Ternera, al final de la escapada

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Pablo Sebastián

Después de 17 años huido de la Justicia de España y Francia el histórico dirigente de ETA y maximo responsable de muchos de los crímenes de la banda terrorista cayó ayer en manos de la policía francesa con la estrecha colaboración de la Guardia Civil, cuando acudía a un centro sanitario de la localidad gala de Sallanches, a 20 kilómetros del pueblo Saint Gervais de Bains, donde se escondía en los Alpes franceses.

A Ternera, la voz que anunció la disolución de ETA y que ordenó múltiples atentados de la banda terrorista, le espera un largo horizonte penal tanto en Francia como en España.

Y en nuestro país como responsable de crímenes de ‘lesa humanidad’, entre ellos el atentado de la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde murieron 11 personas, entre ellas 5 niñas y un joven, y otras 88 resultaron heridas.

Ternera había regresado a España años atrás y tras cumplir dos años de cárcel salió en libertad y fue elegido diputado del Parlamento vasco donde tuvo la desfachatez de apuntarse a la comisión de Derechos Humanos. Hasta que lo imputaron por el tremendo atentado de Zaragoza y huyó de España en 2002, y desde entonces anduvo huido de la Justicia e incluso participó en negociaciones con el Gobierno de Zapatero.

Durante su fuga ha pasado gran parte de su tiempo en Francia provisto documentación falsa y amparado por otros miembros de la banda. Y en ese tiempo ha sufrido un cáncer del que se estaba tratando en la localidad de Sallanches a cuyo hospital acudió en el día de ayer, momento en el que fue detenido en el parking de la institución sanitaria, en compañía de la persona que le daba refugio a unos 20 kilómetros de allí.

Naturalmente la noticia de la detención de Ternera ha caído como un jarro de agua helada en Bildu y todo el entorno del nacionalismo radical vasco que lidera Arnaldo Otegui. Y pronto se iniciarán manifestaciones de apoyo al criminal y argumentos en favor de cierta clemencia por su enfermedad.

Pero de momento tendrá que responder ante la Justicia francesa y luego ante la española y cumplir las condenas correspondientes en ambos países o solo en España, lo que deberán decidir los jueces.

Mientras tanto el mito y la escapada de Ternera han llegado a su final. Y ahora le esperan muchos y merecidos años en prisión por los crímenes que ordenó y cometió con su infinita crueldad.