Importancia del diagnóstico

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Los trabajos de la última convención hacendaria derivaron de un proceso de maduración, acabamos de pasar una pequeña crisis en la coordinación debido a una sobreestimación en los ingresos, que afectó la de las participaciones, generándose inquietudes en los estados, agobiados por un peso relativamente débil de sus ingresos propios, los reintegros de recursos a los fondos de aportaciones, derivado de las observaciones en las auditorías realizadas por la ASF, así como por la desatención –no de todos– de un buen ejercicio de los recursos, principalmente del seguro popular, del FAEB y el FASSA, fondo del Ramo 33. No olvidemos que estos son recursos federales, nunca pierden su condición y están sujetos a la normativa federal, y no hay motivo justificado para gastarlos en otros conceptos.

Además se multiplicaron los recursos federales sujetos a pari passus, particularmente los del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), lo que al estar sus reglas de operación lesivas para estados y municipios, impedían ejercer en tiempo y forma los recursos para la reconstrucción. Con el tiempo ha quedado en 50-50. Hoy es muy común este esquema para temas como turismo, desarrollo agropecuario, deporte, entre otros.

Paralelamente en los sectores productivo y académico traían ya la inquietud de realizar lo que llamaban la Cuarta Convención Nacional Fiscal, la hicieron, pero fue meramente académica, estaban calentando motores.

En ese momento también se hablaba de una Convención Nacional de Contribuyentes. Así surge la Primera Convención Nacional Hacendaria, con convocatoria inicial de la Conago y el apoyo inmediato de la Secretaría de Hacienda. La Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales trabajó con Hacienda en el proyecto que fue aprobado por los tres órdenes de gobierno para celebrarla, lo que sucedió en 2004. Hubo una interesante participación del Congreso, pero se consideró que no tuvieran voto, ya que consideraron que su voto no sería vinculante, pues las propuestas tendrían que ser analizadas, modificadas y aprobadas en el Congreso. Creo que fue un exceso de prudencia, hoy los diputados y senadores están interesados, tomando la iniciativa e iniciando trabajos para que en su oportunidad se realizase. El proceso no es rápido.

Debe partirse, como en todas las convenciones, de un diagnóstico que se puede empezar construir; así los diputados, los funcionarios fiscales y el gobierno deben formar parte de este proceso, al que se sumaría la ASF.

Hoy las condiciones han cambiado, el liderazgo se está generando desde el Congreso por parte de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, que ya ha iniciado foros, como el que se dio en la ciudad de Zacatecas. De este se desprenden los trabajos que ya he mencionado en artículos anteriores, el cual se estará llevando a cabo el próximo lunes.

Hay muchos temas en razón de las finanzas federales y estatales que se estarán comentando. Por el lado federal estará Arturo Herrera dando su opinión calificada, al tener experiencia probada.

En el caso de los estados y municipios queda claro que las participaciones están blindadas al Fondo de Estabilización de los Ingresos, el cual cuenta con recursos suficientes en caso de una contingencia en este año, que se estaría activando una vez que resulten caídas por tres meses consecutivos.

El proceso de distribución es algo que necesariamente se tiene que analizar, ya que pesan más los coeficientes de población que la eficiencia recaudatoria.

El objetivo de esta materia debe ser que los tres niveles de gobierno tengan finanzas fuertes, y la única forma es revisar las facultades de ingreso, pero también las obligaciones de gasto.

Por el lado del gasto, son preocupantes los altos índices que hoy se tienen de nómina, materiales y suministros, servicios administrativos y transferencias y, en algunos estados, los pagos del servicio de la deuda.