En Morena hay de dos: chairos o críticos pensantes

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Pensar que en MORENA todos son chairos, fanslovers, pejebots, todos aglutinados en ciegos e ignorantes seguidores del presidente, es tan erróneo como también pensar que quienes señalen errores o hagan críticas con fondo –la mayoría de las veces constructiva y propositiva– son fifís o forman parte de la mafia del poder o son “adversarios” o traidores, ello en nada contribuye al crecimiento y fortalecimiento de MORENA como partido político. Ejemplos abundan el más reciente es Alejandro Rojas Díaz Durán, pero también hay muchos morenistas plenamente identificados con ese movimiento, seguidores de AMLO, disciplinados pero no necesariamente son ciegos seguidores, son el tipo de críticos que hoy necesita escuchar el presidente y aplicar sus reflexiones, como el caso de Daniel Serrano en el Estado de México o de Rosa Isela Ramírez, leales sí, pero aún más talentosos.

Decía Karl Popper, que lo que enriquece y fortalece el conocimiento es precisamente la confrontación de ideas, porque de ello surgen nuevas propuestas y confrontadas surgen más y más, que en la medida que se lleguen a conjeturas y estas sean refutadas avanza el conocimiento, es así como se aportan nuevas ideas, que construyen y enriquecen el conocimiento, cualquier construcción social, que no se cuestione a si misma y se reconstruya en el día a día cava su propia extinción.

Entablar el diálogo y a veces confrontar ideas con los ideólogos identificados con MORENA, resulta muy constructivo, cuando se tiene como norma el crecimiento de México. Pero solo participan los valientes de horizontes amplios y visión de Estado, que no temen a las intrigas palaciegas del entorno de López Obrador, los otros, los que su mirada solo alcanza a percibir a un Mesías sin errores encarnado en Dios, esos no participan más que para descalificar en nombre de Andrés. Encontrar coincidencias sin fanatismos contribuye al mejoramiento de México. Si es verdad que un amplio grupo de seguidores del entonces candidato López Obrador tienen un perfil cargado de resentimiento y escasa cultura pero tampoco son todos, y son precisamente esos que son capaces de ver errores en su líder, los que con su pensamiento e ideología contribuyen a la consolidación de un movimiento que motivó a la gente para llegar al Poder.

Es innegable, que en todas la fuerzas políticas en todos los partidos hay ideólogos e idealistas, hombres y mujeres que creen, confían y lo más importante que trabajan, no para la consolidación de su poder o de sus partidos o de sus lideres, sino por un México mejor.

Esos mexicanos tienen la capacidad y visión de ver más allá de las elecciones, más allá de los procesos electorales y sí piensan y tienen claro un proyecto de país, con rumbo, con dirección y metas, esos, ese reducido grupo sí piensa en la transformación del país, en todas las culturas los ha habido, a algunos los tacharán de reformistas, les acusarán de plantear cambios superficiales, también, que en el fondo conserven el “statu quo” sin que en realidad sea así. Frente a la postura de quienes plantean una revolución destruyendo todo y volviendo a construir todo nuevo, quizá como las revoluciones armadas, que por su propia dinámica para imponerse, tienen que destruirlo todo. En México no es el caso, porque la transición democrática, no se ha dado de manera violenta y eso da espacio para ser selectivo y conservar lo bueno y modificar lo malo, ese es precisamente el beneficio de la transformación pacífica. Pero aún de ese modo hay que tener el talento, sensibilidad y conocimientos o los asesores sesudos que distingan lo conservable y lo que necesariamente debe prevalecer. Y es en este punto precisamente donde deben escucharse a los militantes de MORENA ilustres o hasta iluminados, si quieren transitar de un movimiento en busca del Poder, a un Partido en el Poder, pero que aspira a permanecer en el, de hecho para noviembre MORENA, como todos los partidos este año, deben reflexionar serenamente en la reestructuración de sus institutos políticos, estructuras piramidales y democráticas, capaces de interpretar y asimilar el sentimiento popular y nacional y llevarlo a la práctica, en ello deben disertar todos los militantes pensantes de todos los partidos, y es posible que la otra parte de ellos, los llamados de diversas formas chairos, pejebots, fans de todos los partidos, ese sector cerrado de mente, impresionable, dócil e irracional debe ser superado por los pensantes en beneficio de México, sin que sean acusados de fifís, prianistas, reformistas o todos los calificativos insultantes que pretenden descalificarles, y construir con bases solidas un pacto y proyecto nacional incluyente, ese es el gran reto, comenzando por distinguir entre pensantes, críticos y propositivos y los impulsivos sin solides ideológica e intelectual. A esos mexicanos que tienen capacidad de dialogo los necesitan todos incluida la 4T, si no quiere correr el riesgo de tropezarse y descarrilar su movimiento, como ya le ha sucedido al PRI, al PAN, al PRD, ya hoy MORENA, perdida en las mieles del triunfo, va en esa ruta.

sadot16@hotmail.com

@eduardosadot