Los números de la democracia y de las manifestaciones

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Leí por ahí en algún momento, que la democracia no es la mejor forma de gobierno, pero es la mejor que conocemos hasta este momento, la democracia tiene como piedra angular, la igualdad, brotada de la revolución francesa, producto de un reclamo surgido del resentimiento, agravio y el sabor amargo del pueblo francés de sentirse relegado, ofendido, discriminado, ignorado, que encontró como válvula de escape,

LA IGUALDAD

La igualdad llevó a su ejercicio democrático, todos tienen derecho a votar y ser votados, principio que se popularizó en todo el mundo y particularmente en México. Pero la realidad es que siendo muy precisos y objetivos, el tema ofrece diversos asegunes, como por ejemplo, que cualquiera sin conocimientos habilidades, aptitudes o solidez intelectual, de conocimientos o preparación puede aspirar a un cargo de elección popular, con las consecuencias que acarrea llegar a una responsabilidad política sin la estructura y habilidad que el cargo requiera. Y por otra parte, que quien en igualdad de condiciones tienen derecho a ejercer su voto, corre el riesgo de influencia y vulnerabilidad, toda vez que las condiciones particulares de cada individuo pueden hacerlo equivocarse, ya sea porque es presa fácil de influenciarse o por no alcanzar a descubrir los engaños naturales a que conduce en muchas ocasiones la propaganda o todo el aparato propagandístico que respalda cualquier candidatura, ello hace que el resultado sea diverso al mejor.

En las manifestaciones suele suceder lo mismo, desde la fundación del PRD y después de MORENA el aparato del Estado convenientemente manejaba cifras engañosas, casi siempre a la baja para intentar minimizar a sus opositores, siempre en esos casos – como ahora – se vuelve una lucha de números y  cifras, entre manifestantes y quienes tienen el poder del gobierno, lo que hace que quede de lado el verdadero “Quid” del asunto, como si el que se manifiesten cien, mil o millones fuera lo que le da la calidad e importancia a una manifestación, cuando lo relevante del tema son los argumentos y razones por las que un grupo de ciudadanos deciden tomar las calles, y lo que el fenómeno multiplicador significa, porque ni están todos los que son, ni son todos los que están, y la proyección de inconformidades, muchas veces es mayor a quienes se atreven a salir a las calles, en lugar de pretender minimizar su número, debieran aplicarse a corregir sus acciones criticadas. No importan cuantos sean, lo trascendente son los argumentos, esos mismos argumentos que en el tiempo de Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia y César Buenrostro, eran minimizados, pero sus argumentos eran contundentes, la exigencia de democracia en un Partido y un País sediento de ella. Como sucede en todos los gobiernos, hoy seguramente cuando se lean estas líneas el gobierno estará enfrascado más en los numero de los manifestantes, evitando los argumentos para desviar la atención del verdadero fondo del reclamo, hacerlo de igual manera como lo hizo el PRI en los ochentas, es fortalecer los argumentos de los manifestantes y abonar a un movimiento para que crezca, en lugar de ser receptivo, escuchar y corregir, eso ha sido, es y parece que será siempre, la respuesta, independientemente del Partido que gobierne.

sadot16@hotmail.com