El tema no es dinero, sino desconocimiento, burla y desprecio

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La desaparición de la Convocatoria para apoyos oficiales o subsidios a los refugios de mujeres, fue reparada. Ahora resulta que un documento difícil está listo. Con más de 90 requerimientos y para concursar antes del 6 de marzo. Plantea serias restricciones a gastos para formación y para contención; exige tener recursos de una sola fuente. Como si se tratara de tapar el sol con un dedo.

Pero de todas formas, eso, de reponer la Convocatoria, se hizo posible por la presión de los grupos de mujeres, dos días antes de que entrara en funciones la nueva autoridad en el Instituto Nacional de las Mujeres, una coyuntura fundamental. Lo más importante es que la intentona se contradecía con el problema más agudo de este país: la violencia contra las mujeres. La impunidad y las voces de buscadoras, madres víctimas de feminicidio, mujeres violentadas a diario y el crecimiento de la inseguridad para jóvenes y mujeres de todas las clases sociales. De niños, niñas y mujeres secuestradas y en probable trata.

Sin embargo, el presidente Andrés López Obrador insiste, lo repite y reitera, en sus conferencias mañaneras. No habrá recursos para las organizaciones de la sociedad civil, “para ninguna”, dijo esta mañana de lunes. Pero, además, su narrativa en menos de 90 días de gobierno es dura. A las OSCs las ve con desprecio, se burla, sonríe como faraón al mencionar sociedad civil, lo hace desde su propia idea de que se distribuyen muchos recursos y mucha energía entre grupos, afirma, dominados por el neoliberalismo, y llama a su trabajo, desvelos y conocimientos como conservadora, innecesaria, “eso se hace en el gobierno”, sostiene. Desconoce a las más de 40 mil organizaciones y desconoce cómo actúan.

Esa visión empezó hace algunas semanas a generar respuestas. A lo largo de más de 20 años, precisamente cuando los gobiernos evidenciaron sus malhadadas políticas y creció la violencia, la corrupción, la injusticia y la impunidad, la sociedad mexicana decidió organizarse. Muchísimas organizaciones nunca han recibido recursos gubernamentales. Miles de ellas propiciaron el cambio, el nacimiento del nuevo régimen, apoyaron con discursos, análisis, estadísticas y acciones, este cambio de régimen. El presidente de la 4T no lo sabe, no las considera, se ha convencido de que no son necesarias. Me queda totalmente claro.

Desconoce que muchas de esas organizaciones civiles apuntalaron a su régimen. Muchas organizaciones de estas, donde dice el presidente se derrocha el dinero, documentaron buena parte del diagnóstico que dio lugar al cambio de régimen.

Son instituciones y organizaciones que defienden los derechos humanos; que dan apoyo y apuntalan de las y los más pobres en el campo; que han logrado, además, hacer crecer a la ciudadanía, la que votó. El presidente –lo oigo y veo todos los días- no es capaz de pronunciar la palabra ciudadanía, habla del pueblo, como lo han hecho más de tres mil años, los reyes.

Y que piensan ahora esos hombres y mujeres organizados. Dos documentos, uno relacionado con la tarea de las organizaciones para atender y detener el VIH, de más de 204 firmas, y otro de las organizaciones, muchas especializadas a atemperar la desgracia de nuestros pueblos originarios, las poblaciones rurales y que están cerca de las mujeres más pobres, también analizan la situación. Son también más de 49.

La primera expresa, entre otras cosas, que en escasos dos meses y 18 días el actual gobierno mexicano ha identificado, plenamente, a una decena de organizaciones que han faltado a su misión y visión institucional. Pedimos que no por ello se descalifique al conjunto de OSC que trabajamos honesta y decididamente colocándolas en el mismo nivel que organizaciones y asociaciones políticas de notoria mala fama pública y política.

Y, sostiene, que “Somos más las OSC que trabajamos con, para y desde las bases, diariamente y sin desmayo, con compromiso, entereza, solidaridad, ética, entre otros valores, aportando y construyendo un mejor México. Por eso exigimos que se distinga plenamente a las organizaciones que se han faltado aprovechado de las poblaciones motivo de su existencia, de aquellas, -la mayoría- que sí aportamos y colaboramos por un mejor.

Argumenta que en México la participación de las OSC está regulada por la Ley Federal de Fomento a las Actividades de la Sociedad Civil- vigente- donde se reconoce el papel fundamental de las OSC en la ejecución de políticas y programas públicos y se establece el compromiso de fomentar sus actividades. Somos organizaciones conformadas por las poblaciones en mayor riesgo de adquirir el VIH y/o afectadas por el mismo, así como por otras condiciones de vulnerabilidad tales como la criminalización de la transmisión del VIH. No somos ni conservadores, ni de derecha y mucho menos somos intermediarias. Las comunidades afectadas por el VIH nos hemos organizado de distintas formas, somos organizaciones de la sociedad civil (OSC) sin fines de lucro constituidas como asociaciones civiles, fundaciones, organizaciones de base comunitaria, redes; conforme a nuestros perfiles, temas de trabajo o pertenencia a poblaciones específicas”.

Recuerdan que hay  compromisos adquiridos por México ante su ciudadanía reflejados en compromisos internacionales tales como la Acción acelerada para poner fin a la epidemia del sida para el 2030 y que incluye a las metas regionales 90-90-90, derivan en compromisos y acciones que modifican el rol de los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades para responder eficazmente a los retos que implica una epidemia, incluyendo lo relacionado al uso de financiamiento público en coadyuvancia con las OSC.

Y deja dicho con claridad que las OSC hemos construido capacidades técnicas y contamos con ventajas comparativas para hacer eficiente el uso de los recursos públicos. Sin nuestra participación las estrategias de alcance comunitario, los proyectos de prevención combinada, las estrategias dirigidas a las poblaciones clave y las dirigidas a las personas con VIH, están destinadas al fracaso.

Desde las montañas de Puebla, mujeres y hombres organizados señalan: las OSC seguimos trabajando en torno a verdaderos valores y objetivos a pesar de la situación crítica que enfrentamos. Y es que “tenemos compromiso, hemos aportado modelos de atención para diversos grupos en exclusión, logrando un impacto social que va más allá de los beneficios directos, llegando al entorno social, al ámbito de la cultura, incidiendo en las políticas y en lo público”.

Piden que se les reconozca como OSC promotoras de la democracia y el desarrollo, las defensoras de los derechos humanos, las que mayoritariamente trabajamos con poblaciones históricamente excluidas o vulnerabilidades, generalmente operamos en condiciones poco favorables, teniendo que solventar muchas carencias, enfrentando descalificaciones e, incluso, persecución de parte de algunos gobiernos o fuerzas conservadoras.

Consideran injusto que se las catalogue negativamente, en lugar de reconocer que nuestra vocación y responsabilidad, que -ha sido y es- fomentar la organización de la ciudadanía para facilitar la búsqueda de alternativas de desarrollo, que mejoren su nivel de bienestar y favorezcan el ejercicio pleno de sus derechos, reconocidos en la legislación del país y en los instrumentos internacionales signados por México.

Señalan sin ambages que las OSC y otras expresiones articuladas como frentes, movimientos sociales y comunitarios, hemos hecho una contribución real para la alternancia en el poder y la incorporación de los DDHH en la gestión de los poderes del Estado, exigiendo el cumplimiento de sus obligaciones de realizarlos o hacerlos efectivos.

Hacen notar que cumplen una función fundamental en la promoción del desarrollo social o sostenible, la defensa de los derechos humanos y el ejercicio de una ciudadanía plena para alcanzar un Estado democrático.

No son improvisadas, sino que dan atención especializada y/o servicios fundamentales a las personas y grupos en exclusión; contribuimos a visibilizar problemáticas que no están siendo atendidas; integramos diagnósticos situacionales (cercanos a las necesidades locales); generamos modelos o propuestas innovadoras, promovemos la transparencia y la rendición de cuentas, así como la eficiencia de la gestión pública. Particularmente, hemos contribuido a fortalecer las capacidades y habilidades de la población para que se organice, dialogue y defiendan sus derechos.

Y rematan dirigiéndose al Presidente: “Por eso pensamos que es equívoca e injusta la apreciación y generalización que ha expresado sobre nuestra ética y compromiso, ya que al igual que otros agentes de la sociedad, las OSC somos diversas, plurales, con ideologías y objetivos distintos en una sociedad que es compleja, desigual y diversa, expresión de la democracia”.

Al parecer el presidente AMLO tiene un equivocado concepto de este trabajo. Desconoce su origen, porque quien no se acuerda de sus marchas de Tabasco a México, y tampoco valora el sentido de movimiento que las y los mexicanos tenemos en nuestro haber.

Se ha empeñado, además, a desmantelar especialmente a aquellas organizaciones y programas en favor del crecimiento y autonomía de las mujeres. No logra articular la palabra mujer, ni cuando habla de violencia, tiene una idea de familia del siglo XIX; no conoce la realidad, cree que la mayoría de las mujeres viven como hace cien años. Su indiferencia y equivocación, es mucho más dolorosa en el marco del aniversario del 8 de marzo; habla de la juventud, a la que dará becas millonarias, pero no sabe que las jóvenes están a tope por los abusos y el hostigamiento; dice que le importan los pobres, pero no visualiza a las más pobres; busca la paz y la igualdad social y económica, pero no mira a las más excluidas, por supuesto en sus labios el concepto género no existe y, contradictoriamente, la Secretaria de Gobernación que se ha considerado feminista, habla como en el vacío cuando señala que esta vez, en la 4T tendrá dientes para actuar el Inmujeres. No entiendo, más allá de la realidad.

Los recortes son para los cánceres femeninos, para los centro de desarrollo infantil, para que no haya recursos a las ONGs de mujeres, para los sectores de salud, un foco fundamental para atemperar el embarazo en adolescentes; da más dinero para los adultos mayores, pero de las viudas, organizadas para enfrentar su situación de víctimas por el asesinato de sus hijas, maridos e hijos, para ellas, no habrá intermediación, quiere resolver el cuidado de niñas y niños con 800 pesos directos, de la federación a no sé qué mujeres, porque ni las ve ni las oye, como dijera el clásico. Y encima acusa sin diagnóstico. Veremos.

Ejemplos de firmantes: Acción Afirmativa para la Igualdad, A.C. Elizabeth Muñoz Pérez, CDMX. Acción Afirmativa para la Igualdad, A.C., Gabriela Infante Hoyos, CDMX. Acción Colectiva por los derechos de las minorías sexuales, A.C., Abel Quiroga, Nuevo León. Acción Comunitaria Trans A.C., Edgar Adrián (Tatianna) Ramírez, Monterrey, Nuevo León. Acciones Voluntarias sobre Educación en México, A.C., Maribel Ortega, CDMX. Activista y consultor José Francisco Urrutia Reyes, CDMX. Agenda LGBT, A.C., María Clemente García Moreno, CDMX. Agenda Nacional Política Trans de México, Erika Ivonne Nacional. Albergue las Memorias A.C., José Antonio Granillo Montes, Tijuana, B.C. Y siguen a sumar 2004 de toda la República.

Adobe Home Aid, Alianza Cívica, Alianza Cívica Pinotepa Nacional, Artemisa Montes, Observatorio Mexicano de la Crisis, Buen Día México Negro, Centro Calpulli, Centro de Atención Infantil Piña Palmera, Centro de Capacitación Integral para Promotores Comunitarios, Centro de Estudios de Tecnologías Apropiadas para México, Centro Profesional Indígena de Asesoría y Traducción (CEPIADET), Clara Jusidman, Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social,  Incide Social, Costa Natural, Desarrollo Educación y Cultura, Autogestionarios, Equipo Pueblo, (DECA); Desarrollo Integral Altitud, Diálogo y Movimiento, Ecosta Yutu Cuii, SSS; Educación para el Desarrollo Rural Sustentable, Elio Villaseñor, Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, Enlace de Pueblos y Organización Costeñas Afromexicanas Autónomas, Espiral por la Vida, Hasta llegar a 49.

De todo el país. Algunas de éstas, durante tres décadas han contribuido a la ciudadanización y al desarrollo social. Para el presidente, son organizaciones, que no son pueblo. Veremos.