¿Temores de recesión global?

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En Europa ya se ve con temor la enorme posibilidad de volver a otra recesión, tras largos ocho años de una crisis económica que ha dejado una enorme secuela socioeconómica en el continente europeo, apenas se intenta un respiro.
Pero allí están los factores exógenos: Estados Unidos y su proteccionismo; Washington enfrascado en una guerra comercial sin salida con Beijing; y el laberinto del Brexit que ha metido a toda la Unión Europea (UE) en su punto de mayor fragilidad aunque intenten dar una cara hacia el exterior de “que aquí no pasa nada”.
¡Vaya que sucede! No hay peor enemigo para la inversión, para los negocios y para la economía en general que la incertidumbre y la inestabilidad, ambas variables, conjugadas hacen un cóctel indeseable.
Son la mejor forma de ahuyentar a los inversionistas y de abrir la especulación en canal, Reino Unido lleva dos años con salida de capitales y multinacionales que anuncian su reubicación geográfica.
El Brexit se ha adherido a los problemas de cada economía en la UE, la mayoría atenazadas por altos niveles de sobreendeudamiento, de lucha contra el desempleo y con el pendiente de rescatar el Estado Benefactor que alguna vez marcó el destino de los europeos.
¿A alguien le importa? No sé cómo la primera ministra británica Theresa May continúa sostenida en el poder, ha sido una mala gestora de este escenario dantesco pero tan culpable de esta parálisis lo es ella como el resto de sus correligionarios políticos y por supuesto, de sus contrincantes, que han dejado caer a todo Reino Unido, a todos los británicos junto con sus sueños y esperanzas, antes que hacer política de primer nivel.
La responsabilidad como partido opositor, me refiero a los laboristas liderados por Jeremy Corbyn, es bastante cuestionable, son tan culpables como May del abismo inglés en el que se encuentran.
Han preferido hundir a los ciudadanos británicos (pensando que May se hundiría primero) que lograr un verdadero pacto de gobierno a fin de obtener la ruta menos costosa y más factible para el Brexit.
Y hoy en día, Reino Unido (y su vorágine llena de interrogantes) es uno de los principales factores de incertidumbre a nivel global que impacta directamente ala UE pero también de forma significativamente proporcional al resto de mundo porque vivimos en una aldea global.
A los políticos habría que juzgárseles también por su mala gestión en el poder no nada más por corrupción sino también por ineptitud e incompetencia; el caso británico es nuestro ejemplo más palpable.
Me pregunto si laboristas o tories piensan siquiera en esos millones de británicos y de residentes foráneos que están siendo las verdaderas víctimas y marionetas de Downing Street.
A COLACIÓN
Desde el año pasado, Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que 2019 sería un año complicado en materia de crecimiento mundial.
Hace unos días, Lagarde volvió a reiterarlo en el corazón de Washington esperando que su voz llegara como algo más que un susurro hacia los oídos del presidente Trump.
Muy bien ya hicieron un desastre… y ahora, ¿quién lo arregla? ¿Quién le restituye su dinero al comerciante chino afectado por la guerra comercial y porque su país se está desacelerando? ¿Quién hace de sostén de la familia del comerciante y del agricultor estadounidense también afectados por los aranceles absurdos?
¿Y quién está ayudando a los británicos desesperados por saber si mañana su pasaporte europeo valdrá o bien a los residentes extranjeros que ignoran el destino de sus becas y subsidios en cuanto suceda el Brexit?
A nadie le importa el ciudadano de a pie, mientras la economía global se enfría todavía más, como ya lo confirmó Lagarde; entre los analistas cunde el temor de que, nuevamente se esté a las puertas de otra recesión, que no es otra cosa más que mayor desempleo y mayor sufrimiento para la población.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales.
@claudialunapale