Mujeres escritoras que firmaron con pseudónimo y la muerte del marinero del Times Square

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Entre la mitología griega hay quienes encuentran su referente femenino en Afrodita y otros en Helena de Troya, los míos son Psique y Pandora; en el primer caso porque la hermosura de su cuerpo no estaba desprovista de la hermosura del alma y ésta implica buscar el amor (sin ella no se entiende Cupido, al que representa Eros) y, en el segundo, provista por Zeus de todas las virtudes para vengarse de Prometeo, a Pandora le dotó la curiosidad como colofón y por ello, gracias a esa curiosidad, ella abrió la caja que desató las calamidades que desde entonces azotan a la humanidad, aunque la esperanza, situada al final de la caja, es la que muere al último, como el impulso vital para enfrentar esas calamidades.

No extraña el papel secundario o incluso denigrante que otorgaron los griegos a las mujeres (Psique es una excepción aunque ella también curiosa desató sus males y los de su amado al aferrarse a mirar su rostro y descubrir al hijo de Afrodita), la mitología refleja a la sociedad griega –donde la relación entre hombres llegó a ser mejor vista que la heterosexual– y es un referente también en otras latitudes y culturas. Pero por fortuna los conceptos cambian con el tiempo y la curiosidad es una virtud del conocimiento y un impulso para la literatura.

Si Pandora era hermosa y grácil pero no debía ser curiosa, Madame Bovary sí experimentó el sentido de búsqueda como impulso vital para perseguir el amor y el placer aunque, vaya paradoja, eso la condujo a la muerte entre las deudas económicas y el escarnio social, en una formidable representación literaria de las admoniciones morales del siglo XIX. Hija de finales del siguiente siglo, las historias de “La Maga” o “Leona Cassiani” son muy distintas a las anteriores, la curiosidad no es su perdición ni la de nadie, sino la fuente de su existencia y, más aún, de los demás y no como ninfas, es atreverse a mirar más allá del molde al ser humano, y romper esos moldes como acto libertario. Anais Nin, es arquetipo en el mundo de los mortales: es la primera escritora que firma textos de erotismo con su propio nombre.

Pero si las mujeres se han ido liberando en el mundo literario y éste simultáneamente ha ido expresando esa liberación en el mundo real, aquellos personajes ficticios han sido inspiración como lo son las escritoras de carne y hueso que, por el hecho de ser mujeres, no firmaron sus obras con su nombre en particular desde los siglos XVIII hasta la fecha incluso, lo mismo porque los editores consideraron que las historias que ellas narraban eran, necesariamente, una estampa autobiográfica que por ser un mal negocio editorial donde la inteligencia era un atributo masculino. Dije hasta la fecha: en 1997 Joanne Rowling tuvo mucho trabajo para que le aceptaran Harry Potter hasta que lo hicieron, no sin antes recomendarle que firmara J.K. Rowling.

Hay decenas de ejemplos en el mundo literario de mujeres que escondieron su nombre para que su obra fuera leída, Louisa May Alcott, su seudónimo fue A.M Barnard, que escribió de adulterio e incesto, una de las grandes obras de la literatura inglesa la escribió “George Eliot” en realidad la escritora británica Amantin Dupin (a quien Virginia Wolf creyó un gran escritor); también de la literatura inglesa, Jane Austen pero hay que resaltar a Emily Brontë, autora de “Cumbres borrascosas” publicada con el pseudónimo Currer.

Estoy por concluir estos apuntes cuando se difunde la muerte de un marinero que besó a una enfermera, el 14 de agosto de 1945 para festejar la rendición total de Japón en la Segunda Guerra Mundial. La fotografía es un icono del siglo pasado y fue publicada en Life, se trata de George Mendonsa quien, en múltiples ocasiones narró cómo él y otros marineros sujetaban viriles a las mujeres y las besaban. Pero, ¿quién fue la mujer besada? Ahora mismo nadie lo menciona. Hay polémica: Greta Zimmer Friedman afirmó ser ella y lo mismo señaló Edith Shain quien, incluso, declaró pocos años antes su muerte, en 2010: “Lo dejé besarme porque había estado en la guerra, luchando por nuestro país, y me sentí muy feliz de hacerlo”.

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