Los medios, las ONG’s y el presidente

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Después de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador revocara la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), a pesar de la inconformidad de medios, analistas y sectores productivos, se llegó a pensar que al tabasqueño, con su enorme popularidad y el control del poder Legislativo, nada le haría contrapeso.

Pero la semana pasada comenzaron a darse situaciones que obligan a revalorar el papel de la prensa y de las agrupaciones civiles, que en conjunto echaron abajo algunas disposiciones gubernamentales.

El pasado jueves, para empezar, el Senado aprobó de manera unánime el dictamen de la Guardia Nacional, tal como había sido negociado por los partidos políticos en la Junta de Coordinación Política, destacando la desmilitarización para darle paso a un mando civil.

El proyecto original presentado por el presidente le daba todo el poder a las fuerzas castrenses, lo que prácticamente militarizaba el combate a la inseguridad en México, lo cual era rechazado por las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), las cuales no le gustan a López Obrador.

El acuerdo aprobado este jueves señala que la Guardia Nacional será civil, estará adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública y no tendrá mandos mixtos ni junta de jefes de estado mayor.

Quien sea el titular de la GN no puede formar parte de las fuerzas armadas y los elementos que la integren deberán ser civiles. Esto es, si son militares deberán separarse del Ejército o la Marina.

Vaya, los nuevos miembros de la Guardia Nacional ¡no podrán portar armas de uso exclusivo del Ejército!

El lunes pasado, la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados retiró la reforma a la Ley de Pemex, la cual pretendía darle mayores atribuciones al director general por encima del consejo de administración y permitirle a la empresa elegir a sus socios privados.

Esta iniciativa también había sido sugerida por López Obrador, que decidió desmarcarse de ella ante la presión de organismos empresariales y analistas.

El miércoles 13 de febrero, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) destituyó a Edith Arrieta Meza como directora de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados(CIBIOGEM).

El gobierno había sido criticado por contratar a una modista para un puesto de dirección en el organismo científico.

La funcionaria despedida milita en Morena, y en sus redes sociales mostraba fotos con López Obrador.

Dos días atrás, el lunes 11, también por presión en la prensa y las redes sociales, fue cesado el subdirector y coordinador de comunicación estratégica del Conacy, David Alexir Ledesma, tras revelarse que solo contaba con tres semestres de la licenciatura en Comunicación Social.

En su defensa, el Conacyt dio a conocer que Ledesma había concluido un diplomado en creación literaria y cuenta «con un repertorio de cuentos escritos por él e incluso un poemario”.

En resumen, al menos en la capital del país, la mass media sí genera opinión y por eso el nuevo régimen está reculando en algunas decisiones que a todas luces rechaza la mayoría.

@RodulfoReyes