En Politing el político sin ideas, a la larga… siempre pierde toda legitimidad

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“Lo más importante de la comunicación… es escuchar lo que no se dice”. Peter Drucker

La política se ubica en una paradoja, pues debe despertar emoción e imaginación, pero jamás debe ser solo una quimera cargada de emoción e imaginación; esta es una de las principales causas del fracaso en el ejercicio del poder que va más allá de su conquista. El marketing lo sabe y como sabemos, busca afanosamente (mediante el uso de la imaginación) despertar la emoción entre aquellos hacia quienes se dirige; cualquier experto en la materia sabe que si no llama la atención y despierta alguna emoción, la promoción de su producto (servicio/idea) tenderá al fracaso. Ahora bien, la pregunta es ¿qué tiene de malo esto? El marketing generalmente se basa en encuestas que revelan cuales son los problemas más sentidos por los votantes, incluso en forma segmentada y luego entonces, definidos los targets, se definen propuestas y/o mensajes para atraer a esos votantes. De nuevo la pregunta es ¿qué tiene de malo esto? El marketing diseña imágenes, slogans, propuestas y demás instrumentos y herramientas para convencer al elector de que el candidato que se está proponiendo es la mejor opción. De nuevo la pregunta es ¿qué tiene de malo esto? El marketing también establece estrategias de comunicación, que si y qué no decir, cómo y cuándo se debe decir, a quiénes se debe decir y así sucesivamente. Pero ¿qué tiene de malo esto?. Ahora respondamos a la pregunta reiterada una y otra vez, ¿qué tiene de malo esto? En realidad, nada, salvo que se hace de manera tan esforzada y cuidada que termina por vaciar la idea de  todo contenido. Por eso, el Politing ofrece algo más allá de esta propuesta que pregona y defiende el marketing.

Recordemos que existen tres (3) niveles de comunicación de una idea o propuesta. La primera es la más común (e incluso excedida) los políticos comunican demasiado el qué hacen, por donde quiera y como quiera despliegan publicidad de sus logros y de cuánto gastan en ellos; en otro nivel se puede comunicar el cómo lo hacen, pero este aspecto es mucho más limitado, poco comunican el cómo le hacen para hacer lo que hacen y un tercer nivel (el más descuidado de todos), se refiere al por qué o para qué lo hacen. Este tercer y último nivel de comunicación está casi siempre ausente y es el más trascendente, pues el éxito del ejercicio de gobierno estriba en comunicar los tres niveles: el qué, el cómo y el por qué (o para qué) pero sobre todo este último. La comunicación que llega al corazón de la gente, la comunicación que va más allá del marketing y la comunicación que se convierte en la base del ejercicio correcto y ético de gobierno, se debe soportar en estos tres (3) niveles de comunicación. Ello significa modificar las estrategias de obtención de información acerca del electorado y definir la afinidad que ésta pudiera establecer con lo que el político quiere y debe comunicar. Eso es lo que ofrece y pregona el Politing y por eso, a pesar de que no hay nada nuevo bajo el sol… cuántas cosas viejas hay, que aún no conocemos.

@CarlosSalazarV