T-MEC, sí; reforma electoral y revocación de mandato, no

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El Congreso de la Unión en su conjunto vivió ayer el agridulce de una aprobación del nuevo Tratado de Libre Comercio casi, casi, casi por unanimidad y una negativa férrea de la oposición a una nueva reforma electoral y a que se tramite una revocación de mandato como la demanda el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y para coronar la bipolaridad que con frecuencia domina la relación de Senadores y Diputados entre sí, y de ellos con el Gabinete Presidencial, la senadora de Morena, la morelense, Lucía Meza Guzmán, presidenta de la Comisión de Juventud y Deporte del Senado, informó ayer a sus compañeros de Cámara que por quinta vez consecutiva la ex senadora Ana Gabriela Guevara, hoy titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, la Conade, y aspirante al gobierno de Sonora, los mandó a volar.

“Sí quieren verme, vengan…”, les responde la ex corredora.

Guevara ha sido convocada no a una comparecencia, sino a participar en una amable mesa de trabajo a fin de que informe con detalle por qué ha cancelado tantos programas y ha desaparecido importantes ramas del organismo en la Conade al grado de que los atletas ya no sólo no tienen becas, no viajan para prepararse y además ya no tienen instalaciones para entrenar y prepararse.

No sólo eso. Andrés Manuel López Obrador ha ordenado a la titular de la Función Pública abra una investigación en la Conade donde hay, afirman, indicios de malversación de recursos.

Guevara ha sido en 6 meses como una temible Atila que todo lo destruye dentro de la Conade.

Y por si eso fuese poco, Ricardo Monreal, quien ayer ratificó su alta calidad negociadora al lograr una aprobación de 114 votos a favor y solo 4 en contra para sacar el T-MEC adelante, se declaró derrotado al no poder avanzar en el consenso necesario –de las dos terceras partes de los senadores– para llevar al Pleno los nombramientos de la Junta Directiva y el Consejo Técnico de Educación del Organismo para la Mejora Continua de la Educación.

Monreal dio por concluido dentro de la Junta de Coordinación Política el procedimiento que inició con la convocatoria emitida el pasado 21 de mayo y lanzó otra que deberá concluir antes del 1 de julio con el nombramiento de los integrantes de ambos órganos de gobierno del Organismo para la Mejora Continua de la Educación, que sustituirá al INEE.

La algarabía

La verdad es que sacar el T-MEC con una casi unanimidad de votos, fue un triunfo no sólo para Monreal, sino para Andrés Manuel López Obrador y México.

Una vez aprobado, el presidente de la República se deshizo en elogios y parabienes, en argumentos sobre la importancia de este nuevo Tratado para la estabilidad, el desarrollo económico, para las cadenas de producción, para los ingresos en el país y el empleo.

Por supuesto que AMLO nada dijo ya ni de que el T-MEC es el más puro ejemplo del odiado neoliberalismo que él ya dio por muerto y cancelado para todos los siglos por venir en México, y muchísimo menos que este Tratado sustituye al viejo TLC creado y negociado en 1994 por Carlos Salinas, el más indigesto y malquerido de sus enemigos.

Nada de odios, puras alabanzas.

Ahora falta que los senadores de Estados Unidos y Canadá lo ratifiquen también.

Reticencias

Donde ayer se puso caliente el debate, fue en los foros hacia una nueva reforma electoral en San Lázaro.

Por ahí han pasado ya consejeros del INE incluido su presidente y otros especialistas, y ayer acudieron los líderes de los partidos.

Ahí estuvo la senadora y presidenta del PRI, Claudia Ruiz Massieu; Marko Cortés, presidente del PAN y los dirigentes del PT, Alberto Anaya… y los otros.

Al darles la bienvenida, el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñóz Ledo indicó que el encuentro era apabullante por los personajes.

“A mi amigo, promotor de este acto, Sergio Carlos Gutiérrez. Él ha planteado dos temas fundamentales que hay que calendarizar en el tiempo, como yo le veo.

“Uno: el de la reforma electoral propiamente dicha, que implica la reforma democrática; es decir, no sólo la revisión del sistema electoral sino de otras formas de democracia: directa, comunitaria, etcétera;

“Pero lo más interesante todavía es que ha planteado el tema de la reforma del Estado, que es muchos temas y que, en mi criterio, he trabajado esto muchos años, hay que seleccionar.

“Y, claro, y aquí están todos los partidos, también se pueden sumar las comisiones, desde luego en lo que nosotros podamos contribuir, tenemos algunos proyectos, lo haremos, sobre todo dos que me parecen indispensables: el del federalismo y municipalismo, pues ha terminado el proyecto y el otro el de la política exterior de Estado.

“Lo digo como una contribución que hacemos en esta mesa”.

Ruiz Massieu dijo que de entrada debía definirse si esto derivará en una reforma político-electoral o una reforma del Estado.

La norma vigente, advirtió, ordena a los partidos proteger y promover todas las instituciones democráticas.

En ese contexto, dijo, lo primero que debe preguntarse es, ¿para qué queremos una nueva reforma electoral?

De entrada, agregó, cualquier reforma debe evitar involuciones o regresiones.

“Una austeridad impuesta a rajatabla, puede generar centralizaciones antidemocráticas, puede subvertir decisiones políticas fundamentales de los mexicanos, como es el sistema Federal o, incluso, en otros ámbitos ya lo hemos visto, puede generar perjuicios graves a la ciudadanía, al no poder contar con el acceso a servicios públicos básicos, como es el de salud”, advirtió.

Y agregó: “Esta reforma política que estamos analizando una reforma política que, increíblemente, surge por primera vez en la historia de la democracia mexicana, desde la hegemonía del poder presidencial”.

Dijo que a lo largo de los foros se ha planteado la reducción o eliminación de los legisladores plurinominales y eso para ella es una regresión, un riesgo de sobrerrepresentación de las mayorías electorales.

“Un ejemplo: si no hubiera sistema de representación proporcional, la coalición hoy gobernante en nuestro país tendría el 73 por ciento de las curules en la Cámara de Diputados, habiendo obtenido únicamente el 42 por ciento de la votación ciudadana”.

La reducción del 50% del financiamiento público de los partidos puede ser deseable, pero decir reducimos a rajatabla 50 por ciento, otra vez es confundir los fines, los medios, los objetivos.

Otro punto alarmante es la exigencia de reducción o eliminación de los consejeros electorales o de los OPLE.

“Me parece que aquí estamos en riesgo de subvertir el sistema Federal. Tomamos una decisión de tener un sistema electoral federalizado, y creo que hay que ver con mucho cuidado si vamos a determinar quitarle esta función a las entidades federativas”, señaló.

Para Marko Cortés, presidente del PAN las cosas son simples: una reforma electoral promovida desde el poder del partido gobernante es ya altamente sospechosa; pero hay que aprovecharlo para impulsar una nueva forma de representación que podría derivar en el reparto de diputados de acuerdo a los porcentajes de votación alcanzados y para instaurar de una ves por todas la segunda vuelta electoral.

Todos los lideres de la oposición participantes rechazaron apoyar la aprobación de una revocación de mandato para que AMLO participe en las boletas de la elección federal de julio de 2021.

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