En contubernio

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DR. ALEJANDRO POIRÉ ROMERO, SECRETARIO DE GOBERNACIÓN:

+A la luz de la tea, no hay mujer fea

Dicho español

 

Hay ataques que los periodistas recibimos como medallas al mérito en combate. Por ello, agradezco la acusación-elogio que seguramente ordenó la directora de Relaciones Jurídico laborales, Amelia Borrego Dorantes incluir en la demanda de amparo directo redactada por su subordinado —creo— José Luis Hernández García, obviamente contra el caso de Maximino Sesmas Gómez, que expuso:

» Es necesario hacer saber a ese H. Tribunal Colegiado de Circuito en Materia de Trabajo, que el C. SESMAS GÓMEZ MAXIMINO, ha generado alrededor de él una atmósfera de violencia y de constantes ataques a los funcionarios representantes de la Secretaría de Gobernación, e incluso denostado a la propia Secretaría, a través de publicaciones en periódicos y escritos presentados ante diversas instituciones, tratando de sensibilizarlas en aspectos falsos y alejados de la realidad jurídica de lo acontecido alrededor de la terminación de los efectos de su nombramiento, pretendiendo a través de un columnista del periódico que adelante se inserta (un servidor, en LA CRÓNICA DE HOY), dirigido al titular ahora quejoso (usted, doctor Poiré) lo siguiente: ‘Yo quisiera solicitarle de la manera más comedida que no se pongan más trabas a la sentencia judicial mediante la interposición de un amparo para recurrirla.—No le estoy solicitando algo que vaya contra Derecho; por el contrario, sólo le pido que dé por cerrado el caso de acuerdo con los puntos de la resolución firmada por el magistrado presidente de la Séptima Sala del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, Francisco I. Tovar y de Teresa y sus compañeros magistrados’ » y luego el redactor incluyó tres de mis últimas columnas sobre el caso Sesmas-Gobernación, con todo y mi fotografía, para cabal identificación

¡Con cuánta violencia le escribí a usted, doctor Poiré, el texto transcrito por el redactor!, ¿verdad? ¡Con qué inquina le pedí de la manera más comedida un acto de tolerancia en respeto a una resolución judicial! ¡Ya ni la friego…, qué falta de ética profesional !

El redactor insistió abundantemente en el razonamiento de que Maximino Sesmas fue cesado por pérdida de confianza, cuando él fundamentó su defensa en que no era esa su condición de empleado de Gobernación. Ya el Tribunal Colegiado de Circuito en Materia de Trabajo determinará la verdad legal al respecto. Por lo pronto, retomo parte de lo que el 11 de noviembre pasado, bajo el título La impunidad y los OICs de la SFP, escribí al entonces titular de esa secretaría:

«¿Cómo se puede en Gobernación despedir personal indeseable sin que la Función Pública aparezca? Le entrego, secretario Vega, un primer ejemplo:

«A inicios de este año, Leopoldo Sáinz, jefe de departamento en la unidad para la Atención de las Organizaciones Sociales, adscrita a la subsecretaría de Gobierno, sintiéndose asediado por su jefe, el director general adjunto de Atención y Seguimiento Rogelio à lvarez Soto, solicitó copia de su acta de entrega-recepción que aquél no había realizado, siendo obligatorio levantarla al asumir el puesto.

«Francisco Yáñez Centeno, el titular de la UAAGS, consultó el caso con Maximino Sesmas Gómez, entonces subdirector de Concertación y Registro de Organizaciones, encargado de los asuntos de transparencia, quien había recibido la solicitud de Sáinz. Yáñez y à lvarez, también presente en la conversación, reconocieron que el acta no existía y preguntaron qué hacer. «Consúltenlo -sugirió Sesmas- con el Órgano Interno de Control».

«Días después el asunto fue resuelto y Yáñez comentó a Sesmas que el director de Normatividad del OIC, Rodrigo Cortés Bravo, lejos de hacer cumplir la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, le sugirió cómo evadirla: ‘Hagan el acta, postfechada, y le damos ingreso’, habría sido su consejo.

«Pero Maximino Sesmas Gómez comentó a sus dos jefes que el problema no terminaba ahí porque un acta de entrega-recepción es un documento público y está a disposición de quien lo solicite, incluido Leopoldo Sáinz.

«— Eso se resuelve clasificándola como documento reservado —habría respondido Yáñez Centeno—, pero Sesmas replicó que eso era un delito y que si Sáinz recurría al IFAI, éste ordenaría a Gobernación desclasificarla, entregarla e investigarle a él como responsable de la transparencia de esa unidad.

«— ¡Es una orden, licenciado! — reviró Yáñez Centeno—.

«— Yo no puedo violar la ley — respondió Sesmas.

«Y así, el día 1 de junio pasado, Maximino Sesmas Gómez fue uno de más de una centena de funcionarios de nivel medio de Gobernación cesados por pérdida de la confianza.»

Ésta es la historia, obviamente no escrita en los archivos de Gobernación sobre la forma como los jefes de Sesmas interpretaban lo que deberían obtener con el otorgamiento de su confianza. Y ni Francisco Yáñez Centeno ni Rogelio à lvarez Soto me refutaron esa «atmósfera de violencia y de constantes ataques a los funcionarios representantes de la Secretaría de Gobernación»

De su parte, a nombre de usted, secretario Poiré, el redactor de la demanda de amparo y su jefa, cuyos nombres constan párrafos atrás, hicieron de ese documento contra el laudo del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje que en agosto pasado ordenó la restitución de Sesmas en su empleo, un rosario de descalificaciones y ataques al calificarlo de «absurdo, tendencioso, parcial —y peor, a un trabajador —, pueril y obstinado», quizás porque dependiendo de Gobernación, ese tribunal cometió el desacato de sentenciar en su contra

Pero insisto, secretario, aunque para ustedes no sea parte de la litis o ni siquiera existan, ese amparo es simplemente otro velo para seguir escondiendo los cientos o miles de despidos injustificados y arbitrarios que el sistema político panista realizó para consolidar su poder.

Y todo, para nada

RECORDEMOS A

Jorge Carreño, el gran caricaturista, a 25 años de su partida

lmendivil@delfos.com.mx

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