La revocación de mandato y la propuesta opositora

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Tiene razón el bloque opositor en el Senado de la República: La revocación de mandato debe llevarse a cabo en una fecha posterior a la elección intermedia del 2021 y cuando menos al siguiente día de la mitad del sexenio.

Y no es que dicho bloque quiera a la fuerza la permanencia del presidente Andrés Manuel López Obrador; por los opositores que el morenista se fuera hoy mismo. Más bien tratan de evitar riesgos para el país, para las instituciones y para el mismo AMLO.

Riesgos como los siguientes: La influencia en los comicios de una campaña del mandatario para confirmarse en el cargo y la inconstitucionalidad de la reforma sobre la revocación de mandato.

Incluso, tal figura de participación ciudadana podría poner en riesgo la estabilidad del país. Por algo nuestra Constitución no la prevé, como tampoco contempla una elección directa antes de los tres años frente a una ausencia absoluta del Presidente de México.

La posibilidad de ratificarlo o quitarlo, así como de elegir un interino, siempre generará inquietudes y tentaciones en los opositores, y no solo hablando de partidos políticos, sino también del crimen organizado o cualquier grupo que sienta afectados sus intereses.

Claro, en las democracias son buenos los ejercicios de participación ciudadana como la revocación de mandato, donde, como dice AMLO, “el pueblo pone y el pueblo quita”; es el derecho del pueblo, pues.

La Constitución General, en su artículo 39, es muy clara: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”

Pero por eso mismo, como bien dice el grupo opositor, la revocación es un derecho ciudadano, no una facultad del titular del Ejecutivo. Entonces, quien debe solicitarla es el pueblo (claro, sus integrantes con calidad de elector), no el mandatario.

Es más, es el pueblo, mediante sus representantes en las Cámaras del Congreso de la Unión, el que debe establecer y reglamentar la revocación de mandato; no el Ejecutivo vía sus legisladores afines como en la mejor época del otrora partido hegemónico, el PRI.

La Cuarta Transformación debe pasar del discurso a los hechos.

Y miren, si se fijan el referido bloque opositor en el Senado, integrado por los líderes de las bancadas del PANMauricio Kuri; del PRIMiguel Ángel Osorio Chong; de MCDante Delgado, y del PRDMiguel Ángel Mancera, al hacer una contrapuesta a AMLO implícitamente como que está aceptando una reforma para implementar la consulta para la revocación de mandato, pero con ciertas condiciones:

No realizarse en año electoral; o sea, no en la fecha señalada por AMLO, el domingo 21 de marzo del 2021, cuando nuestro país se encuentra en pleno proceso electoral, el cual inicia en septiembre y concluye hasta cuando se resuelve el último medio de impugnación o cuando se tiene conocimiento de que no se presentó ninguno.

Realizarse después del uno de diciembre del 2021; es decir, tras cumplirse el primer trienio del gobierno de López Obrador.

Los opositores consideran “mañosa” la propuesta de AMLO con el ánimo de beneficiarse en época electiva con la preferencia electoral influenciada por el mismo gobierno federal vía los programas sociales.

Mmm…considerar tal ánimo es también un acto de poca fe en sí mismos de los partidos de oposición. ¿No se creen capaces de ofrecer y demostrar a la ciudadanía mejores condiciones de vida con un timón diferente al de Morena? Máxime con tanto error por parte de la Cuarta Transformación.

Claro, nunca será lo mismo ser una oposición menguada política y financieramente, a un partido en el gobierno con un jefe político todo poderoso y con disponibilidad de cuanto recurso; además, teniendo bajo control a partidos como el Revolucionario Institucional mediante una dirigencia nacional a modo (es el riesgo).

En fin, amén de las bondades de la figura de participación ciudadana cabe preguntar: ¿Por qué un Presidente tan popular como AMLO pretende someterse a una revocación de mandato? Una consulta que más bien tiende a la ratificación porque nadie va para perder.

Ahora bien, obedeciendo la política de austeridad, incluso en el terreno electoral, la consulta de revocación de mandato tendría que realizarse después de la jornada electoral intermedia para aprovechar las urnas electorales, mamparas, marcadoras, tinta indeleble y demás material reciclable empleado en la elección intermedia del 2021.

Incluso, la misma integración de los funcionarios de mesas directivas de casilla y demás estructuras de las autoridades electorales.

¿Qué tal a los quince días de celebrada la jornada electoral? Una vez que hayan pasado los cómputos distritales y el papeleo ex profeso. Y en caso de un resultado a favor de la revocación de mandato, hacerla efectiva a partir del segundo trienio del sexenio.

Ups. No es tan fácil. Porque si el pueblo manda quitar a AMLO, entonces será necesaria la elección indirecta del interino para concluir el sexenio. Vaya, es prever en la Constitución todas las hipótesis relativas.

En fin, en medio del debate generado en torno a la consulta de revocación de mandato, AMLO parece flexibilizarse; incluso, en la mañanera de este miércoles se abrió a la posibilidad de que sea en una fecha distinta a su propuesta del 21 de marzo del 2021.

Correo: rosyrama@hotmail.com