Análisis semanal: 10 de junio

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Lo que no habían logrado partidos de oposición, sociedad civil, medios de comunicación o redes sociales lo está logrando Donald Trump. Y es que poner en aprietos y dejar la iniciativa en manos de otro es lo que sucedió la semana pasada para el gobierno de López Obrador.

Luego del tuit en el que amenazaba con imponer aranceles, si no se detenía la migración ilegal que pretende entrar a Estados Unidos, Trump volvió a imponer su estilo personal de negociación y puso contra las cuerdas al mandatario mexicano, cuyo gobierno ha tenido que ceder en ciertos puntos para evitar más afectaciones a la economía nacional, tema que se ha vuelto el talón de Aquiles del tabasqueño.

Algo similar sucedió con la CNTE, lo que demuestra que al gobierno federal le urgen negociadores experimentados, pues en este tema se parece mucho a la administración anterior.

Lo sucedido la semana pasada confirma el temor de muchos, en el sentido de que un buen candidato no es en automático un buen gobernante, además de revelar el hecho de que el presidente de México debe hablar menos y escuchar más a sus asesores o, al menos, comenzar a armar un equipo que le ayuda en la compleja tarea de gobierno.

El presidente luce solo en muchas ocasiones, siendo el único vocero, tomador de decisiones y presentador de los planes de gobierno, con un equipo detrás que brilla por su ausencia o que enseña una falta de coordinación preocupante.

La mala noticia es que México tuvo que ceder y la peor, es que esto seguirá.

La imagen de la semana

Los gobernadores del PRI se reunieron con el presidente López Obrador.

El meme de la semana

Las listas

Un detalle llama poderosamente la atención respecto a la lista de medios y periodistas que recibieron dinero, por contrato de publicidad oficial, durante el pasado sexenio.

Y no nos referimos a las distintas relaciones de empresas y comunicadores que se han dado a conocer, extraoficialmente en ocasiones, en lo que va del año, sino al detalle que implica el enjuiciamiento sin derecho a defensa de quienes han aparecido en las listas, lo que en automático les ha ganado la etiqueta de «chayoteros», sin importar lo publicado, pero sin mencionar a dos personajes que tendrían que estar también en el banquillo de los acusados.

Ni David López o Eduardo Sánchez, los dos voceros de Enrique Peña Nieto, han sido mencionados y esto llama la atención, en principio porque ellos tuvieron que ver con la aprobación de la publicidad oficial que se autorizó el sexenio pasado y, en segundo lugar, por todas las versiones que los ubican como negociadores de un «moche» para autorizar las partidas correspondientes.

Tómelo con las reservas del caso, en especial por los señalamientos de presuntas solicitudes de 50% del monto negociado, pero si hubo un gasto excesivo que rebasó lo autorizado, ambos ex funcionarios deberían ser llamados para explicar esto, algo que no ha sucedido.

@CronicadePoder