LOS JOVENES Y LA SEGURIDAD INTERIOR

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Cadena de Mando

El cambio de discurso en materia de combate a la delincuencia, hecho por Enrique Peña Nieto a partir de que tomó posesión como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, en las palabras, viene a dar una calma «chicha» a una parte de la sociedad que ha sido directamente afectada por la violencia sufrida en este país, durante los últimos 6 años.

Nunca he creído en la leña del árbol caído; lo que debe analizarse a profundidad y con la más urgente necesidad, es la evolución de la delincuencia en su conjunto, y no limitarse únicamente a mantener la estrategia que se aplicará para abatir esos índices, que ya nos colocan como uno de los países más peligrosos del mundo.

Las Fuerzas Armadas corren el riesgo ante la sociedad de ser los únicos responsables de los resultados, sino se divide correctamente su participación en lo referente a seguridad interior. Es incipiente dentro de la población la cultura sobre Fuerzas Armadas, por eso la división y difusión de responsabilidades, vive la oportunidad histórica de comenzar a demostrarse, es decir, qué le corresponde hacer a los tres órdenes de gobierno para combatir de manera real el problema de la delincuencia y cuál será la participación y responsabilidad de los soldados sobre esas decisiones.

La violencia que se vive en las calles, da como resultado una falta total de valores en muchos jóvenes mexicanos. El resultado de las acciones emprendidas en contra de la delincuencia no tiene significado para ellos, ya que el mensaje -producto de las acciones- emitido en los últimos años, no les provoca ninguna satisfacción, mucho menos aspiración y, si se revisa a fondo, ahí se tiene una base real del por qué prefieren ingresar a las filas de la delincuencia.

Los jóvenes, necesitan convencerse de lo que este país les puede ofrecer. El rediseño que se le está dando a las políticas públicas -educación y desarrollo social- debe darles de manera urgente, una esperanza de lo que pueden llegar a ser. El gobierno no puede combatir únicamente el tráfico y consumo de drogas, debe mantener su atención en los intereses que logran que cada vez sea mayor el número de personas (mujeres y hombres) casi adolescentes que participan con extrema violencia y efectividad en las nóminas de las organizaciones criminales.

El análisis no se refiere a hechos como los que se vivieron el 1 de diciembre, donde los medios, la Ley y el miedo de los gobernantes a tomar decisiones, lograron que la sociedad se perdiera entre víctimas y victimarios. Se refiere a los antecedentes, desarrollo y realidad con la que se tienen que enfrentar, en las decisiones, el gobierno, y en las acciones, las policías y las Fuerzas Armadas.

La diferencia entre quienes participaron en los desmanes de la Ciudad de México, contra los jóvenes que integran las filas de la delincuencia, son muchas. La primera y más importante, es su origen. Mientras que, los que quisieron tomar el Congreso de la Unión y después Palacio Nacional, tienen un objeto político-social, los que pertenecen a los cárteles lo tienen económico-social, es decir, los primeros podrían hasta aducir que luchan por una ideología, sin embargo los segundos lo hacen por sobrevivir en una realidad que no les proporciona otras opciones y al contrario, las ganancias producto de actividades ilícitas, les permite accesar rápidamente a niveles de vida que nunca imaginaron, aunque la vida se les vaya rápidamente en ello.

No solo se ha modificado el mapa delincuencial en México. La estructura humana con la que cuentan hoy los grupos criminales, es sorprendente. La delincuencia organizada se adelantó a identificar quienes serían sus más fervientes integrantes, creando una sub cultura que produciría los intereses para atraerlos, tanto que hasta saben ya, que la fila es interminable; saben bien, que si les abaten a 100, inmediatamente tendrán otro tanto igual.

No se debe olvidar dentro de la estrategia de seguridad interior, integrar más educación, nuevas formas de crear y formar valores; por supuesto, se deberán difundir los ejemplos de lo que sucede a quienes violan la Ley. En estos ejemplos, la contundencia entre la flexibilidad de las leyes contra la comisión de delitos debe ser también un factor de peso para obtener resultados.

Debe continuar y desarrollarse de manera permanente la cultura de las Fuerzas Armadas en nuestro país. Se debe continuar hermanando a la sociedad y a sus soldados para obtener una convivencia objetiva y productiva.

Alto Mando Naval.

Gran significado tiene la designación del Vicealmirante José Luis Vergara como Comandante del Cuartel General del Alto Mando Naval. La entrega de esta responsabilidad para Vergara, demuestra el rumbo que tomará la Secretaría de Marina Armada de México en cuanto al aprovechamiento de las capacidades de sus altos mandos.

Sin lugar a dudas, el Vicealmirante Vergara cuenta con la experiencia probada para dirigir el Cuartel General. Es importante destacar que sus acciones al frente de la Dirección General de Comunicación Social de la Marina en el sexenio pasado, le dieron un panorama real de las necesidades de la Institución.

¡Enhorabuena!

E-mail: jibarrolals@hotmail.com

Twitter: @elibarrola 

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