Culpan a Mancera de muerte en el Metro

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¿Es en serio que para Morena la señora que sufrió un infarto cerebral en el Metro y fue ignorada por los policías durante 26 horas, para luego morir en un hospital público, es culpa de Miguel Ángel Mancera y su equipo por no capacitar a los vigilantes?

Para la presidenta de la Comisión de Equidad de Género, la expanista y hoy recalcitrante morena Paula Soto, el gobierno de la ciudad no es responsable de la tragedia, sino los que se fueron.

¿La culpa fue del anterior director del Metro, Jorge Gaviño —hoy diputado del PRD— por no explicar con peras y manzanas a los policías —que pertenecen a Seguridad Ciudadana, de Jesús Orta— que no hay que tirar en la calle a un usuario que se desvanece en un vagón?

Además de que Gaviño demostró la existencia de protocolos, que la propia jefa de Gobierno desconocía —lo cual es más grave—, ¿en verdad es culpa de “los anteriores” que a nadie se le hubiera ocurrido llamar a la Cruz Roja, cuando menos?

Hoy se sabe que el incidente pasó hace dos meses, cuando la directora del Metro era ya Florencia Serranía y no Gaviño, y que si no es porque un periódico publica el caso nada se hubiera sabido, pues Sheinbaum y su equipo lo ocultaron a la ciudadanía.

Lo más que hizo la jefa de Gobierno fue enviarle el martes pasado “un mensaje solidario a la familia” ¡a dos meses de la tragedia! Más que confortar a los deudos, seguramente la funcionaria reabrió sus heridas.

Qué falta del más elemental signo humanitario, pero la gobernante tiene la culpa por querer proteger una vez más a su amiga Florencia y al recomendado Orta.

Ellos son los que debieron dar la cara y explicar por qué ocurrió la tragedia y, sobre todo, por qué la ocultaron. Se supone que apoyaron a los familiares de la fallecida y castigaron a quienes la dejaron morir, porque si no fue así…

La tragedia de esta señora y su familia pasa a segundo término para los diputados de Morena, que en Donceles exoneraron al gobierno capitalino de toda responsabilidad y culparon —¡otra vez!— a la administración anterior.

Qué bueno que Mancera tiene fuero, porque al parecer va a ser culpable de todo lo malo que pase en la ciudad los próximos seis años, aunque ya no esté.

Es lastimoso el papel de los morenos en el Congreso, sobre todo de Paula Soto, que en agradecimiento al hueso que le tiraron los que históricamente combatió desde el PAN, hoy defiende a ultranza la ineptitud de sus nuevos patrocinadores.

La diputada olvida que hace unas legislaturas defendió en la misma tribuna la vida desde la concepción y rechazó el aborto; hoy, lo apoya. Y eso de defender a las mujeres, pues a lo mejor a las de Morena, porque ya se vio que a una viajera del pueblo en el Metro, no.

CENTAVITOS… En este tema el PAN tomó el toro por los cuernos y hoy su líder local, Andrés Atayde, exigirá el cese de Serranía. La fracción del PRI —más tibia— sólo pide “capacitar a los policías”. Por eso nadie los sigue ya.