfleto político-ideológico insufrible, de carácter autoritario de un líder que siempre ve por el espejo retrovisor, testarudo y pueblerino.

El autor es Coordinador de estudios políticos en la revista y periódico Indicador Político.

rabascal51@hotmail.com