¿Dónde está el piloto?

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Muchos hemos deseado ser dueños o cuando menos manejar un Lamborgini o un Ferrari, esos carros de fantasía que sólo los muy ricos o los delincuentes pueden tener. Cuando vemos estos súper autos anunciados en las revistas especializadas, suspiramos o estallamos de envidia, de la buena, como cuando vemos las películas de James Bond. Algunos, por no decir muchos, soñamos en ser el conductor de esas maravillas.

Pero la realidad nos muestra otra cara de la ensoñación, porque una cosa es soñar e imaginarse manejar tremendos maquinones de fantasía y otra cosa es efectivamente sentarse al volante y hacerlo bien.

No son pocos los videos y reportajes que muestran a estos autos hechos papilla, completamente destrozados en las carreteras y ciudades porque fueron conducidos por dueños inexpertos que creían poder conducir y controlar una máquina de estas características.

En México, hemos sido testigos de los destrozos materiales y de vidas de conductores inexpertos que tripulan autos de alta gama y terminan haciendo pedazos la unidad y matando a sus acompañantes ¿y todo por qué? porque creían que solo era cuestión de pisar el acelerador y vivir las emociones que James Bond recrea en sus películas.

Conducir un auto de estas características conlleva una responsabilidad para con los demás, respetar los reglamentos y si quiere sentir como corre frenéticamente la adrenalina en su cuerpo, manejar el auto en los lugares en donde sea posible y permitido hacerlo, no respetar estas reglas de sentido común es la semilla de las tragedias. Recordemos a Lord Ferrari y su costoso auto hecho pedazos y en donde murieron calcinadas dos jovencitas, o al conductor del BMW que estrelló su auto contra un poste y mató a sus cuatro acompañantes. En ambos casos el conductor sobrevivió pero aquellos que aceptaron ser la comparsa aplaudidora y condescendiente y que confiaron ciegamente seducidos por promesas de emoción y diversión de alta gama pagaron con su propia existencia.

Usted, estimado lector, dirá y con razón que ese tipo de incidentes no se dan exclusivamente en los autos de alta gama y es cierto, la insensatez también se da en conductores de todo tipo de vehículos, la prensa reporta frecuentemente accidentes provocados por la irresponsabilidad de conductores de todo tipo de vehículos.

Quise usar el ejemplo de los autos de alta gama porque quiero hacer la similitud entre un país que requiere un conductor especializado, pues no está manejando una papelería o una carnicería, para dirigir un país muy complejo que requiere que su timonel tenga un perfil específico y que esté calificado para poderlo llevar a la meta.

Han pasado 100 días desde que el Presidente de la República –el #AbueloObrador– ha tomado el control del país, el voto popular en las pasadas elecciones le nombró como el nuevo piloto que dirigirá al país hacia un futuro más brillante y tenemos que aceptar que las expectativas que los votantes tenían con él al frente eran muy altas.

Como era de esperar la euforia se hizo presente, el festejo, los agradecimientos, como si hubiera recibido el Oscar, a su familia, los cuates que lo ayudaron a llegar y sobre todo al pueblo que lo puso ahí.

Ya se que en este punto los fanáticos seguidores del senil gobernante protestarán y dirán que es muy pronto como para poder calificar al presidente, pero aquí les contestamos de una vez ¿si es muy pronto, entonces qué festeja el anciano que hasta informe hace?

Y es exactamente de esto de lo que queremos hablar el día de hoy.

Los primeros 100 días de gobierno de cualquier presidente son los que definen como va a ser el gobierno de un nuevo mandatario, es el periodo en el que se fijan posturas, se establecen metas de gobierno reales, que regularmente son las mismas que manifestó durante su campaña, pero ya tamizadas y sazonadas con información real.

Pero en este gobierno los 100 primeros días se han caracterizado, como ya lo han señalado muchos analistas políticos, por una interminable serie de errores, contradicciones y demostraciones de una ignorancia descomunal de las necesidades del país y como resolverlas.

Nuestro conductor en estos 100 días se la ha pasado discutiendo sobre la cochera del auto, que si tiene faros muy caros, que si el quemacocos lo hace ver como de la mafia del poder, que el carro no debería de ser de ese color, que no le gusta que use gasolina Premium y prefiere la Magna, que la gasolina que usa debe ser exclusivamente de origen nacional y no importada, que le quiten los asientos de piel, porque son muy ostentosos y que le pongan peluche lila en el tablero para identificarse con el pueblo, que si las ruedas son muy anchas y muy caras, que le pongan unas más baratas, que se cambie el reglamento de tránsito porque el actual solo beneficia a la oligarquía, que los mecánicos del auto deben ser del sindicato de alguno de sus cuates y no técnicos profesionales, que si el país tiene muchos pobres entonces el país debe cambiar su imagen de un país emergente y debe verse jodido a los ojos del mundo y así, un largo etcétera, pero lo cierto es que nuestro timonel no ha podido encontrar el botón de encendido de la sofisticada maquinaria que piensa dirigir.

Y como no encuentra el botón de encendido del auto el presidente ha tratado de distraer a la población con delirantes acusaciones, una o dos diarias, contra todos y contra todo, para tratar de distraer la atención del pueblo de que aún no sabe como arrancar el auto.

Sus fanáticos angustiados por la ya muy visible incompetencia del conductor han esgrimido pretextos como el que es muy pronto para que se vea algo, que lo que sucede es que hay una enorme inercia del conductor anterior, que hay fuerzas oscuras, muy oscuras, que le impiden hacer algo, que hay que pedirle permiso a la madre tierra, a la madre luna, a la madre galaxia y sepa a quien madres más.

El descontento se ha hecho esperar y el chofer ha mandado comprar encuestas para convencer a la gente que votó por él de que las cosas están muy bien y como es lógico empezaron aparecer esas encuestas mágicas en donde el 70, el 80, y próximamente el 90, luego el 100 y finalmente el 120% de la población baila de contenta en las calles porque a 100 días de gobierno el conductor no ha podido encender el auto.

Los fanáticos seguidores del conductor ya desesperados, golpean la ventanilla del auto y le señalan al despistado piloto la ubicación de donde creen que se encuentra el botón de encendido.

Epigmenio Ibarra desesperado por lo que ve y tratándole de echar una mano a su timonel lanza una encuesta para convencer y convencerse de que efectivamente el piloto sigue siendo muy popular y el resultado es catastrófico pues el 60% de los que votaron desaprueban al conductor. El Chapucero hace la suya y también la pierde con un resultado mayor, otros fanáticos desesperados hacen también la suya y todas y cada una de ellas pierden.

Una tras otra las encuestas impulsadas por los seguidores del #AbueloObrador arrojan el mismo resultado, al menos en las «benditas» redes la gran mayoría ya se encuentra descontenta con el nuevo piloto.

Ante los resultados tan desastrosos de las desdichadas encuestas hasta la NO Primera Dama ha reclamado abiertamente a Twitter cómo es posible que su maridito esté perdiendo en las encuestas de la red.

El actual piloto del país aún no sabe dónde y cómo se enciende el motor que lo hará caminar.

Ahora el temor de todos, hayan votado o no por el #AbueloObrador, es que cuando encuentre el botón de encendido ya desesperado por sentir la adrenalina, pise el acelerador a fondo y nos vaya a precipitar a 200 kilómetros por hora contra un poste

Estimado lector recuerde que en Venezuela la conducción del país se la dieron a un camionero, literal; Maduro era un camionero y lógicamente manejó al país como si fuera un camión, sabemos muy bien cuál fue el resultado.

@EnriqueDavilaV