Análisis semanal: 4 de marzo

2
473

Este 4 de marzo se cumplen 90 años del PRI, pero se trata de un aniversario con aires de velorio. Los resultados electorales de 2018, que pusieron al tricolor en el tercer lugar en la carrera por la presidencia de la república, las reducidas bancadas legislativas, gobernadores que acuerdan con el presidente y el recuerdo de los escándalos vinculados a la corrupción son parte un desangelado festejo.

Pero quizá la pregunta que se debe hacer no es si el PRI podría regresar al poder en 2024, sino si sobrevivirá a la 4T en virtud de los siguientes factores:

  • No se vislumbra un liderazgo cohesionador a la manera en que se dio el de Peña Nieto luego de la derrota electoral de 2006.
  • A diferencia de años anteriores, el tricolor está disminuido, lo que puede favorecer más la fuga de militantes que la incorporación de nuevos miembros.
  • No se ha sacudido la imagen de ser un instituto político vinculado a la corrupción y a muchas cuestiones negativas en la opinión pública.

Es así que la pelea por la dirigencia nacional tricolor se dará entre el gobernador de Campeche, Alejandro Cárdenas –mejor conocido como Alito, aunque para otros es Amlito–, y el ex secretario de Salud, José Narro.

Hay quien quiere ver una pugna entre sectores vinculados al ex presidente Peña Nieto y al actual mandatario federal. El problema es que cada opción tiene sus ventajas y desventajas, pero ninguna parece destinada a sacar del hoyo en que se encuentra a dicho partido.

Poco se ha hablado de un cambio de imagen y nombre, quizá por ahí debe comenzar la renovación del PRI, pero al parecer el problema es que se trata de un partido que ha quedado demasiado lastimado. Quizá los 90 años pesan demasiado.

Mientras tanto en la 4T

Vaya revuelo causó la creación de una oficina en la presidencia de México para la promoción del béisbol, en momentos en que se reducen los recursos para estancias infantiles o refugios para mujeres víctimas de violencia, y todo porque López Obrador es fanático de dicho deporte.

Apoyado en la popularidad del mandatario, este tipo de decisiones sólo reeditan historias del pasado, como el uso de guayaberas en la época echeverrista, que demuestran que el presidente es a quien se debe agradar.

Pero el escándalo se ve disminuido luego de la revelación de Tatiana Clouhtier de que durante la campaña se alertó por la intención de envenenar al candidato de Morena.

El meme de la semana

Y sí, sin que alguien preguntara o con pocos hablando del tema, el polémico legislador ya se apuntó para el 2024.

La imagen de la semana

Lo que quiso decir

En uno de los tuits de su cuenta, y como parte de sus conferencias mañaneras, López Obrador señaló que es «importante ser honrado, pero es más importante ser honesto».

La honradez, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua, es «rectitud de ánimo, integridad en el obrar», en tanto que –según la misma fuente– honestidad es la cualidad de honesto, lo cual es un adjetivo que define a alguien como decente o decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto u honrado.

Pocos repararon en las palabras del presidente, quien demuestra una vez más que cuenta con una serie de concepciones particulares que rigen su actuar y delimitan su visión de lo que debe ser México. Pero sus propagandistas dirán que prefieren ser honestos a honrados, pues ya ven que ante la incapacidad de los propuestos como comisionados de la CRE, se dijo que no estaban preparados, pero que eran honestos.

@CronicadePoder

2 COMENTARIOS