Lloriqueos al promover al turismo. Desafío inocultable

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Las protestas contra el gobierno López Obrador por la falta de promoción turística (en plan despilfarro en ferias internacionales alusivas) solo evidencia lo que todos sabemos: ha cesado el despilfarro de funcionarios pasados, becarios, agregados y añadidos, por no decir gorrones, a esos eventos, porque, no es que no sean importantes tales ferias, sino que se dilapida en un producto que se vende solo: México. Un despliegue grosero en ellas ha sido inusitado y frecuente, mientras que los resultados extras en pro de México, muy cuestionables. Han ganado sobre todo, los gestores de tales pabellones, no México.

En efecto, partamos de que México se vende solo y si hay que promoverlo ¿debe ser siempre en Madrid, Berlín, Nueva York? ¿No ha dado la cabeza a funcionarios de los sexenios inmediatos, para buscar más y nuevos mercados solventes, ofreciendo alternativas a playas que nos cuestan carísimas a los nacionales? ¿O cómo entienden la promoción turística hasta 2018, fomentando monopolios –que van desde transporte aéreo a hoteles– en detrimento de los mexicanos? Menuda promoción.

Francamente, los disque promotores del turismo han fallado. Al mexicano le sale caro viajar si pretende hacerlo con la más elemental dignidad. Sea dentro o fuera y si es al extranjero, no sorteará monopolios de aerolíneas y conexiones que encarecen los viajes y alargan lo indecible, a cada trayecto. No se vale. Menuda promoción del turismo han hecho esos que hoy se quejan tanto. No han destrabado lo importante. La reciente sanción a Aeroméxico por torcer el mercado propiciando precios caros entre 2008 y 2010 denuncian malas prácticas que los fomentadores quejosos han callado.  Y otra vez en perjuicio del turista.

Como puede verse, no se han centrar las quejas solo en que no les pagaron pabellones caros. El turismo tiene muchas más aristas. El abuso reciente viralizado, en un hotel de Morelia donde el dueño se despacha las propinas ganadas por sus empleados, pone sobre la mesa si el sector no está sostenido en la explotación de sus trabajadores. Y por allí nos vamos al ponderar medidas de seguridad para los turistas en todos los rubros, limpieza, información oportuna y veraz, actualizada, cuidado del patrimonio histórico….no sea que nos llevemos sorpresas. Se puede ser potencia turística, pero no con tantos errores en tantos detalles. No todo es el número de turistas que vienen. No podemos centrar solo en eso el éxito o la política turística.

No acudir a mercados como el escandinavo, el australiano, el sureste asiático y Filipinas, suena a desperdicio. Y si se acudiera ¿ofrecerles playa a los australianos? Caray, viven en una isla. Quizá es hora ya de dejar de promover tanta playa y estructurar programas al Bajío, la península  de Baja California, diversificar… explotar mejor todo nuestro potencial. Los que lloriquean por la desaparición de entidades promotoras del turismo  se olvidan de que ni diversificaron destinos ni propugnaron por una mejor infraestructura y mucho menos consiguieron mayor seguridad y más a favor de los mexicanos, y fallaron e defender mejor la seguridad, sin la cual se va todo al garete.

Los fastuosos pabellones que se han montado en esas ferias de turismo nunca han garantizado mayor número de visitantes. Sí en cambio, estadías pagadas con nuestros impuestos y sí, el derroche para agasajar a autoridades y organizadores para que premien el pabellón, si es que toca. No más. Y lo saben perfectamente bien.

No nos vamos a contar historias, como si no supiéramos que la Organización Mundial de Turismo solo dice que nos visitaron 35 millones, por habérselo dicho nosotros. Nunca aclaró el gobierno Peña Nieto sobre si eran turistas nada más y desde luego, que vinieran en medio de la violencia vivida que no explica cómo México sea el más atractivo bajo tal, por ser un tema no resuelto que se requiere atender urgentemente.

México sigue liderando en turismo a la región en Latinoamérica, muy bien. Y no es para regodearse, sino para tomar nota. No puede ser que no hayamos creado toda la infraestructura necesaria. No hace falta recordar que los turistas internacionales han disminuido. El turismo que tenemos parece ocuparse más con nacionales. Y no necesariamente es más barato su costo. Al menos para los locales.

Sí, también queremos turistas que gasten más, pero no que lo hagan por encarecer el producto, y que sean no solo de bajo perfil. Pero qué ofrecemos y cómo mejoramos la atracción. ¿Estamos  diversificando? Todo indica que no.

Podemos suponer que el turismo es clave. No se trata de falsear cifras, sino de atender prioridades y estructurar posibilidades. No es cancelar un NAIM lo que causa nuestra ruina, sino el no abrir rutas aéreas, mercados, el no romper inercias y monopolios. Y eso no se logra con caros pabellones en ferias mundiales, pues el  producto se vende solo a juzgar por las cifras que dicen que nos visitan, si es que son creíbles, pero de serlo revelan contradicciones.

Los que se quejan no lo hacen por lo mucho que fallaron, sino por ver perdidos sus privilegios, aunque decirlo suene fifí o halago a la 4T, pretexto solo en realidad para alardear de estupendos sin haberlo sido. Hoy la SRE y Turismo ya firmaron convenio de promoción sin intermediarios. Tal y como de siempre lo ha marcado la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. Enhorabuena.

@marcosmarindice