Una jefa sin brújula

0
226

A poco más de una semana de cumplir sus primeros cien días al frente del Gobierno de la Ciudad de México, la administración de Claudia Sheinbaum luce extraviada, sin un rumbo claro de hacia dónde quiere ir.

Mañana se cumplen tres meses de que asumió el cargo, y es hora de que aún sigue culpando a Miguel Ángel Mancera de todas las calamidades que sufren los habitantes de la capital.

Independientemente de que el hoy senador haya hecho un pésimo gobierno, Sheinbaum ya se tiene que olvidar de él, pues por eso los votantes lo castigaron junto al PRD, y tiene que empezar a dar resultados.

Si todo lo que hizo la anterior administración estuvo mal, ya va siendo hora de que ella lo corrija, pues la gente le otorgó su confianza a través del voto popular, y está obligada a responder.

El gobierno de Claudia luce perdido, pero lo peor —por ser lo que más lastima— es el aspecto de la inseguridad que reina en las calles. Los delincuentes son los amos del territorio y la ciudadanía luce indefensa.

Hacia el interior de su gobierno dicen que sus números les indican que la delincuencia va a la baja, pero aunque esas cifras fueran ciertas y salieran a decir que todo va bien, nadie les creería.

Es un asunto de percepción y los ciudadanos se sienten indefensos, porque si bien siempre han odiado la corrupción, hoy tienen que sufrir también la impunidad absoluta de los malechores, que es mucho peor.

Las autoridades niegan que haya un abandono del Estado, pero es cuestión de meterse a cualquier red social para ver cómo la ciudadanía trata de organizarse para protegerse unos a otros.

Todo el mundo da consejos de qué hacer en determinadas situaciones, y de cómo actúan los criminales para tratar de evitar caer en sus redes. Los jóvenes tienen miedo incluso de sacar a pasear a sus mascotas porque se las roban.

Los casos de linchamientos, que cada vez son más frecuentes, reflejan una absoluta falta de autoridad, pues, ante ese vacío, la gente empieza a buscar justicia por su propia mano; no cree en el gobierno.

Si el tema es difícil, en el caso de Sheinbaum es doblemente peor, pues por primera vez una autoridad de la CDXM tiene todo de su lado. Las cámaras federales, el Congreso local y la Presidencia de la República.

Es decir, tiene todo en la mesa y, a pesar de ello, la inseguridad en la capital está peor que nunca, dicho por el propio Andrés Manuel López Obrador, y eso sí calienta.

Dicen que mañana mismo la jefa de Gobierno va a dar a conocer un informe con el que tratará de demostrar que su estrategia en seguridad pública —o ciudadana, como pomposamente le llama ella— va viento en popa.

Nadie duda que su secretario del ramo, Jesús Orta, sea académicamente preparado y hasta parezca decente, pero de que lo único que ha mostrado es incompetencia desde que llegó, nadie lo puede negar.

CENTAVITOS… Las políticas presidenciales de dejar sin estancias infantiles a las madres de familia y sin refugios a las mujeres violentadas es calificada como misógina por gran parte de la sociedad; a pesar de ello, ninguna de las feministas de Morena dice ni pío ante esa avalancha presidencial. Antes hasta porque volaba un mosco y no mencionaba a la mosca hacían tremendo escándalo; hoy parece que les comieron la lengua los ratones tabasqueños. Para no ir muy lejos, la expanista y hoy ultrapejista Paula Soto, presidenta de la Comisión de Equidad de Género en Donceles, por ejemplo, nada ha dicho. ¿Pero qué tal se le va encima a quienes osan no nombrar primero a diputadas antes que diputados a la hora de subir a tribuna?