Asumirse comandante supremo de las Fuerzas Armadas

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Por razones obvias nadie de las fuerzas armadas se lo va a decir, ni se lo va a reclamar, porque su disciplina castrenses es ilimitada, así lo han demostrado cuando fueron garantes del cambio democrático de México, cuando ganó un partido diferente al tradicionalmente ganador por muchos años, entonces hubo quien se atrevió a preguntarles a algunos generales y almirantes, que, qué iban a hacer si perdía el PRI, la respuesta fue directa, simple pero contundente. Nosotros somos institucionales y servimos a quien el pueblo elija. En ninguna parte de América Latina mas que en México se ha visto la lealtad de las fuerzas Armadas al pueblo y a sus instituciones, en la misma Venezuela, recordemos que la llegada de Chávez fue a consecuencia de un golpe de Estado, por más que quieran vendernos la idea de un movimiento democrático y popular.

Pero la lealtad, siempre es de dos vías, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, y el Comandante supremo, como todo comandante sabe que sus subordinados dependen de las decisiones de el   su comandante, y a veces hasta sus vidas pueden depender de esa decisión.

Fox en un principio declaro que no se serviría de la seguridad que le brindaba el Estado Mayor Presidencial, hasta se atrevió a acusar a las Fuerzas Armadas de asesinos y luego reculó y reconoció la gran institución que son el Ejercito y la Marina Armada de México y desde luego el Estado Mayor Presidencial.

Usted mismo Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas en su novedosa Ley de Guardia Nacional, tácitamente –tácitamente es expresamente– ha reconocido el valor del personal de las Fuerzas Armadas con el nombramiento de sus miembros en la guardia nacional, porque sepa usted señor Comandante Supremo, que quienes han pertenecido a las fuerzas armadas nunca dejan de ser militares, ni retirados ni jubilados, ni con licencia, bueno hasta ni los desertores –que es la más grande ofensa y deshonor de un militar– ni aún así, aunque fueran degradados en ceremonia especial, el régimen militar les queda tatuado siempre en el cuerpo, en el alma y en la memoria. Espero señor Comandante Supremo, que se dé tiempo para ver el video de los jóvenes vejados y uniformados portando la bandera mexicana –algunos– procedentes de los más lastimados y traicionados niveles de la escala social, esos jóvenes que tienen una mística de Servicio para cumplirle a su pueblo, al Pueblo de México que es de todos, de ellos, de usted y mío. Esos jóvenes portando el uniforme del EJÉRCITO MEXICANO, Sí Señor Comandante Supremo, el que usted encabeza hoy, cuando juró ante la Constitución y que en la persona de esos jóvenes, con la bandera mexicana en su costado, fueron arrastrados, por unos malos mexicanos que no saben ni quieren a nuestra Patria. Usted como comandante Supremo no ha hecho nada y no hizo nada y sin embargo todos esperamos que haga algo. Acaso usted se imagina que los ejércitos de otros pueblos en la eventualidad de tener un conflicto armado, van a tener respeto por nuestro ejercito, nuestra, bandera o hasta de usted mismo Comandante Supremo, que encarna la máxima autoridad administrativa – que no local, ni judicial ni legislativa – porque hay otras autoridades en otros ordenes de gobierno que la Constitución no les subordina a usted, precisamente para lograr equilibrio en los poderes y evitar dictaduras. Usted se imagina que va a pensar la delincuencia de nuestras nobles instituciones Ejercito, Armada de México y Fuerza Aérea, al ver el trato recibido en La Huacana, Michoacán. Con que cara puede usted Supremo Comandante de las Fuerzas Armadas ver a los ojos a los muchachos estudiantes del H. Colegio Militar y escucharles gritar a todo pulmón ¡POR EL HONOR DE MÉXICO!  A los jóvenes del la escuela Marina de Antón Lizardo, ¿conoce su himno? Seguramente no, pero en sus estrofas comienza “Cadete soy de la Naval, mi orgullo es ser Marino” y se sienten orgullosos de ello. Que decir a los cadetes estudiantes del Colegio del Aire, Señor, una de sus estrofas dice “Volar luchar, luchar, las alas desplegar y a la orden de hacer fuego defendiendo el Pabellón” el Pabellón Señor Comandante Supremo, es nuestra bandera, esa que su director del Fondo de Cultura Económica, no saluda, bajo su mirada complaciente. Lo sucedido ayer, Señor Comandante Supremo, en su calidad de Comandante es intolerable, se acuerda usted de cuando en 68, izaron la bandera de Rusia en el asta bandera del zócalo, y se exigió una acción de desagravio, pregúntele a Elena Poniatowska que aunque tiene raíces extranjeras creo que ama a México.

Ayer señor comandante supremo, la bandera de México fue arrastrada en el uniforme de un digno soldado y demanda desagravio del Comandante Supremo, esos mismos soldados que votaron por usted, que arriesgan sus vida y que ayudan en terremotos y Huracanes, si eso no lo conmueve Señor Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de México, la Patria se lo demande.

¡Ya basta! Señor Comandante Supremo, usted debe exigir el desagravio a nuestra Patria.

sadot16@hotmail.com