Análisis semanal: 7 de julio

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Si bien la semana pasada empezó con un festejo, por el primer aniversario del triunfo electoral en 2018, cerró con las protestas de Policías Federales por el tema de su cambio a la nueva Guardia Nacional, mismas que han revelado algunos detalles que ejemplifican muy bien el estilo de gobernar en tiempos de la 4T.

Por principio de cuentas, tenemos que resaltar que no es la primera vez que una decisión del gobierno lopezobradorista despierta el rechazo de los afectados, llámense investigadores, burócratas, personal de medios públicos, entre otros.

Tampoco es la primera ocasión en que las protestas denuncian la manera tan poco pulcra que pasa por encima de los derechos laborales y la dignidad de los integrantes de alguna institución. Lo que ahora hacen los policías antes lo hicieron médicos, periodistas o burócratas, aunque en menor medida debido a su incipiente organización.

Tampoco es la la primera vez en que desde la presidencia se acusa a alguien de estar detrás del movimiento de protesta, como ahora hacen con Felipe Calderón, pues ya antes se acusó a los conservadores u adversarios o fifis de estar detrás de las protestas.

En resumen, estamos ante otro rasgo de la personalidad de López Obrador que hace que primero se destruyan instituciones y luego se busque con que reemplazarlas, pues hay antecedentes respecto a la manera en que se busca quitar ya sea organismos autónomos –la CRE fue un buen ejemplo de esto–, dependencias de gobierno u otro tipo de instituciones porque no gozan de la confianza del presidente.

Pero también lo sucedido demuestra que mientras se dinamitan órganos como la Policía Federal, su sustituto –en este caso la Guardia Nacional– todavía no está correctamente estructurada y la falta de estrategia en el combate a la inseguridad, además de las contradicciones que surgen diariamente, hacen dudar de si realmente se sabe no que hay que cambiar, sino cómo se debe hacer.

Como dice conocido refrán, de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, y en este caso se aplica a la perfección.

El meme de la semana

La imagen de la semana

Con esta manta recibieron a la Guardia Nacional en Tabasco.

La obsesión con los columnistas

Andrés Manuel López Obrador tiene una obsesión en contra de los columnistas. Como ha relatado en este portal nuestro compañero Rodulfo Reyes, en la década de los años 90 sufrió una embestida en medios de comunicación en la que no se dudó de inventar desde asesinatos hasta un caso de presunta zoofilia, la realidad es que el resentimiento en quien con el paso del tiempo se convertiría en presidente de la república se mantuvo y con intereses.

Ahora pide a los medios de comunicación que no le paguen tanto a los columnistas y mejor le suban el sueldo a los reporteros, algo que sus seguidores sin duda aplaudirán, pero que refleja no sólo desconocimiento en cómo funcionan los medios y que en muchos casos son empresas independientes del gobierno.

Esto se suma a la difusión de una lista en la que varios columnistas se encontraban en la misma, la cual se utilizó para acusarlos de recibir dinero de forma irregular del gobierno, a lo que seguiría el comentario en una mañanera en el sentido de que de cada 100 columnistas 95 hacen negocio criticando al gobierno.

Por eso llama la atención la obsesión del mandatario en contra de los columnistas, otro sector al que le gustaría desaparecer.

@CronicadePoder