¿Crítica o intento de sabotaje?

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Uno de los argumentos más utilizados por los defensores del lopezobradorismo –junto al que pregunta en dónde estaban cuando equis gobernante estaba saqueando al país–, es el que los críticos del actual mandatario en realidad lo hacen por haber perdido sus privilegios, empeñados en la intención de hacer que el gobierno de la 4T fracase en su objetivo de cambiar al país, pero ¿será cierto este argumento?

El vaso medio vacío

La crítica en tiempos de la cuarta transformación no es fácil de ejercer, pues además de que cada revisión o cuestionamiento de lo que hace el equipo del ejecutivo federal es respondida con agresiones, se tiene que soportar también que no haya un debate que revise los argumentos presentados.

Así, si se cuestiona la viabilidad de la refinería que se construirá en Dos Bocas, Tabasco, en lugar de aportar datos para demostrar que sí se puede edificar en el tiempo y en el costo que López Obrador ha dicho, se recurre a dichos que ya están cayendo en la categoría de lugares comunes.

Si dos empresas, de las que fueron invitadas a participar en el proceso de desarrollo del proyecto petrolero, aseguran que no se puede hacer en el plazo y con los recursos descritos, de inmediato se les descalifica con la frase de que se trata de empresas neoliberales que privilegian sus ganancias, además de que saldrá algún entusiasta simpatizante del mandatario a decir que sí se puede, amparándose en un título de ingeniero o similar.

Si Víctor Trujillo, en su papel de Brozo, dice que al gobierno no se le aplaude, de inmediato surgen voces que lo atacan por haberse mostrado como cómplice del montaje que preparó Salinas de Gortari para desprestigiar a René Bejarano.

Si el caricaturista Paco Calderón dibuja un cartón mostrando los errores del “me canso ganso”, más pronto se le califica de monero de la derecha y se le pregunta porqué no dibujaba así en tiempos de Calderón o Peña.

La lista de ejemplos podría seguir, pero es claro que estamos ante un muy bien preparado bloque de simpatizantes que buscan atajar cualquier crítica para mantener la imagen del tabasqueño a pesar de cuanta crítica se le haga.

En redes sociales se han encontrado a personajes que simpatizan con este movimiento, publicando en redes sociales idénticas respuestas ante criticas que se hacen a la administración federal actual, lo que indica que hay una coordinación que recurre a canales extraoficiales para poner a un grupo de acuerdo en como contestar a los puntos de vista negativos.

Pero vayamos a desmenuzar los dichos que constante –y repetitivamente– presentan los defensores de la 4T.

En primer término, ser de derecha, centro o izquierda no invalida los argumentos que alguien presenta, pues –también se podría responder simplistamente– quien tiene razón, pues la tiene y ya. Pero el problema es evitar un debate de altura con la táctica de que por tratarse de alguien de un signo ideológico distinto al nuestro carece de razón o veracidad.

Segundo, las generalizaciones son parte del repertorio que se utiliza para descalificar a los adversarios. Así, todos critican porque han perdido sus privilegios, porque desean que le vaya mal a López Obrador y frases similares.

Aquí es donde entra la palabra sabotaje, término recurrentemente utilizado para referirse a los adversario y descalificarlos.

Sería bueno recordarles a los ahora defensores la manera en que atacaban hasta con versiones de que era alcohólico a Felipe Calderón o a quienes señalaban que Peña Nieto era analfabeta, pero que ahora se enfurecen si alguien dice que López es un mentiroso.

La otra frase muy utilizada es reclamar que no se decía lo mismo, en materia de crítica, en otros sexenios, como si un periodista tuviera la obligación de entregar por anticipado lo que escribió de los mandatarios anteriores para que le acepten su crítica actual.

Además, como el propio López Obrador ha señalado que había columnistas que se contrataban con la presidencia en el sexenio anterior, pero sin mencionar nombres, ahora todos sus paleros… perdón, sus seguidores recurren a este dato para acallar la crítica, pues de acuerdo a este guión todos los periodistas críticos son chayoteros y dan su punto de vista negativo porque no reciben ahora dinero público.

El tema es que si no da nombres, una de las razones es porque mencionaría a un pequeño grupo de columnistas, y los que queden podrían publicar más críticas ahora con el reconocimiento de que no son parte de la mafia del poder.

Lo que queda claro, es que la intolerancia hacia la crítica ha dañado el diálogo público, pues ahora hablar de política se ha convertido en un deporte de alto riesgo, en el que los defensores a ultranza de todo lo que dice el presidente no escuchan, además de demostrar que en muchas ocasiones ni leer saben, como cuando reaccionaron agresivamente al mensaje en Twitter que decía que López era heterosexual.

Para estar #EnLínea

Lo importante no fue que una congregación religiosa utilice el Palacio de Bellas Artes, sino que se supone que estamos con un gobierno juarista que presume lo hecho por el Benemérito como guía de su administración. Y no es buscar que fracase López & compañía, sino que sean honestos con sus palabras.

@AReyesVigueras