López Obrador: la apuesta riesgosa con Trump

0
238

López Obrador es ladino. Le sale bien, lo sabe manejar.

Y ladino, así trata a Donald Trump. Le da largas, lo evade, responde que lo respeta, pero no va a más, al menos frente a nuestros ojos. La estrategia de evadirlo como para ir ganando tiempo, mientras se marcha el yanqui –queda año y medio para las elecciones en que se decida si se reelegirá o no– ha resultado, pero es demasiado tiempo el que resta como para suponer de antemano el éxito definitivo que pareciera buscarse y más valdría no hartar al yanqui, que es de mecha corta. Ha sido inusualmente paciente con el presidente mexicano.

Es una apuesta similar pero mucho más exitosa que la propuesta por Peña Nieto que manejara con el yanqui un aparente no atenderlo, sobrellevándolo hasta que terminara su sexenio. No pudo ser. Los priistas fracasaron, no soportaron la presión, les ganó su miedo (¿a perder sus visas y no regresar al shopping?), se doblaron y acabaron haciendo lo que Washington quería: pegarle a Venezuela, ceder en el T-Mec y colaborar estrechamente como porteros en el tema migratorio.

La idea de ganar tiempo frente a Trump es sugerente, pero muy riesgosa. Por tres razones: a) Porque puede haber exabruptos que incidan en represalias difíciles de responder. 2) Porque Trump podría reelegirse y entonces se lo tendrá que aguantar cuatro años, el resto del sexenio. 3) Porque hay una agenda bilateral que no admite demoras, que requiere atención compartida a problemas compartidos –desechando así la cómoda y tramposa postura yanqui de que México “tiene problemas”, pues es un “tenemos” compartido–. La agenda bilateral es compleja, colmada de asuntos, y Trump no esperará las largas de López Obrador. Puede ponernos en riesgo en un choque diplomático más ríspido que el librado con España. Así como López Obrador ha requerido la atención del rey de España, así Trump puede hartarse y requerir la atención de López. Valdría no jugar con fuego.

Dicho lo anterior sin menoscabo de que no olvidemos que Trump no golpeará a México de forma contundente, su segundo mercado en tantos productos. Será Trump pero no es tan tonto. Tiene el T-Mec en espera para ser revisado por el Senado mexicano , así que no requiere un choque en estos momentos. No es momento de enrarecer las relaciones bilaterales, pero cuando sube el tono de su esquizofrenia pone a temblar al más plantado y aunque López Obrador es songo y evade el enojo, ciertamente juega con fuego.

Los cálculos no deben ser erráticos por la parte mexicana. Trump no es popular en su país pero sucede algo importante con él: sus conciudadanos lo afirman: es bruto, pero lleva bien la economía. Eso le da una amplia ventaja para reelegirse. De suceder, tendremos un problema. Pero si no gana tampoco se ve política nuestra frente a EE.UU.. Y eso sí es grave.

@marcosmarindice