Macron pide iniciar reconstrucción; Trump, apagar llamas con helicóptero

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  • El presidente francés reconoció que la labor de 500 bomberos que trabajaron durante nueve horas se evitó el colapso de la estructura
  • Donald Trump sugirió combatir las llamas lanzando agua desde un helicóptero; algo que habría sido catastrófico para la estructura

En un mensaje dirigido al pueblo francés la noche de este lunes, el presidente francés, Emmanuel Macron, ordenó que las obras de reconstrucción de la catedral de Notre Dame comiencen desde este mismo martes  y convocó a los ciudadanos franceses a participar en los trabajos, luego del terrible incendio que fue combatido durante unas nueve horas, desde la tarde noche de ayer, a cargo de un grupo de 500 bomberos. “Es una terrible tragedia”, dijo.

“Gracias a la labor de los bomberos, se ha evitado lo peor, pero la batalla todavía no ha terminado», dijo, en alusión a la lenta reconstrucción que sufrirá uno de los monumentos más emblemáticos de la Francia medieval.

Subrayó que para los franceses: «Notre Dame es nuestra historia, nuestra literatura… Es el epicentro de nuestras vidas, el patrón de donde parten nuestras distancias».

“Lo peor se ha evitado, aunque la batalla todavía no se ha ganado totalmente. Las próximas horas serán difíciles, pero gracias a su coraje (de los bomberos) la fachada y las dos torres principales no se han caído», dijo el mandatario ante la presa.

También agradeció a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y al conjunto de servicios del Estado y reiteró que Notre Dame será reconstruida «entre todos juntos», por lo que también pidió apoyo a la comunidad internacional para obtener fondos y allegarse de especialistas, para iniciar las labores.

“A partir de mañana pondremos en marcha una suscripción nacional y más allá de las fronteras de Francia. Y haremos un llamamiento a los mayores talentos», dijo.

El incendio comenzó cerca de las 18:30, hora local y rápidamente alcanzó el techo de la catedral.

Las llamas destrozaron vitrales, estructuras de madera e hicieron colapsar la torre de aguja situada en la nave central.

La labor de los bomberos evitó que las torres de campanario y la cúpula se derrumbaran. El jefe de bomberos, Jean-Claude Gallet, dijo que la estructura principal de la catedral había sido salvada de  la destrucción total.

Las primeras indagatorias señalan que pudo tratarse de un accidente, relacionado con algunos trabajos de renovación y restauración de ciertas estructuras, pero el fiscal de París, Rémy Heitz, indicó que será una investigación «larga» y «compleja».

Pero Julien Le Bras, representante de la compañía responsable de los andamios usados en la restauración, aseguró que: “todos los requerimientos de seguridad y para la prevención de incendios fueron respetados». Sin embargo, dos tercios del techo, mayormente hecho de madera, fueron consumidos.

Imágenes del interior de la iglesia muestran que el recinto resultó visiblemente afectado por tres agujeros importantes en la estructura.

Afortunadamente, los tres rosetones de vidrio de colores, de la fachada de la catedral resultaron ilesos. Luego de que se controlaran las llamas, los equipos de rescate seguían salvando las reliquias religiosas y las invaluables obras de arte que se resguardaban al interior del inmueble, las cuales serían trasladadas al museo del Louvre para su restauración.

Por su parte, el magnate François-Henri Pinault, propietario de las marcas de moda Gucci e Yves Saint Laurent, dijo que donará 100 millones de euros (unos 113 millones de dólares) para la reconstrucción.

Daños incalculables e irreparables

La catedral de Notre Dame es considerada una joya de la arquitectura gótica y el monumento histórico más visitado en París. Está dedicada a la Virgen María y fue construida entre  1163 y 1345. Es un ícono de la cultura francesa y declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad, por la Unesco, pues recibe a cerca de 30 millones de visitantes cada año.

Rodeada por el río Sena, la catedral de Notre Dame ha sido protagonista de la historia de Francia desde hace más de 800 años, como sede de los acontecimientos más importantes en la vida nacional de ese país: desde la oración contra las plagas, la entronización de diferentes reyes y emperadores, incluidos Luis XIV o Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco, la Revolución Francesa, las dos Guerras Mundiales.

También ahí se realizaron los funerales de Estado de presidentes como Charles De Gaulle, Georges Pompidou o François Mitterrand, así como el de las víctimas de los atentados del 13 de noviembre de 2016.

Además, resguarda reliquias sagradas para los católicos, como la supuesta corona de espinas que usó Jesús de Nazaret en el momento de la pasión, un trozo de la cruz y algunos clavos utilizados durante su crucifixión y la túnica de San Luis, los cuales fueron salvados del fuego.

También se encuentran obras de arte, sus famosos vitrales en forma de rosetones y el órgano más grande de Francia.

Es una de las catedrales góticas más antiguas y la tercera más grande del mundo, después de la de Colonia (Alemania) y Milán (Italia). Sirvió como marco para que Victor Hugo creara su obra literaria «El jorobado de Notre Dame”.

Las sugerencias de Trump

El presidente de EEUU, Donald Trump se unió a las condolencias internacionales sobre la tragedia  y envió una sugerencia a las autoridades de París para sofocar rápidamente el incendio, pero su consejo cumplió con el refrán mexicano: “fue peor el remedio que la enfermedad”:

«Qué horrible ver ese fuego enorme en la catedral de Notre Dame de París. Quizá se podrían usar aviones cisterna para apagarlo. ¡Hay que actuar rápido!».

Sin embargo, no consideró que usando este procedimiento, el peso del agua colapsaría completamente la estructura superior del inmueble, por lo que evidentemente fue descartada.

De inmediato, los Servicios de Seguridad Civil de Francia publicaron un mensaje en Twitter explicaron este riesgo y agregaron que el peso de la piedra aumenta al absorber la humedad y podría desplomarse todo el conjunto.

Poco después del tuit, en un acto público en Minnesota, el presidente ya no hizo más sugerencias y declaró simplemente que el fuego de París era algo «terrible de ver» porque el monumento “es parte de nuestra cultura, parte de nuestras vidas», dijo.