De la lucha de frases

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Da la impresión de que muchos de nuestros políticos se quedaron estacionados en la campaña electoral, pues sus discursos sobresalen por frases más propias de un candidato que de un funcionario público. Así, tenemos una buena cantidad de ejemplos en los que los gobernantes prometen no fallar, o recurriendo a palabras como amor o los términos más usados en la guía para elaborar discursos: justicia, dignidad, ciudadano o los enemigos invisibles que hay que atacar: corrupción, mafia, hampa y demás, todo lo cual se ve reflejado en las redes sociales.

Encampañados

Ver la frase “primero los pobres” en un gráfico que el equipo de presidencia hizo para redes sociales con motivo del acto en Tijuana, luego de la negociación con Estados Unidos para que no aplicarán los aranceles, es una muestra de que los lemas de campaña siguen vigentes a pesar de que las elecciones ya terminaron.

Y es que ver desde una institución de gobierno de nueva cuenta la frase que marcó la campaña de López Obrador por la presidencia, demuestra que este tipo de recursos son los preferidos de buena parte de nuestra clase política.

También está la motivación de pasar a la historia, para lo cual se deben dejar como legado las suficientes frases para que las futuras generaciones las citen a la menor provocación, aunque algunas de ellas resulten cripticas o respondan a una idea que nadie, salvo el autor, conoce.

Para presentar las conferencias mañaneras, la cuenta de López Obrador recurre a frases para invitar a que los seguidores se sumen a la transmisión, como por ejemplo aquella de “es importante se honrado, pero es más importante ser honesto”, con lo que se buscaría empezar a crear el catalogo de frases para la posteridad.

Así, el evento de Tijuana nos dejó una pequeña cantidad de elementos gráficos para distribuir en redes sociales –de hecho, cada conferencia mañanera proporciona dos imágenes–, con lo que se busca difundir los contenidos que la presidencia desea.

No se entiende esta intención sino como parte de una campaña permanente en busca del siguiente objetivo, pues en tiempos de la 4T todo forma parte de una estrategia propagandista que pretende fijar en la mente de los ciudadanos algunos recursos, como por ejemplo imágenes, pero sobre todo frases.

Si alguien se toma la molestia de recabar las que se están presentando en los medios gubernamentales y afines, nos daremos cuenta que el catálogo ya luce abultado, pero eso es parte de los usos y costumbres de nuestra clase política.

Los libros que reunen frases celebres de personajes de la literatura, la política e, incluso el deporte, son de los más demandados por los ghost writers o escritores que se dedican a redactar las ideas que otros expondran ante el público.

La intención es clara, generar pocas palabras para que el ciudadano las asimile, las recuerde y las identifique con el proyecto político de un candidato.

Así se entiende la actividad gubernamental del presidente López Obrador, quien no puede presumir muchos resultados, pero sí un amplio catalogo de frases.

Cuidado de la imagen

Lo anterior se complementa con el cuidado de las fotografías de los eventos oficiales del titular del ejecutivo. Encuadres en los que se le ve en acción, la mayor parte de las veces sonrientes, acompañado de personas que reflejan admiración, son las comunes en el portal gob.mx.

Algunas de ellas se utilizan en los eventos oficiales que se realizan acompañadas de una frase del presidente, con lo que este aspecto refleja un cuidado de la imagen de López Obrador de cara a la ciudadanía.

En contraste con lo vivido en los tres sexenios pasados, en los que este tema no atendido, en el actual gobierno se cuida con todo detalle la imagen del mandatario, pues saben que es un elemento que puede contribuir a la derrota en las siguientes elecciones –nada más cuestión de ver lo que sucedió con Peña Nieto en este apartado–, en particular si los resultados de la gestión de gobierno no son los adecuados.

Es digno de reconocer que, al menos en esta área, el equipo de comunicación del presidente hace su tarea, pero siguiendo las enseñanzas de un manual de campaña, algo que sin duda le gusta al mandatario, pues se siente cómodo en el papel de candidato eterno.

Lo negativo, es que esta actividad distorsiona la percepción que el ciudadano común y corriente tiene de las actividades del gobierno, el riesgo es que a fuerza de insistir también se puede alcanzar el resultado opuesto.

Pero sin duda que resulta interesante observar como se desarrollo este capitulo de la lucha de frases, en la que López Obrador parece ir solo, sin rival que le haga sombra.

@AReyesVigueras