Se enreda relevo en el PRD

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Lo que debió ser un relevo terso en un partido convulsionado como el Partido de la Revolución Democrática (PRD), amenaza con una tormenta que puede afectar su camino a la refundación, y todo porque, en lugar de planchar la salida de Raúl Flores, más bien quisieron plancharlo.

Hace un par de domingos, la dirigencia nacional, encabezada por Ángel Ávila, ofreció una conferencia para anunciar el fin de la presidencia de Flores en la CDMX y el inicio de una dirigencia colegiada, en la que están representadas varias tribus.

Aunque el dirigente local ya sabía que sus días al frente del PRD capitalino estaban contados, y que en cualquier momento le darían las gracias, nadie tuvo la cortesía política de avisarle la fecha.

La dirigencia colectiva nacional advirtió que no tenía ninguna obligación de avisarle, porque está facultada para remover a sus dirigencias locales por mandato de las autoridades electorales, y que a eso se abocó.

Lo único que quería Raúl es que le dieran las gracias con decencia —como se deben hacer las cosas— y que le llamaran para la entrega-recepción, pero en su partido consideraron que eso estaba de sobra.

Ese pequeño detalle ha trabado el relevo de la dirigencia perredista en la capital y ha judicializado el caso, situación que a quien menos le conviene es al partido, pues está dejando como víctima a Flores.

La grave falla de protocolo perredista está dando la oportunidad al aún dirigente de construir escenarios diferentes para su salida, la cual se hubiera arreglado con un simple: gracias por participar.

El asunto tiende a crecer, pues el martes pasado sus propios compañeros de partido en Donceles pidieron que se le investigara por presuntas anomalías en la asignación de millonarios recursos al Canal del Congreso, pues él presidía el comité respectivo.

Ayer, el propio Raúl se presentó al Congreso local a exigir que no sólo se haga una auditoría interna, sino también una externa, para que se conozca el manejo de esos dineros.

Aunque no se ha pronunciado sobre ello, es claro que en cuanto se arregle lo de su relevo al frente del PRD de la CDMX, Flores será uno más de los que abandonen al sol azteca, como ya lo hicieron varios.

Por cierto, de entre los varios que se fueron está el diputado Mauricio Toledo, quien en 2012 lo sustituyó como delegado en Coyoacán, y al que también el CEN perredista se le fue encima, expulsándolo.

Uno de los argumentos para echarlo del sol azteca fue por “amenazas de muerte”; cierto que muchos de sus compañeros —sobre todo mujeres— se quejaron en la última legislatura de la ALDF de su violencia verbal, pero esto fue más allá. Dicen las malas lenguas que la última que hizo fue amenazar a Karen Quiroga, integrante de la dirección colegiada, y que eso fue la gota que derramó el vaso.

CENTAVITOS… Como si le hicieran falta problemas a Claudia Sheinbaum, ayer su subsecretario de Capital Humano, Jorge Luis Basaldúa, se reunió con los dirigentes de las secciones uno, seis y doce del Sindicato de Trabajadores del Gobierno de la capital para pasarles —según él— la instrucción de la jefa de Gobierno de que el próximo líder sindical sería Jacinto Gaona, de la Sección 2, quien sustituirá al actual, Juan Ayala. Si eso es cierto, más vale que Claudia tenga todo amarrado, porque en estos momentos de convulsión política lo que menos le convendría es una rebelión de burócratas en su contra; si es falso, ¡aguas con su funcionario!, que, a nombre de ella, anda dando línea y cortando cabezas sindicales. El asunto apenas se empieza a calentar.

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