El independentismo vuelve a desafiar a Sánchez humillando a Iceta

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El veto del independentismo a la candidatura del secretario general del PSC, Miquel Iceta como senador de la Comunidad, como paso previo a ser nombrado presidente del Senado, la Cámara Territorial, que se quiere potenciar de cara al contencioso catalán, uno de los retos más importante de la legislatura que se inicia la semana próxima, es el primer desprecio parlamentario que el independentismo catalán le hace al presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez, anunciando en cierto modo, el papel que van a desempeñar en su investidura.

Ese veto de Esquerra, del PDeCat y de la Cup, algo que va en contra de la tradición y de la cortesía parlamentaria (solo en la anterior legislatura se produjo diez nombramientos como substituciones de otros tantos diputados autonómicos) es una prueba más de cómo actúa el independentismo en el que algunos sectores han querido salvar a Esquerra y a Oriol Junqueras (gran error del que existen numerosas pruebas) por su supuesto rechazo de la vía unilateral.

Una prueba más de que el diálogo y el pacto con ese independentismo, es cada vez más difícil como se ha demostrado en la anterior legislatura. El veto de este Jueves que no ha sorprendido a Sánchez (que probablemente se precipitó en el anuncio del nuevo cargo que quería para Iceta, sin medir si había agua de la piscina y fiándose de la cortesía parlamentaria que nunca se ha violado a lo largo de cuarenta años), ha indignado al Gobierno, ha congelado las escasas relaciones que existían con Esquerra, y ha crecido a Esquerra en su intento de bloquear la investidura de Pedro Sánchez convirtiendo la prevista abstención en un voto en contra.

Ese voto en contra complica todos los cálculos que ha venido realizando el partido socialista, pero no parece decisivo, ya que un pacto entre PSOE-Podemos-Compromis-PNV y Partido Regionalista Cántabro situaría al candidato al borde de la mayoría absoluta, sin Coalición Canaria y teniendo en cuenta que esa mayoría se sitúa en 173 votos frente a 171, por la exclusión de los cuatro parlamentarios de Esquerra y PDeCat, que no renunciarán al escaño pero que no podrían votar. En ese escenario haría falta una solo abstención para la investidura. De cualquier forma, a Esquerra no le intensa otras elecciones, y por simple pragmatismo tendrá que ayudar a la investidura de Sánchez, aunque Sánchez no quiere compromisos con ellos.

El voto de hoy de Esquerra ha sido pues una patada de Sánchez en el culo de Iceta, que el Gobierno intenta afrontar desde una doble salida: un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y congelar el nombramiento de Presidente del Senado hasta que no haya una respuesta a ese recurso, o también acudir a una fórmula (parece que rechazada) de un Presidente interino, que dimitiría en el momento que hubiese sentencia del Constitucional y replantear entonces la candidatura de Iceta, que según algunos constitucionalistas, debería ser votada como un trámite formal comparándolo como la sanción que el Rey hace de las Leyes que se aprueban en el Parlamento.

Otros constitucionalistas, sin embargo, tienen sus dudas sobre ese recurso ya que parten de la base de que lo que se ha votado en el Parlamento catalán no supone una vulneración de ningún derecho, sino una costumbre no escrita que se ha convertido en cortesía parlamentaria. De todos modos ese disgusto del Gobierno con el veto a Iceta no le ha venido mal en plena campaña electoral, una vez que ha quedado clara ante la opinión pública que no había ningún pacto secreto con Esquerra. A eso hay que añadir el éxito de la Operación “Infancia robada” (por su participación en el ataque a la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza) que ha permitido la captura en un pueblo de los Alpes entre Francia y Suiza de Josu Ternera, el último histórico de la banda que llegó hasta Parlamentario en Euskadi, e incluso negociador de la banda y portavoz de la misma en su comunicado oficial de disolución.